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8 de enero de 2013

DEL ESCEPTICISMO A LA FE...

¿ATEO, YO? UN RATO…



Cuando pasé a la adolescencia, ya en la secundaria, perdí el interés por Dios y por lo que tuviera que ver con la Iglesia. Había cosas más interesantes y emocionantes en que ocuparse. Y además las Misas eran muy sosas y no entendía nada.

A los 14 años me dije y me creí ateo, al ver las injusticias, las desigualdades, la apatía y la aparente ausencia de Dios, ante absurdos tales como la miseria lacerante de muchos y la opulencia insultante de pocos. No veía la mano de Dios por ningún lado. La Iglesia me parecía aburridísima; así con esa exageración gramatical que usamos en Guadalajara. Iglesia era para mi sólo catecismo, Primera Comunión y Misas enfadosas a las que no les entendía. Cosas para viejitas, según mi forma de pensar de entonces.

Mi desinterés por Dios y lo que con Él tuviera que ver se aceleró cuando un día asistí a una opulenta y cursi boda en el templo de San José –en el centro– y contemplé cómo una ancianita recogía en su rebozo el arroz que les aventábamos a los novios como signo de buenos augurios. No era posible que esta viejecita sobreviviera con aquel arroz pisoteado, sucio y quebrado. Sin saber por qué me sorprendí: Yo a pesar de ser muy “rudo” estaba llorando y profundamente triste. Llegué en cosa de minutos a la siguiente conclusión: “Si Dios por esencia es bueno y esto que veo es en sí mismo muy malo, entonces Dios no existe”. Tenía 14 años y de pronto me sentí de 70, sin esperanzas y con la sensación de estar en un mundo maloliente y vacío, tremendamente injusto. Reflexioné y decidí dar mi lucha en lo único que entonces parecía contar: El mundo de la política. Soñé con un día ser un gobernante justo y honrado que ayudara a los pobres y marginados. Y entré a un partido político al que le dí como tres años de mi vida. ¡Qué error¡

¡ME PESCÓ¡

Pasando unos dos años, por casualidad iba pasando por un templo. Si mal no recuerdo fué a encaminar a su casa a una novia. Oí cantos que venían del interior, pero lo que más me llamó la atención, oí una batería… había jóvenes, muchos jóvenes. Por curiosidad me acerqué –al miércoles siguiente– a la asamblea de oración en Nuestra Señora de Guadalupe en Chapalita. No recuerdo cómo pero poco a poco me integré en aquella asamblea. Al principio me quedé en la entrada, a la semana siguiente, en la última banca, a la siguiente en la penúltima y así poco a poco hasta que –al cabo de unas semanas– ya estaba con los de la música. ¡Cómo olvidar a mis entrañables amigos Nacho, Toño y Alma González, Enrique y Paco Zepeda y otros más¡

Bueno, pues no recuerdo cómo, pero después de unos meses hice mi “Curso de Evangelización Fundamental” y precisamente culminó cuando cumplí 18 años, en 1982. Feliz coincidencia porque fue Día de Pentecostés. Estuvo como asistente el P. Onésimo Zepeda, en ese entonces sacerdote de la diócesis de Cuernavaca, y hoy obispo de Ecatepec, Estado de México. Fue una experiencia excepcional, en la que por primera vez en mi vida sentí la cercanía de Dios y su amor se hizo para mi algo concreto. Puedo decir con certeza que esa experiencia me cambió la vida y fue un verdadero parteaguas, que le dió un vuelco definitivo a mi forma de pensar y ver la vida. Y eso que iba “vacunado” contra el sentimentalismo.

¡DIOS MIO, LO QUE SEA… MENOS ESO¡

En el primer ensayo posterior a tal retiro los compañeros oraron por los que habíamos completado la evangelización. Fuimos 3 si mal no recuerdo. En aquel momento de oración tan intenso, le pedí al Señor que me diera –si quería y si no tenía remedio– los carismas y dones que Él quisiera… menos el controvertido y rechazado “Don de Lenguas”. Incluso llegué a decir abiertamente “creo en todo lo que quieran de Carismas, milagros y demás… pero en eso del don de Lenguas o como se llame, no creo y no lo pido y no lo acepto y no lo quiero porque es para idiotas”. Pues el don que no quería –y en el que no creía– fue el que El Señor me dió. Me sentía ridículo y asustado… y también me sentía idiota… pero feliz, no se por qué.

Recuerdo que empecé a percibir –a mitad del momento de oración– como las mandíbulas me hormigueaban y la lengua se empezaba a “mover sola”, a pesar de mi enérgica resistencia. Les juro que luché con todas mis fuerzas por acallar aquello que surgía de mi boca a pesar de mi tenaz resistencia. En un momento estaba alabando a Dios con unos sonidos inteligibles –que yo tampoco entendía– y que salían a borbotones de mi boca a pesar de mis esfuerzos en contrario. Todos los compañeros se reían discretamente de mi, pues sabían de mis discusiones y argumentos en contra de ese “ridículo” don.

25 de julio de 2012

SÓLO POR LA EVANGELIZACIÓN SE ANUNCIA A CRISTO

RALPH MARTIN, EL ANTIGUO ATEO Y EXPERTO EN NIETZSCHE, QUE PIDE UN NUEVO ‘PENTECOSTÉS’

TOMADO DE RELIGION EN LIBERTAD

Ralph Martin era un estudiante ateo norteamericano, con una tesis sobre Nietszche, que se convirtió al catolicismo en un Cursillo de Cristiandad, en 1964.

Al nacer la Renovación Carismática Católica en 1967, Martin fue uno de sus primeros difusores e iniciadores. Es padre de familia con tres hijos ya crecidos. En la Renovación Carismática de EEUU, Martin ha hecho de todo y ha sido uno de sus coordinadores mundiales. Ha podido ver como se extendía: nació como un grupo de 20 estudiantes y hoy ha impactado a más de cien millones de católicos y reune a más de 20 millones en grupos de oración de reunión semanal.

En los últimos años Martin ha sido uno de los responsables de la plataforma internacional de evangelización Renewal Ministries (www.renewalministries.net). Además, es un enamorado de los místicos españoles.

El año pasado fue elegido como uno de los 25 asesores del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización, pero no por lo que inició en los años 60, ni para representar a los carismáticos (hay otros 3 carismáticos en el Consejo). Está allí por una novedad: su trabajo de los últimos cinco o seis años en el seminario de Detroit, donde es director de Evangelización de la Sacred Heart School of Theology de Detroit

Un seminario lleno de vocaciones En una diócesis con 1,5 millones de católicos el seminario ha empezado el curso con 119 seminaristas (pensemos que Barcelona, con 2,3 millones, o Sevilla, con 1,7 millones, tienen solo unos 30 seminaristas cada una). De ellos, la mitad viene de ambientes carismáticos. Y otro 30% se “carismatiza” en el seminario.

Se entrena sistemáticamente en el uso de dones y carismas, desde la práctica. Martin explica en la revista GoodNews, de los carismáticos ingleses, que “hace diez años era imposible”. Más aún, ahora la diócesis le pide entrenar a 200 empleados diocesanos. Hemos querido entrevistarle sobre estos aspectos.

- ¿Hasta qué punto podemos decir que el seminario de Detroit está “carismatizado”? - Somos afortunados de tener cierta cantidad de profesores y estudiantes profundamente impactados por la Renovación Carismática y aportan esta riqueza a sus clases, su vida personal y sus ministerios. La Renovación ha sido una fuente de vocaciones para la Iglesia en EEUU y en muchos otros países. Nuestro objetivo en el seminario no es que la gente se sume a un movimiento, sino que entienda aquello que atrae nuestra atención a realidades y experiencias que pertenecen a todos los católicos y necesitan ser parte de cualquier educación integral.

- ¿Es Detroit el seminario con más estudiantes de EEUU? - No, pero este año, al empezar con 119 alumnos, nos poníamos al nivel del año 1973. Además, tenemos 350 estudiantes laicos y candidatos al diaconado permanente.

  • El antiguo rector del seminario, el padre Jeffrey Monforton, ha sido designado ahora como obispo de Steubenville, donde está la muy carismática Universidad Franciscana. ¿Es un reconocimiento por su apertura a la Renovación?

  • No sé cual es su contacto personal con la Renovación, pero el obispo electo Monforton siempre ha dado apoyo a la dimensión carismática que está presente en los cursos apropiados del seminario y en otras actividades. Será un excelente obispo para Steubenville y estoy seguro de que su nombramiento tiene en consideración a la Universidad Franciscana, con su ortodoxia dinámica, inspirada en la Renovación. - ¿Qué diría usted a obispos reticentes con “esas cosas carismáticas” o los que dicen “yo sólo doy a mis seminaristas espiritualidad diocesana”?

  • Pienso que tenemos gran necesidad de “poder de lo Alto”. No creo que tengamos una nueva evangelización floreciente si no tenemos una experiencia de Pentecostés más profunda.

- La nueva evangelización, ¿es cosa de métodos? ¿O, más bien, de movimientos eclesiales? - La Iglesia tiene grandes documentos, pero a menudo no se atienden los pasos pastorales prácticos que llevan a su aplicación efectiva. Cursos Alpha, Cursillos de Cristiandad o los Seminarios de Vida en el Espíritu, y otros, son métodos buenos y prácticos para ayudar a que la gente conecte con nuestra hermosa teología.

- ¿Qué papel tienen los grupos pequeños o células en la nueva evangelización? - Los grupos pequeños son una parte muy importante de muchos movimientos y es necesario que en el futuro se ofrezcan a un abanico de católicos mucho mayor, si queremos ayudarles a resistir la incansable cultura secularizadora. Yo mismo me beneficié mucho de unos grupos pequeños inspirados por Cursillos de Cristiandad, que es otro de los dones de España a la Iglesia universal. Precisamente, en España, la editorial de la Conferencia Episcopal está a punto de publicar mi libro La plenitud de todo deseo: una guía para el viaje hacia Dios basado en la sabiduría de los santos. Espero que ayude a muchos a profundizar en su fe.

25 de agosto de 2011

JESUS ACTUA EN LOS SACRAMENTOS

OTRO TESTIMONIO DE QUE JESÚS ESTÁ VIVO; SIGUE SANANDO...


Mi nombre es MARIA DOLORES MOLINA BERNAL. Tengo 49 años, y quiero dar por escrito, para la gloria de Dios, mi testimonio de sanación, avalada por la ciencia médica.
Todo empezó a principios del 2007, cuando de repente empecé a perder lentamente las fuerzas, al principio fue de una forma casi imperceptible; creía que se debía a un cansancio físico, pero cuando me empezaron a ocurrir cosas pequeñas, pero molestas, como a caérseme la cuchara de la sopa en la mesa, a no poder sostener un pañuelo ni poder escribir en forma legible, ahí me empecé a alarmar mucho. Ya para entonces tenía muchas dificultades para tareas simples como abrir cosas, puertas, llaves de la regadera o sostener latas en mis manos. Por ello alarmada, en forma precipitada, acudimos a un medico amigo internista; su nombre ETSUO TIRADO HAMASAKI. En la consulta, cuando le platique de mis síntomas, él me dijo casi inmediatamente: “creo que es el SINDROME DE GUILLAN BARRE, por que así se presenta el cuadro, pero como ha avanzado muy lento creo que es ATIPICO me dijo: sé de un médico para este problema”.

Y pasaron dos semanas y mi situación y estado de ánimo seguían empeorando, al grado de que ya no podía sostenerme en pie; me caía a cada rato; al hablar, mi lengua ya no tenia la movilidad normal, por lo tanto mis conversaciones eran entre-cortadas, limitantes y frustrantes, como si me hubieran anestesiado la lengua. Eso duro un par de semana.

Regresé con el medico, que para entonces, ya estaba viendo mi caso con un Neurólogo amigo suyo de todas sus confianzas, un profesional muy reconocido y de excelente reputación aquí en Cd. Obregón, donde resido. Me presenté a consulta y le comenté al doctor que no creía que fuera Guillan Barre ( yo estudie Químico Biólogo) y, aunque ya no ejerzo desde hace muchos años, estoy familiarizada con muchas enfermedades, ya que también fui circulante de quirófano con los doctores RODOLFO FARIAS GUTIERREZ, FERNANDO VALENZUELA, Y EL ORTOPEDISTA GONZALO IBARRA INZUNZA Q.P.D.

El Dr. Tirado, me dijo: “mira tengo que decirte que se me hace que es otra cosa hay dos enfermedades que se acomodan al caso una es CANCER y la otra la veo muy remota pero te mandare hacer estudios era el de la MIASTENIA GRAVIS”. Se me realizaron infinidad de estudios: tomografías, exámenes de sangre, resonancias magnéticas, Rx, electromiografía ( el estudio mas doloroso que jamás he experimentado ni lo haré gracias a DIOS) y el de la miastenia —que por cierto no se realiza en México—. Al cabo de unos 10 días me habla el doctor con los resultados. Eran positivos a MIASTENIA GRAVIAS, una de tantas enfermedades auto-inmunes e incurables. Lo único que me alentó es que entraba en remisión a cada tanto tiempo y no dejaba secuelas; eso, aunque devastador, me reconfortó.

La enfermedad siguió su curso y yo ya tuve que permanecer en cama por mis constantes caídas y mi dificultad para deglutir los alimentos, y ya no poder caminar. Así transcurrió un año mas o menos en cama total ( aquí quiero agradecer a mis queridas amigas Rosario, Hortensia, Letty, Mireya y Aída, quienes se encargaron de bañarme, ejercitarme, platicarme, leerme, darme de comer en la boca etc. Todos los cuidados de una persona discapacitada, y con un amor que pocas amigas tienen) un bendito día me dije: esto no es casualidad esto no pasa por que si…

Ahí empecé a pensar en Dios, y me dije: si Dios permite esto es por que me tuvo que acostar para que pensara en Él, para que me acercara más, y la única manera de hacerlo fue postrándome. Y como pude (con ayuda claro) me dirigí a la Iglesia del Rosario que quedaba a dos cuadras de mi casa, y la que apenas conocía. Allí me encontré con una secretaria sumamente amable que —casi sin entender mis palabras— me sentó en una silla y me dijo: el padre no tarda. Era el padre SALVADOR NIEVES CARDENAS, ahí ya no pude mas lloré y lloré con él. Él, como un hombre entregado a Dios, se puso a orar conmigo. Así pasaron diría yo unos cinco meses, hasta que me habló del PADRE ROBERTO SANCHEZ DEL REAL —que había sido su compañero en el Seminario de Aguascalientes— y de sus “Misas de Enfermos”. Yo asistí a una de ellas encantada, entregada ya a la oración, y al abandono en CRISTO. La Misa se llenó a más del triple de la capacidad de la Capilla.

¡JESUS ESTA VIVO¡


Para mi fortuna llegué temprano y me pude sentar en la primera banca, del lado derecho: “dicen” algunos que la Misa estuvo muy larga. Si, es cierto duró dos horas, pero les aseguro que para mi fueron sólo minutos. Allí, con el corazón en la mano, sólo Dios sabe la fe y la confianza que me invadieron ese día. Al llegarse mi turno —fui de las primeras personas— me paré frente al padre ROBERTO, y recibí DE ÉL EL SACRAMENTO DE LA UNCIÓN DE LOS ENFERMOS. Yo MARIA DOLORES MOLINA BERNAL, hoy quiero dar mi TESTIMONIO DE FE: la enfermedad entro en “remisión” a los pocos días de esa Misa.

No creo en las remisiones de la enfermedad que se me había detectado como “incurable” creo fielmente que la gracia de Dios me llenó y me sanó.
Termino este relato contándoles que jamás ha vuelto a mi la enfermedad que me habían detectado y diagnosticado como incurable; jamás he tenido otra recaída. Mi vida se recuperó en un cien por ciento, el milagro estaba consumado. Ahora camino correctamente y hablo con una fluidez déjenme decirles que mejor que antes. Quiero hacer un reconocimiento muy personal a las señoras de La Parroquia de NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO, aquí en Ciudad Obregón; ellas me invitaron a rezar FRENTE A TODOS los salmos, por supuesto que yo me negué, con la imposibilidad para hablar fluidamente, aparte de que me cohibía pues nadie me entendería, ellas con una dulzura que no puedo explicar con palabras, me dijeron “mira hija nosotros tenemos toda la vida viniendo a misa a diario levántate y lee los salmos nosotros nos los sabemos casi de memoria” y no olvido el abrazo de la señora MARUCA, que fue la que me ayudo a levantarme ese día y subir al altar a leer, claro que los primeros días fueron hasta cierto punto penosos para mi, pero le quiero compartir que no habían pasado cinco días de esta rutina que me había impuesto con todo mi corazón cuando al bajar del altar las señoras se sorprendieron de la fluidez y corrección para leer. Que le puedo decir empecé a leer con miedo y ahora créanme que es miel en mis labios.

NO QUIERO MENOSPRECIAR LOS INTENTOS DEL DOCTOR TIRADO, QUE SE ENTREGO A MI ENFERMEDAD COMO TODO UN PROFESIONAL, POR LO CUAL LE ESTOY MUY AGRADECIDA. PERO AQUÍ VIENE LO BUENO. EN MI NO OBRÓ LA MEDICINA SINO EL ESPIRITU SANTO; DIOS ME LLENÓ. FUE EL, QUIEN ATENDIO MI ENFERMEDAD “INCURABLE”. ESTAMOS EN EL 2011 Y —AHORA— ESTOY MAS SANA QUE NUNCA; JAMAS HE TENIDO RECAIDA ALGUNA.
PARA TERMINAR, DÉJENME DECIRLES, YO TENIA UNA PÓLIZA DE GASTOS MEDICOS MAYORES Y SE ME OBLIGO A SOMETERME NUEVAMENTE A TODOS LOS ESTUDIOS ANTERIORES PORQUE NO SOY CANDIDATA A POLIZAS. EL DOCTOR ME DIJO: “¿CRES EN LOS MILAGROS?”. Y YO ME REI “CLARO QUE SIIIIIIIIII YO SOY UNO DE ELLOS”, LE DIJE. CONTESTÓ: “PUES MIRA QUE SI LO ERES, TUS ESTUDIOS ESTAN PERFECTOS; AQUÍ NO HAY SEÑA ALGUNA NI RASTRO EN TU CUERPO, DE QUE HAYAS PADECIDO ALGUNA ENFERMEDAD”.
ALABO Y BENDIGO LA ENFERMEDAD QUE HIZO QUE ME ENAMORARA NUEVAMENTE DE JESUS, DE DIOS, DEL ESPIRITU SANTO; GRACIAS A ELLA ME REENCONTRE CON DIOS . PERO HERMANO MIO …. NO ESPERES A QUE ESTO SUCEDA….POR QUE SI SUCEDE. DEJATE LLEVAR POR LA MANO DE DIOS, SU PLAN ES PERFECTO Y MARAVILLOSO; LOS MILAGROS EXISTEN Y YO SOY UN VIVO EJEMPLO DE ELLO. LOS SACRAMENTOS, COMO EN ESTE CASO LA EUCARISTIA Y LA UNCIÓN DE LOS ENFERMOS, SON CANALES POR LOS QUE RECIBIMOS LA GRACIA Y EL AMOR DE DIOS. ¡SEAS BENDITO SEÑOR POR HABER DEJADO LAS 99 OVEJAS SANAS Y HABER VENIDO A BUSCAR A LA ENFERMA! Y TODAVIA, NO CONFORME CON ENCONTRARME, ME LLEVAS EN TUS BRAZOS.
¡JESÚS ESTÁ VIVO Y ACTÚA EN SU IGLESIA!.

Ciudad Obregón, Son. 16 de Agosto de 2011.

CON TODO MI AMOR:

MARIA DOLORES MOLINA BERNAL.

18 de agosto de 2010

EL DON DE LENGUAS

EL DON DE LENGUAS
UN DON DE ORACIÓN


LOS CARISMAS EN LA IGLESIA DE HOY


MI EXPERIENCIA


Uno de los temas más controvertidos SIEMPRE es el de los Carismas. Cuando se habla de ellos por lo regular es con sorna (burla, escepticismo, incredulidad, sarcasmo) Y si uno comparte con alguien, si dices por ejemplo: “El Señor me dió éste o tal carisma” luego luego surge una sonrisita sarcástica o una expresión aparentemente bien intencionada PERO MUY HIPÓCRITA: “Bueno, Tú que estás más cerca de Dios, pídele mucho por mi”. Te das la media vuelta y te critican. Pasa entre laicos y pasa también entre sacerdotes, para que nos hacemos que no...



Cuando estuve con los Franciscanos como estudiante había una especie de “persecusión” y no podíamos reunirnos para orar, por un argumento tonto: “Están comportándose como secta y eso no va con el carisma de Francisco” Y se nos prohibía. Aquí el descalificarnos se mezclaba con aparente celo por el carisma de la vida Franciscana... ¡que fraude¡ Usaban a San Francisco para impedirnos ir por un camino que a los formadores no les simpatizaba. Yo entonces me preguntaba: “Este padre, ¿cree en Dios?” Y me surgía en la mente una frase sincera: “creo que no”. Tal vez estaba siendo igual de “nazi” que él, con estos pensamientos.

Pareciera que en este 2010 –de alguna forma y en ciertos lugares-- hay una cruzada contra los Carismas... y contra los “carismáticos” o renovados. Una cruzada en la que están comprometidos algunos sacerdotes, laicos y obispos. Se trata de atribuir “eso” al sentimentalismo y subjetividad (esa última palabra era la favorita por allá por los 80´s. Ahora es “emocionalismo”) Los enemigos de los Carismas ¿Creerán en verdad en Dios? ¿Tendrán envidia de que ellos no reciben “eso”? ¿Se sentirán moralmente inferiores a los que si reciben? Habría que preguntarles, pero por lo regular salen con una respuesta intelectualoide tipo: “El amor es el más grande de los Carismas” Sí, ¿y?...



Afortunadamente ni el Papa (desde Juan XXIII, Paulo VI, Juan Pablo II y ahora Benedicto XVI) ni la mayoría de los obispos están en esa actitud tonta. De hecho hace poco el Santo Padre exhortó a los obispos a respetar los diferentes Carismas y espiritualidades que se dan en la Iglesia. En ocasiones paareciera que es para muchos más preocupante –entre el presbiterio en general-- el que algún sacerdote ejerza un Carisma a que tuviera problemas de conducta de otra índole. Sí, se soporta menos a un “carismático” que a un problemático. Tal vez cuando nos califican, en el mejor de los escenarios, piensan que es un caso de presunción. Tal vez creen que son cosas que ya no se dan, que pasaban en aquellos años idos de Los Hechos de los Apóstoles solamente. Quiero pensar eso. ¿Por qué tendrán que calificarnos de acuerdo a sus experiencias? ¿Nuestras experiencias no son válidas y las de ellos si?. Como dicen los gringos: Come on¡¡¡

Puede pensarse que esto no importa, pero importa mucho. Cuando al frente de una Diócesis o de una Parroquia o de un Movimiento está alguien que tiene esta postura de negar “a priori” los Carismas, lo que hará será detener el trabajo del Espíritu Santo, eso es lo que hace. Comprobado: Los “Carismáticos” son los más obedientes, celosos y trabajadores. Pero tienen miedo... y nosotros también.


MI EVANGELIZACIÓN

Fue hace 28 años, en la comunidad de la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, en Chapalita, en Guadalajara. Recuerdo muy bien aquellos días. El retiro duró de jueves a domingo en “Villa María”... no recuerdo ahora en dónde queda. Los temas los dieron laicos de la comunidad... por ejemplo recuerdo a mi amigo Enrique Zepeda Sánchez, al Sr. Rojas y a la Sra. Esther Sánchez (mamá de Enrique, a la que mando un afectuoso saludo).

Y los asistentes a tal Evangelización nos tuvimos que ganar nuestro lugar, asistiendo por un tiempo primero a la alabanza todos los miércoles. Yo era parte del Ministerio de Música y tenía ya unos meses asistiendo todos los miércoles a la Asamblea y los sábados a los ensayos. Los que hacíamos el retiro de Evangelización éramos un grupo un poco heterogeneo... desde un chavito como de 12 años hasta personas mayores. Los temas me parecieron bien, pero nada del otro mundo. Poco a poco fuímos entrando a un ambiente en el que podíamos en verdad sentir la presencia de Dios, sobre todo en la capilla.

PARROQUIA DE NTRA. SRA. DE GUADALUPE. CHAPALITA. GUADALAJARA, JAL.


EL MERO DÍA

Se llegó el Domingo, día de la “imposición de manos”. Nos anunciaron que venía un padre muy bueno, de Cuernavaca, en Morelos: El padre Onésimo Cepeda. Si, ahora es obispo de Ecatepec, Edo. Mex. El fue quien oró por nosotros. Cuando me impuso las manos yo sentí un gran calor, que me invadía desde la cabeza. También sentí una gran paz y un gran amor al que yo llamaría “amor de Dios”. Tuve una experienciaa de Dios, la primer gran experiencia de Dios. Algo que aún ahora recuerdo con gran agrado y emoción. Aquí es donde mi vida cambia... Dios dejó de ser una idea filosófica para convertirse en una realidad fácil de palpar y sentir. Por cierto ese día coincidió con mi cumpleaños XVIII y con el Domingo de Pentecostés, era Mayo 30 de 1982. Fue un gran regalo, el mejor de todos.

Duró semanas la “luna de miel” espiritual... a pesar de las provocaciones de mi hermana quien se empeñaba en “cucarme” para según ella demostrarme que nada había cambiado y que yo seguía siendo el mismo de siempre.



EL DON DE LENGUAS


A la semana de que terminamos nuestra Evangelización nos reintegramos todos a lo habitual. Regresé al Ministerio de Música a ensayar. Ese ensayo fue en la casa de Oscar y Benjamín, dirigidos por Fernando Schwartz (no se si esté bien escrito) Recuerdo también a Toño, Alma, Paco y Enrique. En un momento se hizo oración por nosotros para que El Señor derramara sus bendiciones sobre nosotros. Antes de eso le conté a Enrique lo maravilloso del retiro y le decía, sin embargo que yo creía que El Señor podía hacer todo desde sanar enfermos y profecías y todo eso, pero, le dije: “Las lenguas para mi es una payasada”.

Al momento de la oración yo le decía al Señor: “Señor, te amo y yo se que Tú también me amas. Dame lo que quieras, menos eso de las lenguas”. De pronto empecé a sentir cómo mi cara se me alacambraba, me hormigueaba el mentón y los labios... la lengua la sentía como si se mandara sola porque se me movía en contra de mi voluntad. Apreté las mandíbulas y le decía “Señor eso no por favor¡¡¡”. Pues eso fue lo que me dió. Ya no pude resistir y de mi boca salieron sonidos que yo no podía ni detener ni entender... Bueno ¿Qué podía hacer sino agradecer? Todos –sobre todo Enrique-- se rieron suave y burlonamente porque recordaban mi reticencia hacia las lenguas.

Y en los momentos difíciles la oración en lenguas me ha sostenido. Cuando no se por qué pedir, oro en lenguas, cuando no se qué me pasa oro en lenguas... Pídele al Señor este don que es, ante todo, un don de oración... Lee un poco en Romanos 8 y I Corintios 12, 13 y 14. Esto Dios me lo dió, a pesar de mi resistencia y falta de fe. Si, yo oro en lenguas, y si lo crees o no, no me afecta. Y se que no soy el único que ora en lenguas.... habemos millones de lenguas largas. ¡GLORIA A DIOS¡.


PBRO. ROBERTO SÁNCHEZ DEL REAL.

14 de julio de 2010

DESDE EL XXXII RETIRO NACIONAL DE SACERDOTES DE LA RENOVACION, QUERÉTARO MÉXICO.

A PROPÓSITO DE LOS CARISMAS


Negar los Carismas no es descalificar
a quienes los han recibido sino al que los da.

Los Dones del Espíritu Santo –que se dividen en ordinarios y extraordinarios por su repercusión en la vida de la Iglesia-- son innumerables y todos han sido dados a la Iglesia misma, para su beneficio y por supuesto para la gloria de Dios. La Teología nos presenta 7, pero recordemos que en la Sagrada Escritura este número significa plenitud. Dicen los expertos que esos 7 Dones que tradicionalmente se mencionan son en sí prototipos; es decir grupos de dones o frutos del Espíritu Santo.



Los Dones son manifestación clara de que Dios está al pendiente de su pueblo. No podemos concebir los Dones como adornos ni como “pruebas” de santidad personal. Por el contrario son muestras del poder y el amor de Dios. Negarlos no es descalificar a quienes los han recibido sino al que los da. Por supuesto que sobrevalorarlos tampoco es el camino adecuado. No es objetivo ni congruente con la fe afirmar que quienes creen en los Dones del Espíritu Santo viven en un mundo de fantasía y evasión ¿Será Dios evasión e ilusión? La respuesta es clara: No. Una fe que niega la intervención sobrenatural de Dios en la vida de sus creaturas se convierte en un “saduceismo” contemporáneo tan peligroso como el secularismo ateo.



En nuestros tiempos la acción del Espíritu es tan necesaria como valiosa, pues hay infinidad de necesidades que no se pueden llenar con ciencia o conocimientos humanos. La verdadera paz sólo viene de Dios y solamente Él puede sanar los corazones, los cuerpos y las mentes porque Él tiene todo el poder y todo el amor y conoce lo que nos conviene y necesitamos.

No son muchos los libros que se han publicado sobre –por ejemplo-- el Don de Palabra de Conocimiento. El presente no quiere ser un artículo “técnico” que agote el tema de los Dones o que pretenda poner reglas para su ejercicio. Más bien se pretende dar testimonio de que El Señor sigue actuando entre nosotros y a nuestro favor como su pueblo escogido.



Que el hombre común entienda que El Señor lo puede auxiliar no sólo por los medios ordinarios: Atención médica especializada, medicina en sus diversas ramas y tipos, terapias de diferente índole, auto-ayuda, literatura “ad hoc”, grupos de apoyo, oración, etc. Sino también por medio de la acción de su Espíritu.

Y que comprenda también que quien ha recibido dones del Señor no es alguien especial ni santo, sino hombre de barro igual a todos, en camino de conversión. Por otro lado consideremos que los dones no son para una élite de iluminados sino para todos los que abran su corazón y quieran vivir de acuerdo al Espíritu. La jerarquía –sin apagar el Espíritu como lo ha pedido el Papa Benedicto XVI a los obispos recientemente-- es la que tiene el carisma de discernir su autenticidad.

Creemos que el camino a los Dones es el sendero de la humildad y de la oración. El Espíritu Santo dará sus Dones a quien Él quiera y cuando Él quiera. No tengamos miedo al Señor ni a sus signos de amor y predilección por su Iglesia. Y recordemos que el más importante y grande es el de la Caridad, sin el cual los demas no aprovechan en nada, como nos enseña San Pablo en I Corintios en el capítulo XIII.

Y recuerda: Una fe que niega la intervención sobrenatural de Dios en la vida de sus creaturas se convierte en un “saduceismo” contemporáneo tan peligroso como el secularismo ateo mismo.

Negar los Carismas no es descalificar a quienes los han recibido sino al que los da.



PBRO. ROBERTO SÁNCHEZ DEL REAL.

24 de febrero de 2010

UN DON DEL ESPIRITU SANTO

LA PALABRA DE CONOCIMIENTO

¿QUÉ ES?

Por supuesto que este don del Espíritu Santo no tiene nada que ver con la adivinación ni el conocimiento del futuro. Estas prácticas anti-cristianas son condenadas desde siempre por la Palabra de Dios y la práxis y doctrina de la Iglesia. Tampoco es algo que se relacione con una “habilidad personal” ni un esfuerzo humano. Su utilidad es en favor de la persona para quien El Espíritu da la Palabra, no para quien la pronuncia con fe y confianza en el Nombre del Señor.

El don de “Palabra de Conocimiento” es una certeza interior –no una intuición humana guiada por conocimientos previos que se tengan de la persona-- acerca de algo que El Señor está haciendo (por ejemplo una sanación en desarrollo) o la certeza sobre algo que tiene que ver con la vida de las personas o sobre su pasado porque El Señor quiere sanar aquella área específica. Y puede ser una sola palabra, o una frase, o una cita bíblica o toda una imágen ó una intuición profunda. La certeza no es “seguridad” científica, pues la fe no se puede probar en el camino de la Ciencia, sino un convencimiento interior.

¿Cómo explicar su surgimiento? Es como tratar de buscar el orígen de una distracción mental o algo parecido. Y quien trate de buscarle explicación en mecanismos psicológicos o cognitivos simplemente pierde su tiempo. Incluso habrá quien niegue existan las palabras de conocimiento. Bueno, pues ahí está el testimonio de quienes han sido bendecidos por Dios con alguna palabra de este tipo.



Y la única forma de probar su veracidad es pronunciar la palabra públicamente en la fe y confrontarla con los hechos del pasado o del presente a que se refiere. Este don es muy útil sobre todo en el Sacramento de la reconciliación y en la dirección espiritual de las almas. Los testimonios son buenos porque se manifiesta la gloria de Dios y su gran poder y se fortalece la fe de quien la transmitió y de quien la recibió.

Cuando se busca la causa a una situación personal de desasosiego –por ejemplo-- y se ha agotado ya todo recurso a recuerdos o explicaciones, entonces se puede pedir al Señor una palabra para aquella persona. Y si surge, siempre será para el bien de la persona e implica muchas veces el sendero para pedir la sanación interior, especialmente tiene que ver con rencores, odios y traumas. Muchas veces un mal físico o psicológico está relacionado con un acontecimiento o sentimiento del pasado que tal vez la persona ha olvidado consciente o inconscientemente. Y la mayoría de las palabras que el Señor da son sorprendentes, tanto para quien las recibe como para quien las transmite.

No sería muy remoto pensar por ejemplo que Jesús, en el pasaje de la adúltera, cuando se pone a escribir en la tierra en silencio y luego les dice a los acusadores: “El que esté libre de pecado que arroje sobre ella la primera piedra” (Cfr. Jn 8,3-11) está recibiendo del Espíritu Santo Palabra de conocimiento sobre la vida de todos aquellos que han llevado a esa mujer. Por ello Jesús con certeza los reta –si están limpios-- a que tiren la primera piedra. Sabía que esa primera piedra no llegaría. Y tal vez si alguno se hubiera atrevido a lanzar la primera piedra El Señor le hubiera atajado el camino revelandole algún pecado oculto o pasado. Veamos el pasaje bíblico:

3 Los escribas y fariseos le llevan una mujer sorprendida en adulterio, la ponen en medio 4 . y le dicen: « Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. 5 . Moisés nos mandó en la Ley apedrear a estas mujeres. ¿Tú qué dices? » 6 . Esto lo decían para tentarle, para tener de qué acuasarle. Pero Jesús, inclinándose, se puso a escribir con el dedo en la tierra. 7 . Pero, como ellos insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: « Aquel de vosotros que esté sin pecado, que le arroje la primera piedra. » 8 . E inclinándose de nuevo, escribía en la tierra. 9 . Ellos, al oír estas palabras, se iban retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos; y se quedó solo Jesús con la mujer, que seguía en medio. 10 . Incorporándose Jesús le dijo: « Mujer, ¿dónde están? ¿Nadie te ha condenado? » 11 Ella respondió: « Nadie, Señor. » Jesús le dijo: « Tampoco yo te condeno. Vete, y en adelante no peques más».

Jesús siempre está en sintonía con el Padre y con el corazón abierto a la acción del Espíritu Santo y por ello posee todos sus dones y los ejerce en beneficio de los que a Él acuden. Otro ejemplo clásico de cómo El Señor Jesús se vale del don de Palabra de Conocimiento puede ser el episodio que se da entre Él y la Samaritana, veamos la cita bíblica primero:

(Jn 4,3-30)

“abandonó Judea y volvió a Galilea. Tenía que pasar por Samaria. Llega, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, cerca de la heredad que Jacob dio a su hijo José. Allí estaba el pozo de Jacob. Jesús, como se había fatigado del camino, estaba sentado junto al pozo. Era alrededor de la hora sexta. Llega una mujer de Samaria a sacar agua. Jesús le dice: « Dame de beber. » Pues sus discípulos se habían ido a la ciudad a comprar comida. Le dice a la mujer samaritana: « ¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy una mujer samaritana? » (Porque los judíos no se tratan con los samaritanos.) Jesús le respondió: « Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: "Dame de beber", tú le habrías pedido a él, y él te habría dado agua viva. » Le dice la mujer: « Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo; ¿de dónde, pues, tienes esa agua viva? ¿Es que tú eres más que nuestro padre Jacob, que nos dio el pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados? » Jesús le respondió: « Todo el que beba de esta agua, volverá a tener sed; pero el que beba del agua que yo le dé, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le dé se convertirá en él en fuente de agua que brota para vida eterna. » Le dice la mujer: « Señor, dame de esa agua, para que no tenga más sed y no tenga que venir aquí a sacarla. » El le dice: « Vete, llama a tu marido y vuelve acá. » Respondió la mujer: « No tengo marido. » Jesús le dice: « Bien has dicho que no tienes marido, porque has tenido cinco maridos y el que ahora tienes no es marido tuyo; en eso has dicho la verdad. » Le dice la mujer: « Señor, veo que eres un profeta. Nuestros padres adoraron en este monte y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar. » Jesús le dice: « Créeme, mujer, que llega la hora en que, ni en este monte, ni en Jerusalén adoraréis al Padre.Vosotros adoráis lo que no conocéis; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos.Pero llega la hora (ya estamos en ella) en que los adoradores verdaderos adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren. Dios es espíritu, y los que adoran, deben adorar en espíritu y verdad. » Le dice la mujer: « Sé que va a venir el Mesías, el llamado Cristo. Cuando venga, nos lo explicará todo. » Jesús le dice: « Yo soy, el que te está hablando. » En esto llegaron sus discípulos y se sorprendían de que hablara con una mujer. Pero nadie le dijo: « ¿Qué quieres? » o « ¿Qué hablas con ella? » La mujer, dejando su cántaro, corrió a la ciudad y dijo a la gente: « Venid a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿No será el Cristo? »”

No hay otra forma por la que Jesús con autoridad le diga que “Ha tenido cinco maridos y el que ahora tiene no es su marido” sino sólo por Palabra de Conocimiento. Por ella Jesús sabe los detalles de su vida. Este episodio hará que la samaritana crea y su testimonio hará que toda la aldea crea también en Jesús, aunque sea judío y los separe la brecha del odio que hay entre ambos pueblos.

Los sacerdotes necesitan para su ministerio los dones del Espíritu Santo y seguramente mientras más fe y confianza tengan en Él, más recibirán del Espíritu Santo palabras de conocimiento, para poder guiar mejor al Pueblo de Dios.

El objetivo de la “Palabra de Conocimiento” es hacer presente el amor de Dios y el poder de Cristo Jesús, que actúa en favor nuestro y se hace presente sobre todo en los momentos más difíciles de nuestra existencia. La Palabra la da El Señor y de Él viene.

QUÉ NO ES

No es adivinación. No es pronóstico. No es psicoanálisis. No necesariamente tiene que ver con el futuro de la persona. Quien la recibe para transmitirla no la “compone” tomando retazos de lo que conoce para inferir lo que no conoce. Tampoco es producto de la “creatividad” ni de la imaginación. No es una deducción de lo que humanamente se conoce de la persona o de las circunstancias en las que vive o vivió. Y la prueba de su autenticidad no es otra sino su cumplimiento y su relación con las vivencias de la persona a quien se dirige.

No es una “construcción mental” basada en intuiciones humanas o leyes de probabilidad sobre la persona, sacada de lo que el sujeto refleja por su forma de comportarse, hablar o vestir. No es un pronóstico. No es un dardo que se avienta, buscando certeza, buscando “que pegue, que acierte”. La palabra de conocimiento no es tampoco proyección de temores o esperanzas, mucho menos cosas que se pueda uno imaginar sobre la personalidad, actos o sentimientos de la persona.

PBRO. ROBERTO SÁNCHEZ DEL REAL

20 de febrero de 2010

LOS CARISMAS EXISTEN HOY

LOS CARISMAS, DONES DE DIOS PARA LA IGLESIA DE TODOS LOS TIEMPOS


LOS CARISMAS Ó DONES DEL ESPÍRITU SANTO

La Evangelización NO ES PROPIEDAD DE MOVIMIENTO ALGUNO sino raíz del ser y el quehacer de la Iglesia desde siempre. El mandato evangélico de “Ir a predicar y enseñar a todas las naciones, bautizándolas en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo” (Mt 28,18-19) es el motor de la actividad de la Iglesia, una actividad misionera por excelencia.

Por otro lado, la existencia de los Carismas en la vida de la Iglesia no es algo que esté a discusión, o que sea materia de opinión teológica. No son tampoco –los Carismas-- “algo que existió en el pasado” pues la Iglesia está viva y no es un museo de arqueología; veremos más adelante lo que nos dice sobre ellos San Pablo.

Los Carismas han estado siempre al servicio de la Iglesia –bajo la dirección de los legítimos pastores-- y no en favor de individuo alguno. No se han de sobrevalorar, cierto. Pero tampoco se pueden ignorar o negar so pena de contradecir en forma substancial la Palabra de Dios que nos habla de ellos, como “regalos” para construir (o “edificar”) la misma Iglesia, no pueden negarse ni mucho menos esconderse. Esto sería entender muy poco de la obra de Cristo en favor de la humanidad, por medio de su Iglesia.

Todos los dones del Espíritu son en sí mismos útiles para la edificación de la Iglesia, como se puede ver en la I carta a los Corintios en los capítulos 12 y 13. Veamos el Capítulo 12:


  1. En cuanto a los dones espírituales, no quiero, hermanos, que estéis en la ignorancia. 2 . Sabéis que cuando erais gentiles, os dejabais arrastrar ciegamente hacia los ídolos mudos. 3 . Por eso os hago saber que nadie, hablando con el Espíritu de Dios, puede decir: « ¡Anatema es Jesús! »; y nadie puede decir: « ¡Jesús es Señor! » sino con el Espíritu Santo. 4 . Hay diversidad de carismas, pero el Espíritu es el mismo; 5 . diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo; 6 . diversidad de operaciones, pero es el mismo Dios que obra en todos. 7 . A cada cual se le otorga la manifestación del Espíritu para provecho común, 8 . Porque a uno se le da por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; 9 . a otro, fe, en el mismo Espíritu; a otro, carismas de curaciones, en el único Espíritu; 10 . a otro, poder de milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversidad de lenguas; a otro, don de interpretarlas. 11 Pero todas estas cosas las obra un mismo y único Espíritu, distribuyéndolas a cada uno en particular según su voluntad.

Ahora veamos el Capítulo 13,1-14:

“Aunque hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo caridad, soy como bronce que suena o címbalo que retiñe. Aunque tuviera el don de profecía, y conociera todos los misterios y toda la ciencia; aunque tuviera plenitud de fe como para trasladar montañas, si no tengo caridad, nada soy. Aunque repartiera todos mis bienes, y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo caridad, nada me aprovecha. La caridad es paciente, es servicial; la caridad no es envidiosa, no es jactanciosa, no se engríe; es decorosa; no busca su interés; no se irrita; no toma en cuenta el mal; no se alegra de la injusticia; se alegra con la verdad. Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta. La caridad no acaba nunca. Desaparecerán las profecías. Cesarán las lenguas. Desaparecerá la ciencia. Porque parcial es nuestra ciencia y parcial nuestra profecía. Cuando vendrá lo perfecto, desaparecerá lo parcial. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño. Al hacerme hombre, dejé todas las cosas de niño. Ahora vemos en un espejo, en enigma. Entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de un modo parcial, pero entonces conoceré como soy conocido. Ahora subsisten la fe, la esperanza y la caridad, estas tres. Pero la mayor de todas ellas es la caridad.”

Los Carismas nunca han desaparecido de la vida de la Iglesia, ello podemos comprobarlo leyendo un poco algunas biografías de santos y confesores. Eran tan comunes que pronto dejaron de ser punto de referencia en la vivencia de la fe... simplemente existían desde los tiempos apostólicos y ya. Todo mundo sabía de ellos y los que los habían recibido los ejercitaban en bien de todos bajo la guía de los Pastores. Al parecer se cae precisamente en el extremo de no darles importancia, pues la Iglesia está ocupada –ante un alud de herejías-- en definir dogmas de fe y reglas para la sana administración de los Sacramentos. Los problemas en la Iglesia de los primeros siglos eran más dogmáticos y políticos que sobre el ejercicio de los Carismas que tenían ya carta de ciudadanía en la vida cotidiana de la Iglesia, por lo que nadie les prestaba demasiada atención. Ahí estaban y nadie los negaba o los combatía.



Poco antes del Concilio Vaticano II se da un reavivamiento espiritual de donde surge lo que hoy llamamos la Renovación Carismática Católica. Gracias al tino pastoral de Juan XXIII y Paulo VI este Movimiento es aceptado, a pesar de que hay algunos obispos que lo rechazaban. En esos casos, por desgracia las consecuencias fueron la división y el surgimiento de microscópicas sectas de corte neopentecostal entre antiguos católicos, algunas de ellas también de tendencia evangélica. En nuestro país la Renovación está presente en prácticamente todas las diócesis y órdenes religiosas. Contó desde los años 70´s con el decidido impulso de Mons. Carlos Talavera, antiguo obispo de Coatzacoalcos, Veracruz.

Los Carismas han aparecido en las comunidades y se extienden para el servicio de la Iglesia. Sin embargo, ejercer los Carismas en favor de la Iglesia no significa de manera alguna signo de santidad personal, sino más bien apertura a la acción del Espíritu Santo.

No hay –entonces-- relación directa entre dones del Espíritu Santo y santidad de vida, no necesariamente quien ejerce un Carisma es santo. A propósito de esto, veamos lo que dice El Señor en su Palabra en Mt 7, 21-23:

« No todo el que me diga: "Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial. 22 Muchos me dirán aquel Día: "Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?" 23 Y entonces les declararé: "¡Jamás os conocí; apartaos de mí, agentes de iniquidad!"

Sin duda alguna que los Carismas que más llaman la atención no son los más importantes --según la teología paulina-- como la Caridad sino los más “raros” como por ejemplo el “Don de Lenguas” y el “Don de Sanación”.

Algunos como el “Don de Lenguas” son para la propia edificación en la oración personal. Pero la mayoría son para el bien de la comunidad. A partir del “reavivamiento” que se da a fines de los años 60´s en la Iglesia Católica, los Carismas han ido apareciendo por doquier COMO FRUTO DE LA EVANGELIZACIÓN Y LA ORACIÓN, gracias a la magnánima liberalidad divina. No pocas veces han sido “problema” entre pastores que los niegan y fieles que los sobrevaloran. Unos y otros deberán estar abiertos al Espíritu y desapasionadamente agradecerlos y ejercerlos en favor de la Iglesia.

Hay quienes dicen que la Iglesia no necesita Carismas sino lucha por la justicia y promoción del pobre. No parece haber contraposición entre unos y otra. La Misión por excelencia de la Iglesia es hacer presente el Reino de los Cielos y para ello El Señor le ha dado la fuerza de su Espíritu y su Palabra que pugna siempre por la auténtica justicia que nace del amor a Dios y al prójimo.

No podemos fragmentar y discriminar la acción del Espíritu, pues el que suscita luchadores por la justicia, teólogos brillantes, pastores llenos de Caridad, laicos comprometidos, mártires heróicos de la fe, místicos enamorados, predicadores elocuentes, misioneros totalmente entregados y carismáticos que lo alaban con gozo, es el mismo Espíritu: El Espíritu Santo, el Paráclito enviado por Jesús desde el seno del Padre, en Pentecostés y en nuestros días.

Pbro. Roberto Sánchez Del Real

13 de febrero de 2010

JESÚS ESTÁ VIVO

Bueno decir que JESÚS ESTÁ VIVO para muchos será sorprendente. Para otros esta expresión es novedosa, para algunos pocos una verdad irrebatible. Nosotros los cristianos (y aquí entramos católicos y evangélicos, ortodoxos, luteranos, etc) aceptamos este hecho, como dogma de fe, pues creemos en la resurrección del Señor... San Pablo dice que si Cristo no resucitó vana es nuestra fe.



Y precisamente porque está vivo (Jesús) sigue sanando a los enfermos, como nos decía el siempre impactante P. Emiliano Tardif. Decir que Jesús sigue sanando a los enfermos puede parecer una expresión temeraria, pues habrá quién pregunte ¿Cómo los sana? ¿Dónde los sana?. Que gracioso, aceptamos que lo hizo todo y que es TODOPODEROSO pero muchos no creen que se ocupe también de sanar a los enfermos. Si para Él valemos la sangre preciosa de su Hijo Jesús, pues bien se toma la "molestia" de ocuparse de nosotros.



Todos hemos oído hablar de las "Misas de Sanación". De por sí, por su naturaleza, TODAS LAS MISAS SON DE SANACIÓN. En todas actúa El Señor. Pero nos entendemos... otros las llaman "Misas Carismáticas". Para algunos esas "Misas Carismáticas" son aquellas en las que se aplaude y se canta mucho. A pesar de que todos los Papas --incluídos Juan Pablo II y Benedicto XVI-- han aceptado a la corriente de espiritualidad llamada "Renovación Carismática" ésta sigue siendo perseguida (aunque poquito y por debajito del agua en ocasiones) y ridiculizada por alguno que otro obispo y muchos sacerdotes y laicos. Por desgracia siempre que algún obispo no la aceptó, cientos de hermanos terminaron fundando sectas pentecostales (hace algunos 30 años por allá por Sinaloa, por ejemplo)

 


A las que unos llaman "Misas de Sanación" mejor les llamaremos "Misas de Enfermos". Estas Misas se caracterizan por varias cosas: Se usa el formulario de la Misa para pedir por los enfermos, se expone, al final, el Santísimo y se unge (con el Óleo de los Enfermos) a los que piden ser ungidos porque consideran estar enfermos corporal o espiritualmente. Se predica generalmente sobre la Resurrección del Señor, sobre lo malo de acudir a la brujería y hechicería, sobre la presencia de Cristo en la Eucaristía y sobre el poder de Dios que se manifiesta a través del Sacramento de la Unción de los enfermos.


Los enemigos de estas Misas (católicos, eh¡) dicen que éstas fomentan el sentimentalismo entre los fieles y que no ayudan a que maduren en su fe. Resulta según esa mentalidad "cuadrada" que querer sentir a Dios se convierte en "pecado". Les habla uno de los carismas (ver I Cor 12-13) y dicen que eso era en el pasado, ¿Entonces la Iglesia ya no sirve?.

Incluso descalifican el que las personas busquen la salud por medio de la oración y los Sacramentos. Yo les pregunto, ¿Los Sacramentos no sirven para nada, sólo para "recordar" a Dios pero sin efectos en nuestra vida?. Seguramente que esa puede ser la respuesta "correcta" para muchos católicos super ortodoxos. ¿Tiene algo de malo esperar de Dios salud y bienestar? No, por supuesto.


Es claro que para propiciar que nuestros católicos conozcan a Cristo --en el sentido existencial y personal de una experiencia religiosa profunda-- necesitamos primero evangelizarlos en base al kerygma, que no debiera ser --por cierto-- de uso exclusivo de la Renovación, sino patrimonio bi-milenario de la Iglesia.

Un día un Doctor en Teología Dogmática de la Universidad Gregoriana (genuflexión, por favor ¡¡¡) me dijo que los Sacramentos "no son algo sino signo de ese algo". Y le pregunté: "Entonces Jesús ¿No está presente en el Sacramento de la Eucaristía?" No me contestó nada... seguramente su "respuesta correcta" era esa y no quiso expresarla, no fuera que yo perdiera la fe (a la mejor no quería que estuviera como él, sin fe real, y se lo agradezco)

También entre nuestro pueblo, muchas veces, la idea que hay es que el Sacramento de la Unción es para los moribundos, es decir, con vistas a morirse no a sanar. Falso. Si leemos Sant 5,14-15 nos damos cuenta de que el sentido del Sacramento es PEDIR LA SALUD Y ALIVIO del enfermo.

Esas Misas de enfermos y todo lo que El Señor por medio de la Eucaristía, la oración eclesial y la Unción hace en las personas, todo ello es para mi, no un signo, sino UNA PRUEBA DE QUE JESÚS ESTÁ VIVO. No nos cansemos de decirlo y sentirlo: ¡JESÚS ESTÁ VIVO¡