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17 de diciembre de 2016

ÉTICA POLÍTICA

¿PANISTAS Ó PANUCHOS?


De política en México...

En algunos estados --como Jalisco-- en dónde el PAN gobernó por muchos años, no sólo hay un desencanto hacia ese Partido político sino hacia todo lo que tenga que ver con política y elecciones, con gobierno y leyes. Después de dominar ampliamente, por 18 años, la vida pública de Jalisco, ese Partido ha quedado en una tercera posición, ante figuras nada pulcras; Alfaro fue Priísta por muchos muchos años, luego se convirtió al evangelio de AMLO y fue perredista y ahora es entre ciudadano y militante de MC, un partido sin ideología clara ni raíces fuertes. Sus compañeros de viaje "ex-Panistas" y "ex-Priístas". Supieron cambiar de barco... vieron que el Titanic azul se hundía y rápidamente lo abandonaron para después de una cuasi Paulina conversión darse cuenta de que tenían un corazón naranja. La Historia de siempre. Oportunismo.

En otros estados, aun cuando ya había gobernado ese Partido, pareciera que el pueblo perdonó y volvieron a ganar, haciendo a un lado al PRI. Así, pese a gobiernos abusivos y cleptocráticos --Aguascalientes por ejemplo-- de nuevo ese Partido gana, y lo hace con un carro prácticamente completo. En otros estados --Veracruz por citar el más claro-- vence ese Partido, a pesar de la no tan pulcra fama del principal candidato, Miguel Ángel Yunes.

Mueve a risa que en el PRI local de Aguascalientes todos los días van arrepentidos 'Priístas' a suplicar los borren del padrón. Tal vez tengan la esperanza de un trabajito en la nueva administración estatal o municipal. Llama la atención que entre las figuras del gabinete estatal hay al menos un cincuenta por ciento de no-militantes de partido alguno. Se maneja tal situación cómo garantía de honestidad. Error, no militar en partido alguno para nada es garantía de honestidad, así como en automático el militar tampoco significa 'per se' ser corrupto. Ojalá que no estén en el gabinete por la sola virtud de ser amigos del gobernador o la alcaldesa. Sería en verdad echar estiércol sobre los principios del PAN. La "ideología del PAN" --dijo uno-- es la honestidad. ¿Tan pobre es en su concepto la ideología del PAN?. La honestidad está al menos en la teoría en todas las ideologías. ¿Habrá que archivar el respeto a la vida, la eminente dignidad de la persona humana, el solidarismo, la subsidiaridad, la hipoteca social de los bienes, el derecho de los obreros a la co-gestión y co-propiedad en las empresas, etc?.

Es patético charlar con uno que otro 'Panista' y darte cuenta de que NO CONOCEN ni la historia ni mucho menos la ideología de 'su partido'. Les pronuncias nombres tales como "Manuel Gómez Morín, Efraín González Luna, José González Torres, Adolfo Christlieb Ibarrola, Salvador Rosas Magallón, Efraín González Morfín, Carlos Castillo Peraza, Victor Manuel Correa Rachó, Jacinto Guadalupe Silva, Héctor Terán Terán, Xenén Xochíua Valdéz, José Ángel Conchello Dávila, Luis Calderón Vega, Gerardo Medina Valdéz, Abel Vicencio Tovar, Luis H. Álvarez"... y ni siquiera reconocen uno de los nombre de esta lista corta y espontánea de figuras del PAN.

Es lastimoso que se sientan "Panistas" sólo porque no están en otro partido. Cómo si esto se tratara de una vil división entre rojos y azules y amarillos. Muchos de ellos --tal vez la mayoría-- bien podrían estar en cualquier otro partido, sin problema alguno ni mucho menos conflictos psiquiátricos de identidad.

Menos sabrán qué se siente haber sido golpeados en los tiempos del invencible PRI por escuadrones facistoides de la CROC o la CTM, por el delito de pintar una barda o perifonear para un mítin... imposible pensar en que pagarían de su bolsa propaganda o spots en la radio para la campaña. No, ni de lejos, porque van a ese Partido no a trabajar por México o el PAN sino 'a ver qué se puede sacar'. Los Panistas están rebasados, los Panuchos son los que controlan.

Esta es la última llamada. O se hacen gobiernos no sólo honestos y eficientes (que ya sería en verdad mucho) sino también con sentido de justicia y solidaridad o se termina para siempre el tiempo y la oportunidad del PAN, abriendo el paso inevitablemente a los caudillos y seudo iluminados. Estos gobiernos que empiezan ¿serán Panistas o panuchos? Podremos verlo muy pronto.

Les recuerdo --si alguna vez la leyeron-- una frase de Manuel Gómez Morín (fundador del PAN, por si piensan que lo fundó Clouthier, se los aclaro) que sigue teniendo vigencia, sobre todo en estos tiempos en los que pareciera se han perdido los ideales, y el pragmatismo servil e interesado parece ser el único programa en el corazón de muchos: "QUE NUNCA FALTEN MOTIVOS ESPIRITUALES EN NUESTRA ORGANIZACIÓN... que el simple apetito no se mezcle jamás con el propósito...".

Y otra de Efraín González Luna, en tiempos en los que el régimen acosaba a la oposición, en los que ésta más bien era tratada no como tal, sino como resistencia... "Las patrias se salvan cómo se salvan los hombres; los hombres que han sabido recibir serenamente el martirio ; los hombres que han sabido superar el dolor con la esperanza y con la certeza de que ese episodio temporal, será dominado por la salvación definitiva".

Que los gobiernos del PAN sean Panistas y no panuchos, por el bien de Aguascalientes, de Chihuahua... de México.

RS

4 de septiembre de 2015

EL MOMENTO POLÍTICO DE MÉXICO

LOS PARTIDOS
QUE SE ALEJAN DE SUS PRINCIPIOS
SON RECHAZADOS
POR EL PUEBLO


UN MISMO DESENLACE: DOS ESCENARIOS ITALIA Y MÉXICO

PRIMERA DE DOS PARTES.

ITALIA SIGLO XX.

En las primeras tres décadas del siglo XX, después de la abolición de la monarquía y el surgimiento de la República, Italia unificada territorialmente, al fin se va conformando como una nación para dejar de ser sólo un conglomerado de regiones. Van así surgiendo más elementos de identidad común: moneda, idioma y bandera nacionales. No es lo mismo Sicilia que Milán o Roma. Aún hoy en día --en un derroche de mal gusto-- hay milaneses que insultan a los sicilianos llamándolos 'africanos'.

Al fin se soluciona una dolorosa llaga: 'La cuestión Romana', el conflicto entre el Estado Italiano y la Santa Sede desde 1861 y hasta 1929. Se resuelve con Los Tratados de Letrán, signados por la República Italiana y el Papado: La Santa Sede renuncia a los territorios de los antiguos Estados Pontificios a cambio de su soberanía absoluta como Estado Independiente, sobre lo que ahora es el Vaticano y otras demarcaciones que gozan de extraterritorialidad fuera de éste; también tendrá autonomía en servicios y bienes propios de un País, cómo emitir moneda, sellos de correo y otros valores.

Pasadas esas circunstancias de dolor y confusión, en las que los italianos se debaten entre su ser ciudadanos y católicos --por aquellas viejas cuestiones-- estamos en un país empobrecido en el que muchos de sus hijos tienen que emigrar a 'América' para huir del hambre. Hay un enrarecido y cargado ambiente, la ciudadanía ha sido seducida por Benito Mussolini, prometiendo grandezas inalcanzables. Se puede respirar violencia e intolerancia. Ha ido asaltando el poder y acabando --aún desde las trincheras de la cultura y el periodismo-- con sus adversarios, a los que ha dado la categoría de 'enemigos de la patria'. Con gran pericia, 'Il Duce' a base de propaganda confunde a la mayoría del pueblo y logra que este 'crea' que ser italiano es igual a ser fascista. Sólo los católicos militantes --junto con pequeños grupos de partidarios del marxismo-- no caen en el garlito y comprenden que a toda costa habrá que rescatar a Italia de las garras del fascismo y llevarla por los caminos de la democracia, a la que los italianos aún no han aquilatado. A pesar del derecho al voto, no hay instituciones democráticas sólidas. Pasar de una democracia formal a la construcción de instituciones confiables y ciudadanía es el reto.

Con el argumento de la amenaza comunista, los fascistas han ido acabando con las recién estrenadas libertades y han levantado, piedra a piedra, un estado totalitario y monolítico, que excluye discretamente --primero-- y abiertamente --después-- a los que disienten. En forma velada e hipócrita, el gobierno fascista alienta la agresión de sus turbas (las camisas negras... En México cambiarán de color al rojo) contra sus opositores, usando el aparato del Estado para aplastar a la oposición.

Así, teniendo cómo una de sus principales guías la Encíclica 'Rerum Novarum' de León XIII, van surgiendo poco a poco y a la par de las juventudes católicas (que se contraponen a las violentas juventudes fascistas del régimen) círculos de estudiantes católicos que buscan la aplicación de la Doctrina Social de la Iglesia para incidir en el futuro de la Patria. Buscan no sólo democracia y justicia sino también promover el respeto a la dignidad humana.

Nace así en este punto una gran institución que llevará a Italia de los primeros balbuceos democráticos a la consolidación en la vida republicana. Y es desde sus principios --destacadamente-- baluarte de la lucha antifascista, de la resistencia a Mussolini. Su identidad católica no está a discusión. Su 'invernadero indiscutible es --ya lo señalé y lo reitero-- esos 'círculos' de estudiantes y maestros universitarios, que surgen sobre todo en Roma. Un joven sacerdote es su principal motor: Giovanni Batista Montini (quién después será Paulo VI). Con él brillantes y jóvenes abogados como Alcide de Gasperi (en proceso de beatificación), Amintore Fanfani, Giulio Andreotti, Aldo Moro... Todos ellos líderes partidistas y después probos gobernantes. Me refiero al Partido Demócrata Cristiano Italiano.

En sus primeras décadas este partido (DC) irá avanzando hacia la conquista del poder político, hasta llegar a formar gobierno en contraposición a los fascistas y los monárquicos, sin dejar de pelear en contra de los comunistas. Llegará a formar gobiernos en coalición sobre todo con los partidos más pequeños y con los Socialistas.

Poco a poco, al ser el partido más votado y fuerte, con apoyo de la jerarquía católica y los católicos militantes, con estructuras aún en los más remotos poblados, se convierte en toda una maquinaria electoral. Esta nociva metamorfosis ocurre sobre todo en los años 70's. Su objetivo ha dejado de ser el instaurar una democracia de matriz católica inspirada en el Magisterio. Ahora su 'vida' y primordial meta a corto y largo plazo será conservar el poder y ganar elecciones a toda costa. Esta decisión y el precio de las coaliciones lleva al partido a dejar poco a poco sus principios y a caer en un pragmatismo que lo desdibuja. Se va formando en su interior una casta dirigente que lo domina. Ya la política ha dejado de ser un "apostolado" para convertirse en una bien pagada profesión. La política se ha convertido en la llave que inyecta prosperidad a negocios turbios e ilegales. Se va alejando poco a poco de sus electores y simpatizantes. Le funciona electoralmente (le aprendió a Mussolini) y usa magistralmente el 'coco' de la amenaza comunista; por décadas le funcionó.

A nivel local tolera la corrupción de alcaldes y ediles. Empiezan a surgir planas burocráticas que lo dominan todo y se venden al mejor postor sin pudor alguno. Todo se ha vuelto negocio. Cuenta con el voto cautivo --aunque bienintencionado-- de los católicos de mayor edad: ser católico es siempre votar DC, pase lo que pase o aunque el candidato sea 'un asno': es el candidato del partido. Un buen número de párrocos --recordando que fue baluarte en contra del fascismo-- promocionan el voto por la DC cómo una cuestión de conciencia; no cabe duda, lo peor de esa formación política llega a engañar al clero incluso, pues 'no hay de otra o nosotros o los comunistas'. Este otrora Partido de inspiración cristiana llega al extremo tolerar y aún proteger a la mafia (sobre todo en Sicilia). Ya no hay organicidad... El mismo partido --lo que condena en Roma lo tolera en Sicilia--, es cómo un reptil que se ha seccionado y que chicotea aún en su 'propia' contra. Los rechazos del pueblo se van dando poco a poco. La gente está harta de la burocracia y la cultura de la mordida que se vuelve algo 'natural' al menos en el ámbito municipal y regional de Italia. Increíble: la lucha contra la mafia ya no la encabeza la DC, pronto se vuelve bandera del Partido Comunista Italiano, liderado por Enrico Berlinguer, 'mutador' del marxismo-leninismo al 'Eurocomunismo' que deja de predicar contra la religión y la propiedad privada.

El PCI aprende de sus derrotas y se va convirtiendo en opción para el electorado, que poco a poco va venciendo su reserva a votarlo. Va tomando fuerza en las grandes ciudades (incluida la ciudad de Roma) y en pequeños poblados en donde las personas están hartas de la mafia... O de la mordida. Y su principal bandera partidista ya no será acabar con el capitalismo sino el estandarte de la honestidad y el castigo de la corrupción. Poco a poco ser funcionario --electo o designado-- de la DC se convertirá en sinónimo de ser 'ladrón'. ¡Que lejos estaba ya la DC del ideario de sus fundadores, entre los que se encuentran un próximo santo (el beato Papa Paulo VI) y un próximo beato (Alcide de Gasperi)!.

En el parlamento --tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado-- la DC cada vez vota más en bloque y por ser bloque, olvidando a sus electores y convirtiéndose en tapadera de la corrupción de ministros y funcionarios: dejó de importar la justicia y la legalidad, todo se volvió una red de complicidades y mutua protección; los ideales quedaron para la Historia. Ahora la DC ya no es motor de cambio sino freno al sentido común y dique a la justicia. La impunidad en su máxima expresión.

Su fortaleza va mermando, los italianos están cada vez más decepcionados y voltean a considerar otras opciones. El Partido no se reforma... Está metido en un juego sin fin. Sus gobiernos son cada vez más breves pues ocupa coaliciones para gobernar... Ya no es factor de estabilidad para Italia sino foco de inestabilidad. Los italianos se cansan. Sufre su gran derrota por el desgaste de gobernar y el cansancio del pueblo que no vió cambios de actitud y si cada vez más impunidad y corrupción.

Se disuelve el 16 de Enero de 1994, dando paso a la formación de varios partidos que no tienen ni la entereza ni la riqueza ideológica que una vez tuvo la DC.

Italia sigue adelante sin la DC, dejó de servirle y el pueblo la hizo a un lado. El Pueblo perdona los errores pero no la traición. Ahora el PDCI es un recuerdo, una página gloriosa --en sus orígenes-- de la a la vez que una vergüenza: la corrupción fue su tumba.

ROBERTO SÁNCHEZ DEL REAL