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20 de septiembre de 2012

LOS CARISMAS

¿SE EXTINGUIERON EN VERDAD LOS CARISMAS EN LA IGLESIA?

ESTAR EN LA IGLESIA FUNDADA POR CRISTO Y SUS APÓSTOLES

Estoy plenamente convencido de que la Iglesia Católica es la única fundada por Cristo y los Apóstoles –aunque expreso mi respeto a las demás Iglesias– allá en Judea-Galilea hace casi Dos Mil años.

Y créanme, la verdad, si no estuviera convencido de esto, no seguiría siendo lo que soy. Yo no podría simular estar convencido –sin estarlo– de algo tan serio e importante como esto. No me hubiera costado mucho “cambiar” si la razón me dijera que estoy en “el lado equivocado” a este respecto, pues he sido buscador de verdad desde mis años tempranos.

Y estoy convencido de ello, porque he investigado, he leído, he razonado, dialogado y comparado. La Historia y la Sagrada Escritura –ambas a la vez– junto con mi experiencia personal de fe me dan los asideros intelectuales y existenciales para esta certeza de la que hablo. Y respeto a los que no estén convencidos de esto o piensen exactamente lo contrario.

Muchos –a los que voy a encerrar arbitrariamente en el inexacto ‘rubro’ de protestantes– argumentan que efectivamente ‘tal vez’ si es ésta (históricamente) la Iglesia fundada por Cristo; PERO QUE traicionó a su fundador y ‘se perdió’ por lo que ellos vinieran a ser una especie de ‘Iglesia rescatada’ o ‘Iglesia reanimada’. Concediendo –en bien del argumento– que así fuera, me surge una pregunta: ¿Cómo es posible que a Cristo Jesús (Hijo de Dios) se le ‘haya hecho bolas el engrudo’ y su criatura (La Iglesia) lo haya traicionado y haya podido más que Él?. No. Si Jesús es Hijo de Dios, eso es IMPOSIBLE. Si Jesús es sólo un personaje ‘antiguo e ilustre’, entonces si es posible esa traición, fracaso rotundo y enmendadura de sus planes originales por planes miserables y realidades lamentables.

UNA IGLESIA POR MOMENTOS IRRECONOCIBLE

No serviría para nada emprender una ‘apología’ fundamentalista y obtusa. Es innegable que –aún entendiendo las condiciones históricas de las diversas circunstancias por las que ha pasado la Iglesia, con todo y su debida dosis de hermenéutica– en algunos momentos de la Historia la esposa de Cristo (Cfr I Cor 12) aparece ante los hombres con un rostro desfigurado y aún monstruoso: pensemos por ejemplo en Las Cruzadas ó el episodio de La Inquisición. Y a pesar de esos momentos de fealdad evidente y escandalosa siempre sucede algo que le limpia la cara: el Espíritu hace brotar a Francisco de Asís, Teresa De Ávila, Ignacio Del Loyola y más.

EN LA IGLESIA SIEMPRE HUBO CARISMAS

Siempre los Carismas han sido un arma de doble filo. Siempre se les ha temido y se les ha tratado de controlar. Siempre se les ha querido someter so pretexto de ‘Santa Obediencia’. Y por lo regular –y ese es el problema– el carismático ha tenido que ‘batallar’ con el cardenal, el obispo, el párroco o el dirigente. Podemos citar las dificultades de San Felipe Neri, San Juan Bosco, San Francisco de Asís y muchos otros ilustres: siempre conflictos con la jerarquía. En los más de los casos, el pastor no entiende cuál es su ámbito y su papel y quiere aniquilar al carismático aduciendo soberbia o rebeldía. Y siempre Dios en forma misteriosa interviene o cambia los corazones.

No miento al aventurarme a decir que casi un 75 % de los sacerdotes mexicanos –por ejemplo– niegan los carismas y se mueren de risa por ‘el don de lenguas’. Muchos incluso creen que los exorcismos son ‘meramente’ credulidad y casos psiquiátricos mal encauzados. Dudan que Jesús siga sanando a los enfermos. Esta Iglesia de nuestros días, entonces resulta ser mala copia de la original, si a eso nos atenemos.

Afortunadamente NINGUNO DE LOS PAPAS –desde Juan XXIII a Benedicto XVI– ha negado la existencia y autenticidad de los Carismas sino más bien –al contrario– han pedido a los obispos que los disciernan y reconozcan. Y no podría ser de otra forma. Los Carismas existen porque EL ESPÍRITU SANTO LOS DA A QUIEN QUIERE PARA BENEFICIO DE SU IGLESIA. Los Carismas EXISTEN ASÍ LOS NIEGUE UN PÁRROCO, UN DECANATO, TODO UN PRESBITERIO, UNA CONFERENCIA EPISCOPAL O UN DICASTERIO DE LA CURIA ROMANA.

San Pablo habla con toda claridad de los Carismas:

“En cuanto a los dones espirituales, no quiero, hermanos, que seáis ignorantes. Sabéis que cuando erais paganos, de una manera u otra erais arrastrados hacia los ídolos mudos. Por tanto, os hago saber que nadie hablando por el Espíritu de Dios, dice: Jesús es anatema; y nadie puede decir: Jesús es el Señor, excepto por el Espíritu Santo. Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero es el mismo Dios el que hace todas las cosas en todos. Pero a cada uno se le da la manifestación del Espíritu para el bien común. Pues a uno le es dada palabra de sabiduría por el Espíritu; a otro, palabra de conocimiento según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; a otro, dones de sanidad por el único Espíritu; a otro, poder de milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversas clases de lenguas, y a otro, interpretación de lenguas.” (1 Corintios 12:1-10)

Y habla de ORDENAR, NO DE EXCLUIR LOS CARISMAS:

“Ahora bien, vosotros sois el cuerpo de Cristo, y cada uno individualmente un miembro de él. Y en la iglesia, Dios ha designado: primeramente, apóstoles; en segundo lugar, profetas; en tercer lugar, maestros; luego, milagros; después, dones de sanidad, ayudas, administraciones, diversas clases de lenguas. ¿Acaso son todos apóstoles? ¿Acaso son todos profetas? ¿Acaso son todos maestros? ¿Acaso son todos obradores de milagros? ¿Acaso tienen todos dones de sanidad? ¿Acaso hablan todos en lenguas? ¿Acaso interpretan todos? Mas desead ardientemente los mejores dones. Y aun yo os muestro un camino más excelente. (1 Corintios 12:27-31)

Así pues, concluyo:

No desfiguremos el rostro hermoso de la Iglesia despojándola de sus ‘joyas’ conferidas por Dios, como designaría yo a los Carismas. Sometamos nuestra ignorancia o nuestras fobias personales A LA PALABRA DE DIOS Y AL MAGISTERIO DE LA IGLESIA. LOS CARISMAS EXISTEN, LE GUSTE A QUIEN LE GUSTE, O LOS DESCONOZCA QUIEN LOS DESCONOZCA. SENTIDO COMÚN, no pueden haber desaparecido, pues no son ‘producto’ de la sangre o la carne sino del Espíritu Santo.

PBRO. ROBERTO SÁNCHEZ DEL REAL.

3 de mayo de 2011

PARA ENTENDER A LA RENOVACION CARISMATICA

MUERE EL PREDICADOR PROTESTANTE QUE MAS INFLUYE EN EL MUNDO CATÓLICO

El pasado 27 de abril murió en un accidente de coche en Texas, a los 79 años, el pastor y predicador pentecostal David Wilkerson, autor del famoso libro-testimonio "La Cruz y el Puñal", traducido a 30 idiomas y del que se han distribuido 50 millones de copias. El testimonio del reverendo Wilkerson llegó mucho más lejos de lo que él mismo habría podido imaginar, al ser un libro clave en el nacimiento en 1967 de la Renovación Carismática Católica, que ha impactado en la espiritualidad de unos 120 millones de católicos.



La noticia de la muerte de Wilkerson colapsó el jueves la web de la principal revista pentecostal, "Charisma Magazine" (www.charismamag.com), que le había llevado dos veces en su portada. "Wilkerson era recordado sobre todo por su libro La Cruz y el Puñal y por haber fundado Teen Challenge, que tiene 1.180 centros en todo el mundo, donde cada día 24.000 hombres y mujeres con adicciones reciben ayuda. Además, a finales de 1980 Wilkerson fundó la Iglesia de Times Square, que tuvo un gran impacto en Nueva York", explica el editor de "Charisma Magazine", Steve Strang... quien, él mismo, de hecho, conoció a su esposa en un encuentro de Wilkerson y ella fue quine le ayudó a poner en marcha una revista que hoy tira medio millón de ejemplares.

En la revista, dirigida a pentecostales y protestantes carismáticos, pero que suele ser cordial con el catolicismo, Strang detalla que "lo que no se suele señalar es que la vida de Wilkerson afectó a muchos de formas que él probablemente no sabía. Por ejemplo, los jóvenes católicos carismáticos de Duquesne que recibieron el Bautismo en el Espíritu que pondría en marcha a la Renovación Carismática Católica, habían leído La Cruz y el Puñal, y también Hablan otras lenguas, de John Sherrill. Sherrill y su esposa Elizabeth fueron co-autores con Wilkerson de La Cruz y el Puñal". Strang señala que aquellos jóvenes iniciaron una corriente que incluye a unos 120 millones de católicos actualmente, una cifra incomparable para ningún otro movimiento protestante ni católico.

Joven predicador rural entre los drogadictos de Nueva York
En 1958, Wilkerson tenía 26 años y era pastor pentecostal (y nieto de pastor pentecostal) en una tranquila comunidad rural en Pennsylvania. Leyendo "Life Magazine", vio una fotografía de siete jóvenes pandilleros de Nueva York ante un tribunal, acusados de asesinato.

Tuvo entonces la firme convicción de que el Espíritu Santo le pedía ir a la ciudad a conocer a los chicos. Así viajó a los barrios de drogadictos y bandas juveniles de Nueva York, donde fue amenazado numerosas veces con navajas y jeringuillas. Pero él descubrió como tras un vacío de sexo, bandas y drogas los chavales buscaban amor y sentido. Wilkerson predicó, impuso manos para orar sobre ellos, les acompañó... y algunos líderes de bandas se convirtieron, entre ellos Nicky Cruz, que escribiría su propio libro-testimonio, "Corre, Nicky, corre", y se convirtiría en un importante predicador salido de las calles.

Con la ayuda de jóvenes de congregaciones pentecostales de Asambleas de Dios, Wilkerson puso en marcha el programa Teen Challenge contra adicciones. Años después, pensando en los chicos "normales" (no drogadictos ni marginales) pero atados al sexo, a la vanidad o el consumismo, creó en 1967 Youth Crusades y CURE Corps: un movimiento juvenil para prevenir que el aburrimiento de la clase media cómoda desembocase en drogas, alcohol y sexo.

La conexión católica, el mayor fruto

Sin embargo, el verdadero impacto vino por su libro-testimonio de 1963. En él explicaba los dones y carismas del Espíritu Santo y la espiritualidad carismática del "caminar en fe": escuchar los consejos -a veces aparentemente absurdos- del Espíritu Santo, esperar que Dios envíe 552 dólares si son exactamente esos los que necesitas (y llegan), pedir con confianza, alabar siempre a Dios, orar en lenguas, esperar milagros. Este es el libro que leyeron los 20 jóvenes estudiantes católicos de Duquesne University en 1967 antes de ir a un retiro de fin de semana con el objetivo de conocer mejor el Espíritu Santo.

En ese retiro, la mitad de los jóvenes tuvieron una experiencia carismática: sentirse arrebatados en la alabanza, orar en lenguas, caer al suelo en adoración, sentirse guiados por Dios, abrazados ( a veces "abrasados") en su confianza... y, sobre todo, ganas incesantes de orar, de leer la Biblia, de estar en la presencia divina. Lo contagiaron a sus compañeros de campus, vieron sucederse signos y milagros, y en apenas siete años, la Renovación Carismática Católica contaba con millones de seguidores en Estados Unidos y se extendía como un fuego por América Latina, la India, Filipinas, Europa y África.

En países hispanos, el libro clásico para regalar entre carismáticos católicos era "Jesús está vivo" del P. Emiliano Tardiff (hoy en proceso de beatificación), pero en lengua inglesa los libros que circulaban eran "La cruz y el puñal" y "Hablan otras lenguas". De hecho el libro se vendía bien en todas las lenguas, excepto en cierta traducción escandinava. Cuando John Sherril revisó la traducción, vio que el traductor había censurado todos los párrafos y escenas que trataban del poder del Espíritu Santo (y sus milagros), había hecho una versión intelectualizada y escéptica. Cuando se publicó la edición completa, también en ese país se dispararon las ventas.


El libro fue llevado al cine en Hollywood en 1970, con Pat Boone como Wilkerson y Erik Estrada como Nicky Cruz. Puede verse en castellano en YouTube aquí: http://www.youtube.com/watch?v=CkyDLYic59I


Wilkerson se equivocó con la Virgen

A principios de los 70, David Wilkerson asistió asombrado a algunos de los multitudinarios encuentros católicos carismáticos de EEUU. Como muchos pentecostales (¡y católicos!) estaba desconcertado. Por un lado, veía cristianos sinceros, bíblicos, que alababan a Dios y se ponían en manos del Espíritu Santo, pidiendo ser incendiados en pasión por Él. Por otro lado... ¡eran papistas y no prescindían de la Misa ni los santos! En 1974, en su libro "La Visión", publicó una profecía (que él creía inspirada por el Espíritu): los católicos carismáticos serían perseguidos por la Iglesia al alejarse del Papa y del culto a la Virgen. Muchos renunciarían entonces a los dones carismáticos o abandonarían el catolicismo.

Wilkerson falló su profecía completamente. Los primeros carismáticos católicos en EEUU eran poco marianos, es cierto: muchos eran conversos desde la increencia, o venían de una tibieza que ignoraba la tradición católica. Además, en los primeros grupos era frecuente que protestantes y católicos rezasen juntos, y que los católicos dejasen su devoción mariana para otras ocasiones.

Pero con los años lo que pasó fue lo contrario de lo que Wilkerson profetizó: la Renovación Carismática creció, incorporó la devoción mariana, el Rosario, las peregrinaciones, los iconos, la intercesión por María y proclamó a María "la primera carismática, esposa del Espíritu Santo". Por otro lado, sin renunciar a dones ni carismas, los carismáticos fueron plenamente aceptados por Juan Pablo II y se establecieron por toda la Iglesia. Los jesuitas podían ser ignacianos y carismáticos, los combonianos podían ser africanistas y carismáticos, los dominicos podían ser predicadores y carismáticos, los capuchinos podían ser franciscanos y carismáticos... como era el caso de Fray Raniero Cantalamessa, el predicador de la casa pontificia.

Wilkerson contra las manifestaciones extremas

En los últimos años, David Wilkerson habló (sin mencionar nombres pero con firmeza) contra dos corrientes espirituales que empezaban a tocar a millones de protestantes. Por un lado, predicó contra la teología de la prosperidad: él siempre había insistido en que Dios a menudo daba exactamente lo que necesitabas para servirle. Pero la "teología de la prosperidad" decía que Dios entregaba en función de los donativos que entregaba antes el fiel, o que Dios premiaba con riquezas a quien generosamente "invertía" en él, y que esas riquezas también eran "evangelizadoras". Wilkerson nunca aceptó esta corriente y recordó que la fe pasaba por la cruz y la austeridad, la oración y el ayuno.

Por otra parte, hacia los años 90 aparecieron manifestaciones "carismáticas" que no eran las habituales del mundo pentecostal. Por ejemplo, la llamada "risa santa": una predicadora podía dedicar toda la hora de reunión a reir como una histérica, y a invitar a la asamblea a reir "en el Espíritu". Y así cada reunión durante varios meses. Wilkerson lo criticó, porque "no estoy en contra de la risa pero ¿dejar a los cristianos sin alimentarse de la Palabra de Dios?"

Tampoco aceptaba otras novedades inquietantes: gente que mugía o ladraba o maullaba como animales, o temblores radicalmente absurdos y extraños... Él había visto en su trabajo con drogadictos curaciones milagrosas, conversiones impactantes, profecías que se cumplían y otros signos, pero decía que tenían base bíblica, mientras que no era el caso con estos otros signos. Su prestigio en el mundo pentecostal (donde no hay autoridades y cada pastor es independiente) limitó la extensión de estas manifestaciones más extravagantes.

TOMADO DE RELIGIÓN EN LIBERTAD. 

11 de febrero de 2011

LOS CARISMAS, REALIDAD DE NUESTRO TIEMPO

LOS CARISMAS
EN UN MUNDO QUE BUSCA NOVEDADES Y "RAREZAS"
Y UNA IGLESIA QUE TEME FOMENTAR LA SUPERSTICIÓN


Nos encontramos en una situación muy especial --sobre todo en lo religioso-- en la que se privilegia lo subjetivo y afectivo por encima de lo objetivo. Se busca que prevalezca el sentir y el experienciar; se pretende que las emociones sustituyan a la mayoría de los valores. Las convicciones se han degradado a la categoría de ideas, gracias a la labor metódica de un "lobby" secularista mundial (Un movimiento que busca barrer y acabar con todo lo que huela a catolicismo --ahorita-- y que seguirá con todo lo que huela a cristianismo y teísmo --después--). Recordemos que los valores son SÓLO referentes y las ideas son -en lo conceptual- sólo afirmaciones que por sí mismas carecen de valor, en este imperio de lo subjetivo.



Y volviendo al mundo del Cristianismo, que por supuesto incluye en primerísimo lugar al catolicismo, los Carismas --por ser experiencias de alguna forma subjetivas; es decir muy personales en un aspecto íntimo-- se han vuelto peligrosamente para unos en META considerada aún por encima del mismo dador de todos los bienes, que es Dios. Para otros --generalmente católicos y neo-cristianos excesivamente clericales ó institucionales--  son negación de la Fe misma, por confundirlos con subjetividades sensacionalistas aunque su existencia y procedencia divina estén plasmadas en la mismísima Palabra de Dios, en especial en el Nuevo Testamento (privilegiadamente en Hechos De Los Apóstoles y las Cartas de San Pablo).

Conocí a un brillante doctor en Teología --de la Diócesis de San Diego, California-- que afirmaba la "imposibilidad" de la presencia real de Cristo en la Eucaristía y la viabilidad de Los Carismas, pues --decía en tono doctoral por supuesto-- que Los Sacramentos son símbolos SOLAMENTE y no realidades; y para él Los Carismas son acción directa del Espíritu Santo que --sostenía-- no necesita de intermediarios. Dentro de la jerarquía --muchos sacerdotes y uno que otro obispo-- desprecian los Carismas porque los ven como COSAS INCONTROLABLES QUE SE PUEDEN VOLVER EN CONTRA DE LA MISMA IGLESIA, GRACIAS A LA SUBJETIVIDAD. Clericalismo y temor. No podemos negar que hay peligros si falta recta intención y formación suficiente en este campo; pero tampoco podemos ignorar la acción del Espíritu Santo. Aunque lo neguemos EL ACTÚA. Muchos sacerdotes se sienten ofendidos cuando un laico 'presume' tener un Carisma; estoy convencido de que generalmente esa actitud se toma cuando hay un complejo de inferioridad ó cuando el sacerdote 'siente' se le está retando o cuestionando.

Verdaderamente muchos miembros del Clero ¿Preferirían que  El Espíritu Santo no actuara? ¿Desearían que todo lo que dice Hechos sobre la acción del Espíritu Santo fuera pre-historia eclesiástica? ¿Por qué un sacerdote tendría motivos para sentirse 'inferior' si ha recibido el poder de actuar en 'La Persona de Cristo'? Convertir el pan y el vino en El Cuerpo y La Sangre de Cristo es mayor a todo Carisma (sin clericalismos lo digo).

Para empezar hemos de definir el termino "Carisma": Viene del griego 'karis' que equivale a "Don" ó "regalo", es decir, algo que se recibe por benevolencia, pero no como algo que se gana o por lo que se paga... Un regalo que se da por gratuidad ó por amor. Esa es la idea. Desde siempre en la Iglesia han existido los Carismas. Para darnos cuenta de ello basta leer, por ejemplo, a San Pablo en I Corintios 12,1-11 en donde está intentando hacer que los Corintios caigan en la cuenta de que los Carismas son regalos de Dios -del Espíritu Santo- para el servicio y edificación de la Iglesia. Y en el capitulo siguiente -el 13- habla del Carisma o Don más importante: El Amor (caridad).

Quien niegue que en nuestro tiempo Dios sigue derramando sus regalos sobre su Iglesia (Los Carismas) no sólo está diciendo una mentira sino sobre todo una herejía. Si Los Carismas no existen entonces a nuestras Biblias les sobran varios libros, en especial Hechos de Los Apóstoles; y entonces Jesús es un mentiroso pues dijo en Mc 16,14-19 que los que creyeran en su nombre harían grandes cosas. NEGAR LOS CARISMAS NO ES DESCALIFICAR A QUIENES LOS EJERCEN SINO AL QUE LOS DA: AL ESPIRITU SANTO.

Jesús está vivo y sigue sanando a los enfermos. Jesús está vivo y sigue adornando a su Iglesia con Los Carismas, que son una prueba  más de que ha triunfado y resucitado.