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16 de agosto de 2012

RELATOS CHILENOS 3

RELATOS CHILENOS III


“EXCURSIÓN” A LA COMUNA DE LA FLORIDA

Desde la JMJ de Toronto reafirmé mi intención de algún día –si Dios me lo concedía– ir a Chile y conocer este maravilloso país. La verdad era muy difícil que algún día la Providencia de Dios pusiera en mi camino la posibilidad de un viaje así; como pueden ver Chile no queda ‘de camino’ a nada, no hay parientes por allá ni cuestiones de trabajo, pero –en forma sorprendente– la oportunidad llegó. Y por supuesto que no iba a desperdiciar la ocasión de conocer este país ni de visitar a un chavo que conocí en esta Jornada Mundial De La Juventud: a Ernesto Fernández De León. Con él hice amistad, a pesar de que nos tocó convivir poco. (Con el transcurrir de las cosas y los acontecimientos, Ernesto estuvo unos meses aquí en Aguascalientes construyendo la Pastoral Juvenil en la Parroquia y lo hizo bien, lástima del poco tiempo que pasó entre nosotros.) Bueno, pues ésta era la oportunidad de buscarlo; de modo que le dije a mi amigo Cristóbal López que me ayudara a localizar la dirección. Se agenció un gran mapa del Área Metropolitana de Santiago, muy bien hecho y detallado; pero sucedió lo de siempre: la parte que buscas es –precisamente– la que está borrosa por los dobleces y el uso (¥+%|>¶~$|¶{*>#). Pues ni modo, con mapa o sin mapa habría que ir a buscar la dirección mencionada.

Y ahí vamos –recuerdo bien que era Julio del 2003– por toda la avenida Vicuña McKeena –que creo atraviesa Santiago y su área metropolitana– y vamos preguntando a cada rato para orientarnos. Por cierto acudimos a unos ‘Carabineros’ y hasta eso –lo que sea– nos orientaron bien. Me causa risa que los santiaguinos conducen sus autos “mordiendo” dos carriles: las llantas de un lado ‘pisando’ más allá de la orilla del otro carril por el que el 90 % del auto va rodando (¿?). Para que vean que dondequiera se ‘cuecen accidentes’. Recuerdo también la extensa Avenida Vespucio. Ahora, a los años, me tocó ver que “El Metro” (el publicitado “Transantiago”) ya se amplió hasta más allá de aquellos barrios que eran ya el fin del área urbana, ‘la orilla’. Cuando recorres kilómetros y kilómetros, puedes ir viendo los contrastes poco a poco: por uno y otro lado casas bonitas y sólidas que se van transformando kilómetro a kilómetro de recorrido en casas más descuidadas y precarias, hasta ver basura, pobreza y abandono. Como en cualquier gran ciudad, hay suburbios elegantes y suburbios de miseria. Santiago es más o menos del tamaño de Guadalajara, unos 6 millones de habitantes, para un país de 17 millones aproximadamente.

PASAJE GUAYATIRE

La dirección a la que vamos era ‘Pasaje Huayatire’ o ‘Guayatire’ o algo parecido. Me dice Cristóbal que ‘el rumbo’ por el que queda esa dirección es algo rudo… Bueno, pues ni modo… Un día sábado –en el que Cristóbal no trabaja– muy temprano, emprendimos –en el auto de Cris– la excursión a “La Comuna De La Florida”. Si mal no recuerdo de algún modo era el lado opuesto –geográficamente– de la Comuna ‘fresa’ de “Las Condes” donde él vivía. Esta parte de la Comuna de La Florida –en lo socio-económico– es todo lo contrario a Las Condes. Pudimos observar la pobreza, la falta de empleo, los jóvenes desocupados y alcoholizados en las esquinas, los niños caminando semi-desnudos por las calles, perros callejeros por doquier, malos olores, graffitti en cada espacio al alcance, autos viejos y destartalados circulando y la precariedad en los servicios públicos.

Me pude dar cuenta de que el gas doméstico y la gasolina son muy caros, y en invierno, ¡Vaya que cala el frío!. Un frío que se siente hasta los huesos y que se mete por cualquier rendijita (recuerden que estamos casi al pie de Los Andes). La gente pobre compra tanquecitos de gas de 10 kgs –a precios de lo que acá costaría uno de 30 kgs– y se ocupa mucho para alimentar los pequeños calefactores portátiles que debe haber en casa para soportar el gélido ambiente. Muchas viviendas son de madera vieja con techo de lámina de níquel (chapa le llaman). La energía eléctrica está también el doble de cara que en México… Los alimentos cuestan un 60 % más. Claro, en Las Condes y las partes “ricas” de la Capital no hay esos problemas, pues las casas no le piden nada a las de las mejores colonias de la Ciudad de México, Guadalajara o Monterrey, por decir algo.

En fin, anduvimos de allá para acá y acullá, viendo y pacientemente preguntando a uno y a otro de los transeúntes y nadie nos orientó… No “sabían” dónde quedaba la dirección. Tal vez no quisieron decirnos dónde quedaba ese famoso ‘pasaje’, al pensar que perjudicarían a quien buscábamos si lo encontrábamos, pues debo reconocer que Cristóbal tenía finta de abogado y además su poco chileno acento daba la impresión de que tal vez fuera un extranjero pernicioso y poco amigable. (ja ja ja… Para cuando se entere de este comentario ya pasó mucho tiempo)

Recuerdo que vimos la Parroquia llamada ‘La Santa Cruz De Mayo’. Sí, la iglesia parroquial se veía muy modesta y deteriorada como el barrio mismo donde se encontraba. En ese primer viaje no pude contactar a Ernesto. Años después cuando lo contacté y lo visité me di cuenta de que pasamos por su casa al menos dos veces. Sin embargo la excursión valió la pena por haber tenido la oportunidad de conocer ‘la otra cara’ del ‘Gran Santiago’, pues siempre en las guías de turistas de todas las ciudades –y tal vez con justa razón– sólo se enseña y promociona ‘lo bonito’, lo ‘nice’.

ESTEREOTIPOS CHILENOS

Algo jocoso –desde mi ‘mexicano punto de vista’– es que para la mayoría de los chilenos, si eres mexicano, “debes ser” bajito, muy moreno, de rasgos indígenas, venir del DF y hablar con acento ‘chilango’ usando a cada rato el ‘manito’. No creían que yo fuera mexicano. También, si eres mexicano, “debes ser” muy bueno para cantar con mariachi y de seguro que a escondidas tomarás mucho Tequila Cuervo antes de irte a dormir. Me contó entre risas Cristóbal que cuando llegó –en alguna ocasión– le preguntaron sobre el Tequila Cuervo y él dijo –claro en sentido cómico– que sí, efectivamente, que en cada casa mexicana debía haber una botella de ese Tequila porque se usaba mucho para curar a los niños que se raspaban o se cortaban en accidentes domésticos y así evitaban una infección. La idea de la mayoría parecía ser que sólo esa marca de Tequila existía. Y la idea de Cristóbal es que esa marca es alcohol y no agave… Claro que está muy equivocado, porque una botella de ese Tequila tiene más agave que una de Coñac… ¡Díganme lo contrario!…

Los Chilenos –sin importar su clase social– en verdad reconocen y aman a Chespirito y sus personajes, en especial al Chapulín Colorado… Entonces –si eres mexicano– de seguro que debes conocerlo y platicar seguido con él. ¿Me creerán que en el Paseo Ahumada –en pleno centro– venden “chipotes chillones” y gorritos del Chavo del Ocho?. También por supuesto que quieren y conocen a ‘Cantinflas’ y ven novelas mexicanas de esas que hacen llorar. Para ellos de los equipos de fútbol mexicano sólo cuentan tres: Guadalajara, América y Cruz Azul. En la medida en que chilenos han jugado en otros equipos los van conociendo… Pero sólo los anteriores los entusiasman un poco, porque para entusiasmo futbolero pues “El Colo-Colo”, que me simpatizó a mi también.

PALABRAS…

Obvio, como en cada uno de nuestros países, me encontré con palabras ‘raras’, curiosas y hasta misteriosas. El ‘tonito’ chileno es muy diferente al mexicano o al uruguayo. Es como más ‘cantadito’ pero a la vez ‘cortante’, como que en la última sílaba de cada palabra ‘le dan la vuelta’ y suben y bajan el tono. Lo que aquí refiero por supuesto que no es con el afán de denigrar sino sólo de dar a conocer.

Los chilenos cuando van al cine no comen palomitas como los mexicanos sino ‘cabritas’ saladas y dulces por supuesto; y no les ponen salsa picante hasta ahogarlas como nosotros… Se morirían o necesitarían un transplante urgente de estómago. Cuando los niños llegan del ‘colegio’ a casa (público o privado, gratuito o de paga, no importa) se cambian el uniforme y se quitan sus zapatos y se ponen sus ‘zapatillas’ para ir a jugar fútbol… Pero no son de ballet, sino tenis como los nuestros… Y si a alguien le huelen lo pies es porque no se ha cambiado ‘las medias’, ni se ha duchado. En el parque o en el ‘parabús’ (parada del camión urbano) de ‘la locomoción’ (transporte urbano) ‘las cabras’ mientras esperan a que llegue el suyo charlan… ¿'Las cabras'? Sí… Pero no crea que es una especie rara de animalitos que han bajado de Los Andes, no. ‘Las cabras’ son las muchachas y ‘los cabros’ los muchachos… Digamos los adolescentes. Y cuando se gustan pues andan de “pololos” o sea de novios.

En Chile la gente no gasta dinero, ¡No señores! En Chile se gasta ‘plata’… Es el nombre genérico que se le da al dinero. Allá los policías son llamados ‘carabineros’ (me imagino que viene del italiano ‘carabineri’ o algo así). Al niño o niña pequeños les llaman ‘guagua’… Nada que ver con lo que significa en Cuba, donde ‘guagua’ viene siendo como camión urbano. Entonces es común escuchar que se le debe dar a ‘la guagua’ el chupete (¿Chupón?) porque está llorando. Y al Padre o Madre o abuelos se les llama –sin sentido peyorativo– ‘viejo’ o ‘vieja’ o ‘viejos’. Es común escuchar a alguien preguntar: “Pero, ¿Qué querí?” Traducido “Pero ¿Qué quieres?”. Y cuando vas a la tienda de abarrotes, como en Uruguay, vas al ‘almacén’ aunque sea pequeño muy pequeño. Y lo que compras no son víveres o comida, no haces el mandado sino que compras ‘mercaderías’. Y compras no en abonos sino en “cuotas”. Los jóvenes chilenos pueden hablar delante de ti y no les entiendes una sola palabra porque usan modismos del lenguaje de la calle, los pegan y los pronuncian súper rápido… Los afroamericanos se quedan viendo ante esa habilidad lingüística.  En los centros comerciales se juntan bandas muy grandes de adolescentes vestidos a la usanza de los personajes de caricatura japonesa (¿Manga?); cada uno trae un botón con la cara del personaje del cual vienen ataviados… Las máquinas de baile estaban muy de moda. Hay muchos niños y jóvenes en Chile, a diferencia de Uruguay.

Algo realmente cómico era ver cómo muchos iban “al Jumbo” (es el nombre de la entonces Cadena de supermercados más grande del país) y llenaban sus carritos hasta arriba, saludaban a los amigos y conocidos, charlaban con ellos, se daban la vuelta y luego en forma furtiva y discreta dejaban su carrito lleno y se iban. La imagen; nadie quiere aparecer como pobre, menos los de la clase media.

LOS ANDES, LA GEOGRAFÍA Y LA IDENTIDAD CHILENA

Desde cualquier punto del país –no sólo de Santiago– si ves hacia el Oriente, puedes divisar la cordillera De Los Andes. Es majestuosa. Y todo el año se ve nevada. Es en verdad una belleza natural única e increíble. Los atardeceres son especialmente hermosos por los destellos que surgen del encontrarse el sol con las nubes, el aire de las montañas y los picos nevados. En muchas áreas del país el agua que  toman los chilenos viene de los deshielos de La Cordillera, lo que le da un sabor dulzón y único.

Aparte de Santiago, sobresalen también por su tamaño e importancia Valparaiso y Viña Del Mar, ciudades situadas sobre el litoral. Por supuesto que “La Cordillera” es uno de los factores más importantes no sólo de la geografía chilena sino también de su Historia, folclor, forma de vida y manera de pensar. Recordemos que el país (unos 760,000 kms cuadrados aproximadamente) tiene 4,300 kilómetros de longitud y su anchura promedio es de 175 kilómetros. Su ‘morfología’ es entonces, precisamente, como la de un chile o ají. Así por lo mismo tiene largos y amplios litorales: muchas playas y mucha pesca. Chile no se entiende sin Los Andes.

6 de marzo de 2011

RELATOS CHILENOS 2

RELATOS CHILENOS 2

EL CHILE DE LOS 70'S

Muchos en México --en los 70's, que teníamos televisor, aunque fuera blanco y negro-- recordamos aquellas escenas en un noticiero nacional --24 Horas con el siempre aburrido y entonces eterno Jacobo Zabludovsky-- que nos dejaron boquiabiertos: Los aviones de la fuerza aérea bombardeando el Palacio Presidencial de La Moneda en Santiago de Chile y el jefe del ejército hablando y justificando el golpe. El ejército contra su propio jefe.

Recuerdo todavía claramente la voz de Salvador Allende. Pero bueno... De algún modo, mi maestra de música en el Colegio Isabel La Católica --en la primaria-- fue la primera referencia DIRECTA Y EN VIVO que tuve acerca de ese bello, angosto, alargado y lejano país.

Con el tiempo se volvió inevitable saber y oír de Chile pues era noticia lo que pasaba con el régimen de ese país. Como ya comentaba en RELATOS CHILENOS 1, también la figura del Cardenal Raúl Silva Enríquez, sobresalía con mucha dignidad y humanidad... era de alguna manera el icono chileno POSITIVO y el general era el negativo. Después hay otras figuras que lo hacen presente, por ejemplo el futbolista Carlos Reynoso (quien merece un Premio Nobel a la humildad) y también algunos otros futbolistas. Pero sobre todo un personaje internacional --pero chileno-- que era lectura obligada para cualquier niño que se preciara de estar al día. Ese personaje es, adivinó Usted, sí, se trata de Condorito (¡plop!).

Chile, entonces para mi mundo de niño y adolescente es un país lejano, con un nombre curioso un presidente malo, un personaje cómico y un Cardenal bueno... Así de simple.

CHILE CAMBIA PARA BIEN

 
Después al paso del tiempo --lentamente, año por año-- vamos sabiendo que Chile va cambiando. Hay elecciones, hay una 'Concertación' o sea una coalición de partidos que ganan las elecciones y Pinochet queda como senador (¿Cuál sería ahora su menú a la hora de cenar?) Y luego varias elecciones hasta que un día muere... Pero Chile aún sigue herido (pude oírlo y sentirlo por las calles de Santiago). Poco a poco Chile empezó a significar también buen vino tinto, festivales y concursos de música en Viña Del Mar, etc. Ahhhh y más futbolistas. De pronto ya Chile dejó de ser el país de la dictadura y empezó a ser el país que exportaba mucho cobre, que tenía una excelente aunque cara línea aérea (LanChile), que iba mejorando en la educación y que tenía equipos famosos de Fut-bol como El Colo-Colo (primero claro) y la Universidad de Chile.

LA JMJ Y EPA EN TORONTO CANADA
 
Un buen día me toca llevar a un grupo de adolescentes de Aguascalientes, del Movimiento EPA, a la Jornada Mundial de la Juventud en Toronto, Canadá en 2002. Allá conocemos a jóvenes y sacerdotes de muchos países del mundo... Entre ellos conocemos a algunos de la delegación chilena, muy bien respaldada por su Conferencia Episcopal y su Vicaría de la Esperanza Joven (Pastoral Juvenil). Recuerdo como en La Jornada ellos se movían en autobuses de primer mundo (tipo Primera Plus) y nosotros en camioncitos escolares de tercera, pues cada grupo mexicano iba son sus propios recursos y cada Diócesis también. En esa Jornada conocí a jóvenes de varios países del mundo; eran muy simpáticos y bullangueros los de Trinidad y Tobago; también convivimos con algunos de Chile. Y ahí conocí a Ernesto un joven muy flaco que vivía en Santiago y que participaba en la Pastoral. Intercambiamos Correos, la idea era un día ir a Santiago o él venir a México. Pero se veía eso como algo lejano. Tenía curiosidad por conocer Chile y confrontar la realidad con mis ideas de pequeño sobre ese país.

AL FIN CONOCÍ CHILE
 
La oportunidad se dió más pronto de lo que pensé. Creo que fue en el 2003, cuando recibí la invitación a trabajar en Uruguay en la Pastoral de Adolescentes. Por invitación del entonces obispo de Melo, Mons. Luis Del Castillo Estrada S.J., fuimos a Uruguay el P. Daniel Cuéllar y yo de paso a Melo. Así es como pude armar un viaje relámpago a Santiago, aprovechando que allá vivía Cristóbal López , un amigo de Guadalajara. Lo contacté y me animé a hacer ese viaje. En cuanto se pudo, compré los boletos para el viaje redondo. Volé por segunda vez en PLUNA (Primeras Lineas Uruguayas en Navegar Al exterior... Así se llama la línea aérea nacional del Uruguay). No fue un viaje largo, un poco más de una hora... Casi las dos horas si mal no recuerdo. Que majestuosa vista de Los Andes, increíble. Al llegar al aeropuerto de Santiago me sentí bienvenido. Un aeropuerto grande, funcional, limpio y hermoso. Ya estaba ahí par ir por mi Cristobal, mi amigo de Guadalajara. Y vamos a casa de inmediato.

LAS CONDES
 
Pues resulta que mi amigo, como buen ingeniero fresa mexicano, vivía en la Comuna (municipio) de Las Condes... No sé, algo así como si viviera en Chapalita en Guadalajara o en Polanco en la Ciudad de México. Al día siguiente fuimos a conocer el centro de la ciudad de Santiago... Me explicó lo de la Zona Metropolitana (Región) y las Comunas (Municipios). Por cierto su novia vivía en Ñuñoa (no recuerdo si así se escribe) otra parte fresa de Santiago.
LOS ANDES. FOTO TOMADA POR MI DESDE EL AVION

Algo realmente cómico era ir por el Paseo Ahumada (calle peatonal) entre ese mundo de personas que va cada quien a lo suyo... Y nadie se quita, todos te golpean con el hombro... Curioso y exasperante. Me sorprende lo que valía el peso chileno con respecto al dólar americano; algo así como $750.00 Por dólar y como $ 70.00 por peso mexicano... El Diario (el que yo leía era "El Mercurio") costaba algo así como $ 450.00 pesos chilenos. El Metro de Santiago muy limpio, rápido y ordenado. Muchos jóvenes y adolescentes por doquier... Cuando saben que soy de Guadalajara me preguntan por el grupo 'Maná'... Cuando saben que soy mexicano me hablan del Chavo del Ocho y el Chapulín Colorado. Conocen también a Cantinflas.

CATOLICISMO

Sin duda que hay vestigios de catolicismo en Chile. Su pasado colonial tiene profundas raíces católicas, aunque la inmigración de muchos europeos, en especial alemanes, trajo las religiones protestantes a Chile. Por supuesto que también el proselitismo de las sectas tiene que ver. Como en todas partes, el número de los católicos va disminuyendo y aumenta la cantidad de grupos que se dicen neo-cristianos y Testigos de Jehová. Muchos recuerdan al Cardenal Raúl Silva Enríquez con respeto y veneración. También está en el ánimo popular por supuesto la veneración a Nuestra Señora Del Carmen, patrona de Chile, en su Santuario de Maipú. Y ahora todos están orgullosos del recién canonizado P. Alberto Hurtado Cruchaga, S.J., campeón de la Caridad, cuya obra social ha perdurado por medio de instituciones como el 'Hogar De Cristo' que recibe a los menesterosos y necesitados. El P. Hurtado es en verdad un gigante de la caridad y un chileno de pura cepa que les enseñó a sus compatriotas sobre cómo amar a Cristo en el Prójimo. Ojalá no se les olvide a los chilenos cómo amar a Cristo a la manera del P. Hurtado... Ojalá que nosotros, aquí en México, aprendamos de su amor y celo apostólico.

EXCURSION A LA COMUNA DE LA FLORIDA 

Bueno ese es el siguiente punto... Porque se acabó el tiempo.


PBRO. ROBERTO SANCHEZ DEL REAL.

19 de febrero de 2011

RELATOS CHILENOS 1

RECUERDOS DE INFANCIA
Y UN GRAN PAIS

HACE ALGUNOS AÑOS

Los invito a retroceder a mi infancia, para estar en el contexto adecuado, en el inicio de esta entrega de mi blog, que estoy escribiendo mientras viajo en autobús desde Guadalajara hacia Aguascalientes. Obviamente, como mexicano que soy, escuchar --como un niño normal-- la palabra 'Chile' te lleva a pensar en la suculenta comida casera ordinaria de cualquier familia típica (y sin vestidos regionales ni sombrero) de la Guadalajara de los 70's: Un taco de chile recién hecho por tu madre, acompañado de un sabroso atole de maicena, sabor nuez ó coco, con unos ricos frijoles con queso espolvoreado y una pieza de pan dulce... En eso pensaba yo cuando tenía 6 años y escuchaba la palabra 'Chile'... en nada más. Pero qué gratas y graciosas sorpresas tiene la vida para diversión de los niños que se portan bien.

LOS ANDES DESDE SANTIAGO DE CHILE


Cuál va siendo mi gran asombro (y aquí debo abrir los ojos grandotototes como plato) cuando en tercer grado, la madre directora nos presenta a una sonriente cuarentona de pelo chino, boca grande muy muy pintada y un sombrerito tejido de estambre y nos dice: "¡¡¡Niños, póngan mucha, mucha atención!!! les presento a su nueva maestra de música". Ella muy sonriente (al estilo del guasón, por las grandes dimensiones de su boca y lo resaltante de su lápiz labial) se presenta muy amable (perdón pero no recuerdo su nombre) y nos dice que viene de la ciudad de Santiago en un país muy lejano pero muy lindo que se llama Chile. ¿Queeeeé? ¿Un país que se llama Chile? Todos reímos --hasta eso muy educada y discretamente-- estamos divertidos y nos parece simpático que haya un país que se llame 'Chile'... (¿No habrá otros que se llamen cebolla o jitomate para completar la salsa?) Y aparte de eso, nos parece 'chistosa' la forma en que nuestra nueva maestra habla... 'chistosa y melodi<óó>ssa'.

EN EL RECREO

Y ya en la "intimidad del recreo" dice un compañerito: "¿Y no habrá también un país que se llame tortilla?, digo, para que hagan juego". Todos reímos a mandíbula batiente. Habrá que decir que la maestra era en verdad tierna, simpática y muy competente. A los años entiendo: Estábamos en 1973 ó 1974 y ella era una exiliada que había llegado a México y había sido colocada en nuestro colegio de monjitas muy católicas y muy franciscanas --el Isabel La Católica de Zapopan-- por el gobierno, como un empleo de apoyo para muchos chilenos que tuvieron que dejar su país, por la violencia y la persecusión política.

Ya estudiando un poco de geografía, la silueta del país en el Mapamundi, alargado y angosto, coincidía con la figura de un chile. Sabíamos --porque la maestra nos lo dijo con mucho énfasis-- que su capital era Santiago... Como dos de los Apóstoles, según nuestra maestra de Religión --y la Biblia--. Por cierto, si mal no recuerdo, esta última educadora que menciono se llamaba Irma y nos enseño los nombres de los Apóstoles de Jesús y le decíamos --sólo entre nos-- "La gotita maravillosa" por su corta estatura. Pero era muy buena y muy amable con todos nosotros los estudiantes... Y con las monjitas era muy muy reverente.

CHILE, PATRIA DE UN GRAN PASTOR

Después al paso de algunos pocos años, oír "Chile" estaba ya relacionado --para mí-- con un presidente de aquel país con un nombre parecido al de un personaje infantil, y lo digo en su sentido simple: Con Pinocho: Pinochet. Luego escuchamos hablar de una dictadura, después de un regreso a la democracia. De alguna manera, por el hecho de haber tenido una maestra chilena en mi infancia, siempre he estado en forma aunque sea ocasional al pendiente de ese bello país.

No puedo dejar de mencionar que oír "Chile" para mi, es también --en el presente-- evocar la figura gigantesca de un Pastor católico que hizo mucho por su pueblo: El Cardenal Raúl Silva Enríquez, Arzobispo de Santiago. La dictadura no fue peor porque este pastor se interpuso muchas veces entre el dictador y sus víctimas. Y estuvo siempre disponible para ayudar a todos; a católicos y no creyentes, para él simplemente todos eran hijos de Dios en dificultades y con la vida e integridad en peligro. Y no discuto el por qué de la dictadura, ni lo que la motivó ni sus fines, ni sus logros si los tuvo... A fin de cuentas YA PASÓ y ahora Chile es un país muy democrático... Hasta más que México... aunque nos duela a los mexicanos.

A PROPÓSITO...

A propósito de países con nombres peculiares y de la infancia de un servidor, salta a mi memoria el nombre de otro país: Canadá. En mi infancia --en Guadalajara y también en gran parte de México-- oír la palabra "Canadá" hacía pensar en zapatos, pues por muchos años existió en 'La Perla de Occidente' una gran empresa zapatera con ese nombre. Por cierto, sus zapatos no me simpatizaban --no por feos-- sino por ser de una excelente calidad... parecían eternos... duraban toooodooo un laaargo año... Eso era malo para mi que me gustaba estrenar cada dos o tres meses, ¡Dios Santo! esos malditos zapatos duraban tanto que parecía serían tus compañeros de sepultura, según decíamos --con enfado-- todos los niños del Colegio... ¡Dios Santo! Aguantarlos todo el año escolar. Bueno, pero les decía, oí hablar de Canadá porque la mamá de un gran amigo --Roberto Mauricio-- era de ese país; la señora Martha Menard era muy buena con todos nosotros y era canadiense "de Canadá" como decía Roberto... Y hablaba francés, por cierto, mmmmmmm y hacía unos pastelillos muy buenos. Nos encantaba ir a la casa de Mauricio por su mamá, los pastelillos y también porque --al ser su padre ingeniero de la fábrica textil de La Experiencia-- vivía en una casotota con alberca: Todo eso estaba chidísimo (o bien padre). Hoy Roberto Mauricio es un excelente médico anestesiólogo. Recuerdo a otro ilustre canadiense --aparte de Doña Martha Menard-- al P. Emiliano Tardif gran apóstol de Cristo en el ministerio de La predicación y la sanación.

VOLVIENDO...

Pero volvamos a Chile, porque esta entrada --si mal no recuerdo-- se llama "Relatos Chilenos I". Perdón se acabó el tiempo y volveremos al tema de Chile en la siguiente entrega. Chi, Chi, Chi, Chi, Chileeee! Ah y arriba el Colo-Colo, que es mi equipo de allá.... Sorry por los de la U.


PBRO. ROBERTO SANCHEZ DEL REAL.