Powered By Blogger
Mostrando entradas con la etiqueta NEGAR LOS CARISMAS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta NEGAR LOS CARISMAS. Mostrar todas las entradas

3 de mayo de 2011

PARA ENTENDER A LA RENOVACION CARISMATICA

MUERE EL PREDICADOR PROTESTANTE QUE MAS INFLUYE EN EL MUNDO CATÓLICO

El pasado 27 de abril murió en un accidente de coche en Texas, a los 79 años, el pastor y predicador pentecostal David Wilkerson, autor del famoso libro-testimonio "La Cruz y el Puñal", traducido a 30 idiomas y del que se han distribuido 50 millones de copias. El testimonio del reverendo Wilkerson llegó mucho más lejos de lo que él mismo habría podido imaginar, al ser un libro clave en el nacimiento en 1967 de la Renovación Carismática Católica, que ha impactado en la espiritualidad de unos 120 millones de católicos.



La noticia de la muerte de Wilkerson colapsó el jueves la web de la principal revista pentecostal, "Charisma Magazine" (www.charismamag.com), que le había llevado dos veces en su portada. "Wilkerson era recordado sobre todo por su libro La Cruz y el Puñal y por haber fundado Teen Challenge, que tiene 1.180 centros en todo el mundo, donde cada día 24.000 hombres y mujeres con adicciones reciben ayuda. Además, a finales de 1980 Wilkerson fundó la Iglesia de Times Square, que tuvo un gran impacto en Nueva York", explica el editor de "Charisma Magazine", Steve Strang... quien, él mismo, de hecho, conoció a su esposa en un encuentro de Wilkerson y ella fue quine le ayudó a poner en marcha una revista que hoy tira medio millón de ejemplares.

En la revista, dirigida a pentecostales y protestantes carismáticos, pero que suele ser cordial con el catolicismo, Strang detalla que "lo que no se suele señalar es que la vida de Wilkerson afectó a muchos de formas que él probablemente no sabía. Por ejemplo, los jóvenes católicos carismáticos de Duquesne que recibieron el Bautismo en el Espíritu que pondría en marcha a la Renovación Carismática Católica, habían leído La Cruz y el Puñal, y también Hablan otras lenguas, de John Sherrill. Sherrill y su esposa Elizabeth fueron co-autores con Wilkerson de La Cruz y el Puñal". Strang señala que aquellos jóvenes iniciaron una corriente que incluye a unos 120 millones de católicos actualmente, una cifra incomparable para ningún otro movimiento protestante ni católico.

Joven predicador rural entre los drogadictos de Nueva York
En 1958, Wilkerson tenía 26 años y era pastor pentecostal (y nieto de pastor pentecostal) en una tranquila comunidad rural en Pennsylvania. Leyendo "Life Magazine", vio una fotografía de siete jóvenes pandilleros de Nueva York ante un tribunal, acusados de asesinato.

Tuvo entonces la firme convicción de que el Espíritu Santo le pedía ir a la ciudad a conocer a los chicos. Así viajó a los barrios de drogadictos y bandas juveniles de Nueva York, donde fue amenazado numerosas veces con navajas y jeringuillas. Pero él descubrió como tras un vacío de sexo, bandas y drogas los chavales buscaban amor y sentido. Wilkerson predicó, impuso manos para orar sobre ellos, les acompañó... y algunos líderes de bandas se convirtieron, entre ellos Nicky Cruz, que escribiría su propio libro-testimonio, "Corre, Nicky, corre", y se convirtiría en un importante predicador salido de las calles.

Con la ayuda de jóvenes de congregaciones pentecostales de Asambleas de Dios, Wilkerson puso en marcha el programa Teen Challenge contra adicciones. Años después, pensando en los chicos "normales" (no drogadictos ni marginales) pero atados al sexo, a la vanidad o el consumismo, creó en 1967 Youth Crusades y CURE Corps: un movimiento juvenil para prevenir que el aburrimiento de la clase media cómoda desembocase en drogas, alcohol y sexo.

La conexión católica, el mayor fruto

Sin embargo, el verdadero impacto vino por su libro-testimonio de 1963. En él explicaba los dones y carismas del Espíritu Santo y la espiritualidad carismática del "caminar en fe": escuchar los consejos -a veces aparentemente absurdos- del Espíritu Santo, esperar que Dios envíe 552 dólares si son exactamente esos los que necesitas (y llegan), pedir con confianza, alabar siempre a Dios, orar en lenguas, esperar milagros. Este es el libro que leyeron los 20 jóvenes estudiantes católicos de Duquesne University en 1967 antes de ir a un retiro de fin de semana con el objetivo de conocer mejor el Espíritu Santo.

En ese retiro, la mitad de los jóvenes tuvieron una experiencia carismática: sentirse arrebatados en la alabanza, orar en lenguas, caer al suelo en adoración, sentirse guiados por Dios, abrazados ( a veces "abrasados") en su confianza... y, sobre todo, ganas incesantes de orar, de leer la Biblia, de estar en la presencia divina. Lo contagiaron a sus compañeros de campus, vieron sucederse signos y milagros, y en apenas siete años, la Renovación Carismática Católica contaba con millones de seguidores en Estados Unidos y se extendía como un fuego por América Latina, la India, Filipinas, Europa y África.

En países hispanos, el libro clásico para regalar entre carismáticos católicos era "Jesús está vivo" del P. Emiliano Tardiff (hoy en proceso de beatificación), pero en lengua inglesa los libros que circulaban eran "La cruz y el puñal" y "Hablan otras lenguas". De hecho el libro se vendía bien en todas las lenguas, excepto en cierta traducción escandinava. Cuando John Sherril revisó la traducción, vio que el traductor había censurado todos los párrafos y escenas que trataban del poder del Espíritu Santo (y sus milagros), había hecho una versión intelectualizada y escéptica. Cuando se publicó la edición completa, también en ese país se dispararon las ventas.


El libro fue llevado al cine en Hollywood en 1970, con Pat Boone como Wilkerson y Erik Estrada como Nicky Cruz. Puede verse en castellano en YouTube aquí: http://www.youtube.com/watch?v=CkyDLYic59I


Wilkerson se equivocó con la Virgen

A principios de los 70, David Wilkerson asistió asombrado a algunos de los multitudinarios encuentros católicos carismáticos de EEUU. Como muchos pentecostales (¡y católicos!) estaba desconcertado. Por un lado, veía cristianos sinceros, bíblicos, que alababan a Dios y se ponían en manos del Espíritu Santo, pidiendo ser incendiados en pasión por Él. Por otro lado... ¡eran papistas y no prescindían de la Misa ni los santos! En 1974, en su libro "La Visión", publicó una profecía (que él creía inspirada por el Espíritu): los católicos carismáticos serían perseguidos por la Iglesia al alejarse del Papa y del culto a la Virgen. Muchos renunciarían entonces a los dones carismáticos o abandonarían el catolicismo.

Wilkerson falló su profecía completamente. Los primeros carismáticos católicos en EEUU eran poco marianos, es cierto: muchos eran conversos desde la increencia, o venían de una tibieza que ignoraba la tradición católica. Además, en los primeros grupos era frecuente que protestantes y católicos rezasen juntos, y que los católicos dejasen su devoción mariana para otras ocasiones.

Pero con los años lo que pasó fue lo contrario de lo que Wilkerson profetizó: la Renovación Carismática creció, incorporó la devoción mariana, el Rosario, las peregrinaciones, los iconos, la intercesión por María y proclamó a María "la primera carismática, esposa del Espíritu Santo". Por otro lado, sin renunciar a dones ni carismas, los carismáticos fueron plenamente aceptados por Juan Pablo II y se establecieron por toda la Iglesia. Los jesuitas podían ser ignacianos y carismáticos, los combonianos podían ser africanistas y carismáticos, los dominicos podían ser predicadores y carismáticos, los capuchinos podían ser franciscanos y carismáticos... como era el caso de Fray Raniero Cantalamessa, el predicador de la casa pontificia.

Wilkerson contra las manifestaciones extremas

En los últimos años, David Wilkerson habló (sin mencionar nombres pero con firmeza) contra dos corrientes espirituales que empezaban a tocar a millones de protestantes. Por un lado, predicó contra la teología de la prosperidad: él siempre había insistido en que Dios a menudo daba exactamente lo que necesitabas para servirle. Pero la "teología de la prosperidad" decía que Dios entregaba en función de los donativos que entregaba antes el fiel, o que Dios premiaba con riquezas a quien generosamente "invertía" en él, y que esas riquezas también eran "evangelizadoras". Wilkerson nunca aceptó esta corriente y recordó que la fe pasaba por la cruz y la austeridad, la oración y el ayuno.

Por otra parte, hacia los años 90 aparecieron manifestaciones "carismáticas" que no eran las habituales del mundo pentecostal. Por ejemplo, la llamada "risa santa": una predicadora podía dedicar toda la hora de reunión a reir como una histérica, y a invitar a la asamblea a reir "en el Espíritu". Y así cada reunión durante varios meses. Wilkerson lo criticó, porque "no estoy en contra de la risa pero ¿dejar a los cristianos sin alimentarse de la Palabra de Dios?"

Tampoco aceptaba otras novedades inquietantes: gente que mugía o ladraba o maullaba como animales, o temblores radicalmente absurdos y extraños... Él había visto en su trabajo con drogadictos curaciones milagrosas, conversiones impactantes, profecías que se cumplían y otros signos, pero decía que tenían base bíblica, mientras que no era el caso con estos otros signos. Su prestigio en el mundo pentecostal (donde no hay autoridades y cada pastor es independiente) limitó la extensión de estas manifestaciones más extravagantes.

TOMADO DE RELIGIÓN EN LIBERTAD. 

11 de febrero de 2011

LOS CARISMAS, REALIDAD DE NUESTRO TIEMPO

LOS CARISMAS
EN UN MUNDO QUE BUSCA NOVEDADES Y "RAREZAS"
Y UNA IGLESIA QUE TEME FOMENTAR LA SUPERSTICIÓN


Nos encontramos en una situación muy especial --sobre todo en lo religioso-- en la que se privilegia lo subjetivo y afectivo por encima de lo objetivo. Se busca que prevalezca el sentir y el experienciar; se pretende que las emociones sustituyan a la mayoría de los valores. Las convicciones se han degradado a la categoría de ideas, gracias a la labor metódica de un "lobby" secularista mundial (Un movimiento que busca barrer y acabar con todo lo que huela a catolicismo --ahorita-- y que seguirá con todo lo que huela a cristianismo y teísmo --después--). Recordemos que los valores son SÓLO referentes y las ideas son -en lo conceptual- sólo afirmaciones que por sí mismas carecen de valor, en este imperio de lo subjetivo.



Y volviendo al mundo del Cristianismo, que por supuesto incluye en primerísimo lugar al catolicismo, los Carismas --por ser experiencias de alguna forma subjetivas; es decir muy personales en un aspecto íntimo-- se han vuelto peligrosamente para unos en META considerada aún por encima del mismo dador de todos los bienes, que es Dios. Para otros --generalmente católicos y neo-cristianos excesivamente clericales ó institucionales--  son negación de la Fe misma, por confundirlos con subjetividades sensacionalistas aunque su existencia y procedencia divina estén plasmadas en la mismísima Palabra de Dios, en especial en el Nuevo Testamento (privilegiadamente en Hechos De Los Apóstoles y las Cartas de San Pablo).

Conocí a un brillante doctor en Teología --de la Diócesis de San Diego, California-- que afirmaba la "imposibilidad" de la presencia real de Cristo en la Eucaristía y la viabilidad de Los Carismas, pues --decía en tono doctoral por supuesto-- que Los Sacramentos son símbolos SOLAMENTE y no realidades; y para él Los Carismas son acción directa del Espíritu Santo que --sostenía-- no necesita de intermediarios. Dentro de la jerarquía --muchos sacerdotes y uno que otro obispo-- desprecian los Carismas porque los ven como COSAS INCONTROLABLES QUE SE PUEDEN VOLVER EN CONTRA DE LA MISMA IGLESIA, GRACIAS A LA SUBJETIVIDAD. Clericalismo y temor. No podemos negar que hay peligros si falta recta intención y formación suficiente en este campo; pero tampoco podemos ignorar la acción del Espíritu Santo. Aunque lo neguemos EL ACTÚA. Muchos sacerdotes se sienten ofendidos cuando un laico 'presume' tener un Carisma; estoy convencido de que generalmente esa actitud se toma cuando hay un complejo de inferioridad ó cuando el sacerdote 'siente' se le está retando o cuestionando.

Verdaderamente muchos miembros del Clero ¿Preferirían que  El Espíritu Santo no actuara? ¿Desearían que todo lo que dice Hechos sobre la acción del Espíritu Santo fuera pre-historia eclesiástica? ¿Por qué un sacerdote tendría motivos para sentirse 'inferior' si ha recibido el poder de actuar en 'La Persona de Cristo'? Convertir el pan y el vino en El Cuerpo y La Sangre de Cristo es mayor a todo Carisma (sin clericalismos lo digo).

Para empezar hemos de definir el termino "Carisma": Viene del griego 'karis' que equivale a "Don" ó "regalo", es decir, algo que se recibe por benevolencia, pero no como algo que se gana o por lo que se paga... Un regalo que se da por gratuidad ó por amor. Esa es la idea. Desde siempre en la Iglesia han existido los Carismas. Para darnos cuenta de ello basta leer, por ejemplo, a San Pablo en I Corintios 12,1-11 en donde está intentando hacer que los Corintios caigan en la cuenta de que los Carismas son regalos de Dios -del Espíritu Santo- para el servicio y edificación de la Iglesia. Y en el capitulo siguiente -el 13- habla del Carisma o Don más importante: El Amor (caridad).

Quien niegue que en nuestro tiempo Dios sigue derramando sus regalos sobre su Iglesia (Los Carismas) no sólo está diciendo una mentira sino sobre todo una herejía. Si Los Carismas no existen entonces a nuestras Biblias les sobran varios libros, en especial Hechos de Los Apóstoles; y entonces Jesús es un mentiroso pues dijo en Mc 16,14-19 que los que creyeran en su nombre harían grandes cosas. NEGAR LOS CARISMAS NO ES DESCALIFICAR A QUIENES LOS EJERCEN SINO AL QUE LOS DA: AL ESPIRITU SANTO.

Jesús está vivo y sigue sanando a los enfermos. Jesús está vivo y sigue adornando a su Iglesia con Los Carismas, que son una prueba  más de que ha triunfado y resucitado.

14 de julio de 2010

DESDE EL XXXII RETIRO NACIONAL DE SACERDOTES DE LA RENOVACION, QUERÉTARO MÉXICO.

A PROPÓSITO DE LOS CARISMAS


Negar los Carismas no es descalificar
a quienes los han recibido sino al que los da.

Los Dones del Espíritu Santo –que se dividen en ordinarios y extraordinarios por su repercusión en la vida de la Iglesia-- son innumerables y todos han sido dados a la Iglesia misma, para su beneficio y por supuesto para la gloria de Dios. La Teología nos presenta 7, pero recordemos que en la Sagrada Escritura este número significa plenitud. Dicen los expertos que esos 7 Dones que tradicionalmente se mencionan son en sí prototipos; es decir grupos de dones o frutos del Espíritu Santo.



Los Dones son manifestación clara de que Dios está al pendiente de su pueblo. No podemos concebir los Dones como adornos ni como “pruebas” de santidad personal. Por el contrario son muestras del poder y el amor de Dios. Negarlos no es descalificar a quienes los han recibido sino al que los da. Por supuesto que sobrevalorarlos tampoco es el camino adecuado. No es objetivo ni congruente con la fe afirmar que quienes creen en los Dones del Espíritu Santo viven en un mundo de fantasía y evasión ¿Será Dios evasión e ilusión? La respuesta es clara: No. Una fe que niega la intervención sobrenatural de Dios en la vida de sus creaturas se convierte en un “saduceismo” contemporáneo tan peligroso como el secularismo ateo.



En nuestros tiempos la acción del Espíritu es tan necesaria como valiosa, pues hay infinidad de necesidades que no se pueden llenar con ciencia o conocimientos humanos. La verdadera paz sólo viene de Dios y solamente Él puede sanar los corazones, los cuerpos y las mentes porque Él tiene todo el poder y todo el amor y conoce lo que nos conviene y necesitamos.

No son muchos los libros que se han publicado sobre –por ejemplo-- el Don de Palabra de Conocimiento. El presente no quiere ser un artículo “técnico” que agote el tema de los Dones o que pretenda poner reglas para su ejercicio. Más bien se pretende dar testimonio de que El Señor sigue actuando entre nosotros y a nuestro favor como su pueblo escogido.



Que el hombre común entienda que El Señor lo puede auxiliar no sólo por los medios ordinarios: Atención médica especializada, medicina en sus diversas ramas y tipos, terapias de diferente índole, auto-ayuda, literatura “ad hoc”, grupos de apoyo, oración, etc. Sino también por medio de la acción de su Espíritu.

Y que comprenda también que quien ha recibido dones del Señor no es alguien especial ni santo, sino hombre de barro igual a todos, en camino de conversión. Por otro lado consideremos que los dones no son para una élite de iluminados sino para todos los que abran su corazón y quieran vivir de acuerdo al Espíritu. La jerarquía –sin apagar el Espíritu como lo ha pedido el Papa Benedicto XVI a los obispos recientemente-- es la que tiene el carisma de discernir su autenticidad.

Creemos que el camino a los Dones es el sendero de la humildad y de la oración. El Espíritu Santo dará sus Dones a quien Él quiera y cuando Él quiera. No tengamos miedo al Señor ni a sus signos de amor y predilección por su Iglesia. Y recordemos que el más importante y grande es el de la Caridad, sin el cual los demas no aprovechan en nada, como nos enseña San Pablo en I Corintios en el capítulo XIII.

Y recuerda: Una fe que niega la intervención sobrenatural de Dios en la vida de sus creaturas se convierte en un “saduceismo” contemporáneo tan peligroso como el secularismo ateo mismo.

Negar los Carismas no es descalificar a quienes los han recibido sino al que los da.



PBRO. ROBERTO SÁNCHEZ DEL REAL.