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5 de julio de 2012

RELATOS FRANCISCANOS 7

EL CONVENTO DE ZAPOPAN: UN LUGAR MUY ESPECIAL

Desde afuera se ve imponente y majestuoso: desde adentro compruebas que –aparte de eso– también es un lugar místico. Varias capillas, jardines, la Biblioteca. Pero también es una casa compleja, pues alberga las oficinas del Gobierno Provincial, el Archivo Histórico, la Imprenta Provincial (ya no existe), Enfermería, es posada de misioneros, Santuario Mariano y Estudiantado de Filosofía o Coristado (es decir lugar de residencia de religiosos de coro: destinados a las Órdenes Sagradas).

Por lo regular este Convento está habitado por más de cien religiosos de todas las edades, formaciones, pasados, presentes y futuros. Por supuesto que cada sección tiene su área física, pero se interactúa mucho, sobre todo en el ‘Refectorio’ (comedor). Los ‘Oficios’ que aquí encontramos por lo regular son: El Provincial, El Vicario Provincial, El Ecónomo Provincial (es el fraile que maneja los varos de la Provincia), El Secretario Provincial, El Guardián, El Vicario Conventual, El Ecónomo de la casa, El Sacristán Mayor de la Basílica, El Maestro de los estudiantes, El Vice-Maestro, El Director Espiritual, los Coristas, etc., etc.

Aquí conviven varias ‘Instituciones’ internas: La Curia Provincial, El Definitorio Provincial (es la reunión del Provincial, el Vicario y los Definidores que representan a todos los frailes), El Capítulo Conventual (al que pertenecen los hermanos de la comunidad local) y El ‘Coetus’ (al que asisten El Maestro, Vice-Maestro y Formadores).

Y dentro del ‘Coristado’ pues están los estudiantes de los tres años de Filosofía y por supuesto, como coordinador, el ‘Decano’ o ‘Bedel’. Ahhhh¡ Y en aquellos tiempos funcionaba a toda máquina el ‘Centro Pastoral Segovia’ con infinidad de Coros Juveniles y grupos de apostolado y misioneros.

LA FILOSOFÍA

¡Vaya que hay un gran cambio del Noviciado a la Filosofía! del cielo a la tierra. Ya la vida no será sólo oración y meditación… Nuestras materias de estudio pasan de “La Regla De San Francisco De Asís” a Metafísica, Antropología Filosófica, Existencialismo, Filosofía Latinoamericana y otras ‘de ese corte’. Ahora en especial a pensar, leer y confrontar, pero también a rezar (para no perder la poca fe que tenemos). Ahora a enfrascarse en las ideas y tesis de autores de los que nunca antes había oído hablar: Nietzsche, Sartre, Aristóteles, Platón, San Agustín, Santo Tomás De Aquino, San Buenaventura, Emmanuel Kant, Søren Kierkegaard, Schopenhauer, Hegel, Schelling, Karl Marx, Hölderlin, Vasconcelos, Justo Sierra, etc… ¡Me gusta!. Para muchos compañeros esta etapa fue en verdad una ida al desierto; gracias a Dios, para mi, es una delicia intelectual, un gran bocado que me abre más a la Cultura y el Conocimiento. Y me sorprende gratamente que no me cueste trabajo estudiar Filosofía.

MI CONVERSIÓN A MARÍA

Yo siempre he querido y respetado a María. Y para mi la advocación de Nuestra Señora de Zapopan es la más querida, desde mi infancia… Entiéndanme, crecí prácticamente ‘a la sombra de las torres de su Basílica’. Sí conozco otras advocaciones: Guadalupe, Del Refugio, Del Perpetuo Socorro, Fátima y Del Carmen. Pero para mi ‘La Virgen’ es la de Zapopan.

Ahora recuerdo que cuando tenía unos 8 años le pregunté a mi mamá: “Mamá, ¿Cuántas Vírgenes hay?”. Me respondió: “Nada más hay una”. Pensé por un rato, regresé y le dije: “Pero, entonces, ¿Por qué hay imágenes de la Virgen de Zapopan, de Guadalupe y Del Refugio?”. Pensó unos segundos y contestó, con voz fuerte (tal vez hasta molesta): “La Vírgen es una sola, pero la conocemos con muchos nombres y muchos vestidos, pero es una: María”… ¡Ahhhh muy bien entonces ya entiendo!, pensé.

Como para la mayoría de los habitantes de la zona metropolitana de Guadalajara, el 12 de octubre de cada año era para mi un día de fiesta… Era el día de la Vírgen. Antes de ese día –desde hace creo más de cien años– su imagen recorre muchas de las parroquias; su visita –en cada una de ellas- es toda una fiesta: mucha gente, juegos mecánicos, mucho comercio, danzas, flores, pólvora, etc.

Algo que yo observé siempre y que me ‘molestaba’ era ver cómo esa gran devoción a María no se traducía en una mejor vida cristiana: mucho ruido y pocas nueces. Por ello yo decía que el ‘exagerado’ culto popular a María (en su advocación de Zapopan) no se debería de fomentar sino más bien habría que evangelizar y catequizar a tanta gente. No es que fuera ‘anti-Mariano’ pero si creía que llevar la imagen parroquia por parroquia no ayudaba al Pueblo; un Pueblo que no gusta del esfuerzo ni del compromiso, que no ‘se muere’ por conocer más a Jesús. No veía –ni entonces ni ahora– un esfuerzo serio de parte de la Iglesia por evangelizar en serio… En fin. Por todo lo anterior, no me simpatizaba mucho lo de las visitas de la imagen de La Vírgen. Pues ¡Cómo son los caminos de Dios!. Me nombraron ‘chofer de la Vírgen’; me tocó llevarla –junto con el hermano encargado de resguardar su imagen– a recorrer muchas parroquias. ¿Qué les parece?.

Ahora les narro un gran acontecimiento que me cambió: El último día de su peregrinar por las parroquias –el 11 de octubre– recorre el Mercado Corona (que está en el centro de Guadalajara) para luego llegar a la Catedral y así salir el día siguiente (a las seis de la mañana) hacia su Basílica. Bueno pues antes de entrar a la Catedral, en las últimas escalinatas de la puerta lateral derecha, nos dice el P. Guardián a Fray Lucas y a mi: “Den la bendición con la imagen”. Y así lo hacemos: entre los dos tomamos la imagen y trazamos la señal de la cruz con ella sobre la multitud. Pude sentir con mucha fuerza y claridad cómo –desde el centro de la imagen– salía una especie de energía hacia la multitud fervorosa; esa energía me traspasaba para ir a tocar a la gente; también pude ‘visualizarla’ como si fueran rayos que se perdían en la gente tan pronto la tocaban… Al mismo tiempo pude apreciar cada rostro –de esos miles de personas que estaban ahí hincados– como si no hubiera alguien más sino solo la persona que en forma extraordinaria estaba yo visualizando… Esos segundos los viví como si hubieran sido muchos muchos minutos… A pesar de que han pasado 22 años no he olvidado esta extraordinaria experiencia. Entendí: Dios se vale aún de la ignorancia o la fe sencilla para llegar a su Pueblo… Claro: DE TODOS MODOS URGE EVANGELIZAR…

2 de abril de 2012

RELATOS FRANCISCANOS IV

RELATOS FRANCISCANOS IV

EL SEGUNDO AÑO EN SAN AGUSTÍN, JAL. (1985/1986)
EL POSTULANTADO

LAS VACACIONES

Las vacaciones fueron buenas, pero todo un reto. Recuerdo que el P. Memo Téllez (el director espiritual) nos había dicho en la última Misa en la Capilla del Colegio Seráfico –antes de salir– algo así como “No se den vacaciones de Dios”. No me las di, pero el obstáculo ahora era, de alguna manera, la familia y los amigos. Mi madre, mi abuela y mi madrina de Bautismo Manuela González, siempre me apoyaron y me impulsaron a seguir adelante. Pero algunos tíos no; hasta alguno llegó a pensar que estaba loco; otro estaba casi seguro de que, tal vez, tenía “problemas morales” (nunca indagué qué me quiso decir… Pero lo intuyo). A la hora de pedir $$ayuda$$ para libros o colegiaturas, ninguno le entró; me apoyó mi madre y mis compañeros de la Preparatoria. Los primos eran unos niños así que ni en cuenta para las opiniones. Mis hermanos no entendían por qué ya no vivía con ellos. Algo que me partió el corazón y me hizo dudar de regresar al Seminario es lo siguiente: El más peque (José Manuel, al que le llamaba –hasta que protestó hace unos pocos años– “El Bebé”) me preguntó una vez: “Rober, ¿Ya no nos quieres?”. El tenía como seis años. Le expliqué que estaba en el Seminario y que allá vivía, pero que algún día iba a vivir en la Basílica, que quedaba cerca de casa. Me dijo: “Bueno, pues. ¿Me das para comprar unos dulces en la tienda?”. ¡¡Asunto arreglado!!. Los bebés de entonces ya no son como los de principios del Siglo XX. Y si eso hubiera pasado este año, no me hubiera pedido para unos dulces sino tal vez me hubiera dicho, algo así como: “Bueno, pues. ¿Me compras un IPad, Wi-Fi de 64 GB?. ¡Ufffffff! De la que me salvé; me salió barata la explicación ¿No?. Mi hermana no me creía… Y resentía mi ausencia porque ahora ella tenía que trabajar más con los peques que cuando yo estaba. Tal vez –a ratos– pensaba que estaba en el Seminario por sacarle al trabajo de casa. La verdad que era más cómodo estar en casa y levantarte a las 8 de la mañana, desayunar frijoles sin piedras, pan del día, leche a llenar, ir con los amigos, ver a la novia, ver TV, ir al cine… Saludos Ali.


EL REGRESO AL SEGUNDO AÑO

Al principio de ese segundo año (1985/1986), la novedad de la vida en el seminario, como tal, se terminó. Y luego me topo con la terrible novedad de que el P. Fray Daniel Córdova –Rector saliente– me había “recomendado” con el nuevo para ser el Decano. Y los formadores entrantes –entre ellos el P. Fray Sergio García nuevo Prefecto– me designaron como flamante “Decano” (¡Ayyyyy mamacita!). Obviamente eso no les gustó a algunos de mis compañeros que, “por antigüedad” –ellos estaban en el Colegio desde la Prepa– se sentían con muchos derechos sobre un “recién llegado” como yo (visto está que los seminaristas distan mucho de ser ángeles). ¡Ohh hermana envidia! Hubiera dicho San Francisco de Asís. Y la soberbia, ¿Que sería para Nuestro Santo? ¿Tía?. El sub-decano fue un excelente hermano y compañero, al que llamábamos ‘El Joven fino del norte’. Chuy de Etzatlán (hoy Obispo Del Nayar). El sub-decano era siempre el sucesor al trono, el siguiente Decano del próximo mes. Y no era electo por ‘el pueblo’ sino designado por los formadores. Si hubiera sido por elección, claro que no gano. Para ganar votos hay que ser popular, hay que ir con la corriente (y perdón, pero no se me da eso, más bien me encanta ir contra la corriente. Lo más seguro que esté “tontito de mi cabecita” diría el P. Juan Martínez, director espiritual del Seminario de Aguascalientes en mis tiempos de Teología).
En esta etapa fueron para mi muy importantes tres excelentes libros del P. Fray Ignacio Larrañaga, OFM Cap. Estos son: El Hermano de Asís, Muéstrame Tu Rostro y El Silencio de María. Estas obras me abrieron los ojos a muchos aspectos de la vida espiritual. Me ayudaron a conocer mejor a San Francisco y a la Virgen María. Aunque ya son libros viejos, ojalá muchos pudieran leerlos.


IDEALES VS REALIDAD

Una experiencia que me marcó para siempre –y muy positivamente– es la que les relato enseguida:
Como a los seis meses de haber ingresado me sentí un poco decepcionado por varias cosas de la vida en común en el Seminario: algunos no cumplían en nada y eran mañosos, a la mayoría le olían los pies a rayos @&$£¥%#^ (Ja ja ja y no hacían nada por resolverlo. Y era una “realidad” que no podías ignorar al estar en cuartos de seis camas. Ufffffff!!!!), unos fumaban, unos se robaban las cosas, unos no se bañaban (y te dabas cuenta después del deporte, en el estudio… ¡Ave María!), otros copiaban en los exámenes, unos más no se levantaban a las oraciones, un buen contingente tenían la habilidad de “transformarse” en un simpático y pasivo animalito de cuernos y pezuñas a la hora dura del trabajo en jardines y pasillos, otros se la pasaban en la calle, otros favorecían a sus amigos (la filiocracia tan de moda en el Gobierno, las Empresas, la Iglesia y en todo lo que se mueva), unos no hacían sus aseos, etc., etc. Compungido, enojado y con muchas ganas de abandonar esa vida voy a ver al director espiritual y le cuento la larga historieta de mi decepción. Me ve con ojos penetrantes, acicalándose su oscura barba; a ratos sonríe, a ratos se carcajea. Después muy serio y solemne, sin quitarme los ojos de encima, me dice: .- “Roberto, Roberto; no cabe duda de que eres un buen muchacho, que tienes ideales y que admiras a San Francisco. Pero te falta ser más fuerte y realista; sigue con tu generosidad. ¡Mira!, vamos a suponer que todos los que estuvieran aquí fueran como Tú de serios y entregados. ¡Créelo, habría que ir a la calle a traer algunos de esos muchachos que no hacen bien las cosas, para que, a Ustedes los que si se entregan a Dios, los ayudaran a pulirse y a ser santos!. Los ideales, Roberto, son algo que UNO VIVE, no algo que se les exige vivir a los demás ¿Cómo ves?”.

¡Glup! De tres pataditas me desarmó el padrecito; de modo que –por como un minuto– no pude decir algo. El tranquilamente encendió uno de los cien cigarrillos que se fumó en una hora… y abrió la ventana de su oficina (para que no me lo fumara yo también ¡Qué egoísta eh!). Finalmente pude hablar y le dije: .- “Bueno, me quedo”. Y tan tan, a seguirle con más entusiasmo y un poco más de sabiduría, y no precisamente china sino franciscana. Pensé en luego hacer una lista de fumadores para pasársela al P. Memo para que hicieran un club de “Adoradores Perpetuos del Humo” pero, reflexionando, mejor no la hice, pues a la mejor podría caer en “manos equivocadas” (del prefecto o el rector)… Además era bueno que cada quien respondiera por su conducta ¿No?.


LOS “CHIQUIADOS” DE GUADALUPE, ZACATECAS

A ese segundo año –para iniciar con la Preparatoria– entró una legión como de doce chavos, venidos de Guadalupe, Zac. Recuerdo a casi todos: Ángel Huerta y su hermano Carlos, Toño y su hermano ‘Rofis’ Medina, Juan José “el Che”, “el Patachín” (Rubén), “la Changa” (Armando), “el Pandita” (es el P. Fray Guillermo Ruelas), Memo Benítez (sobrino del P. Fray Javier Benítez), Saulito (conocido como “el bombero”, no sé por qué) y Sergio Ávila (a quien hace como unos siete años me encontré como operador de un autobús de Ómnibus De México en la Central de Zacatecas). Bueno, como Decano, quise romper con la tradición de que a los nuevos se les daban los peores oficios; le hice al revés. Los nuevos eran los servidores del comedor y los viejos a los baños y lo más duro… Y por eso, según los inconformes que se sentían la “aristocracia franciscana” del Colegio, los nuevos de Guadalupe, Zac. eran mis “chiquiados”. Un compañero me criticó hasta que se cansó, pero nunca dió la cara pues hablaba siempre ‘por detrás’. No digo su nombre ¿'pa qué'? (¿Qué tal que me demande por difamación de honor?) sólo les doy “una pista” era de Aguascalientes. Los de Guadalupe, Zac., ya de alguna forma estaban familiarizados con la vida del convento y el Colegio, pues casi todos habían sido acólitos y campaneros del Santuario de Guadalupe.


MUCHOS HERMANOS Y COMPAÑEROS

Este segundo año fue super, fue mejor que el anterior. Recuerdo a muchos compañeros, por ejemplo a Emmanuel Verdín Laguna de Aguas (Q.E.P.D.) siempre estaba contra las injusticias; por cierto, luego me enteré de que en Aguascalientes organizó a costureras y trabajadores en sindicatos independientes y NUNCA SE ENRIQUECIÓ (como suele pasar en otros países muy lejanos, no aquí; aquí no pasa eso). También recuerdo, a Juan Manuel Martínez (“el Morrito”) de Sombrerete, Zac. Y de San Felipe Torres Mochas, Gto. a mi compadre Rafael Barco Zamarripa (saludos compadre) y a su paisano Juan Antonio; a Freddy hoy el famoso P. Fray Alfredo Hernández (conocido entonces como ‘la Banderilla’ porque era super flaco). A Juan López Rodríguez, Pablo Cortéz Mora, Marco Antonio Bórquez el ‘Sonora’ (Cd. Obregón), Liborio Romero Ortega (“el Shagui”) de Ensenada, Eduardo Búrquez del mismo lugar, Gustavo Sánchez Salcedo (gran misionero en Marruecos), Fray Guillermo Lancaster, Mario Vázquez, Francisco Casillas, Carlos Valadéz Tornel, al P. Fray Juan Gabriel Barba Romo, y muchos mas, de los que me voy acordando poco a poco. Y por supuesto recuerdo a Juan Carlos Jaimes (moreliano avecindado entonces en Mexicali y periodista según me he enterado) y al querido P. Fray Ramiro Muñoz, que murió no hace mucho siendo Vicario Provincial de la Provincia del Beato Junípero Serra (Sinaloa, Sonora y las Bajas). Y ya en el otro articuló mencionaba a Rubén Morán López (el diácono) y Víctor Estrada Salas (el niño) de Tepic, desde siempre grandes amigos. Estoy seguro de que no menciono a muchos, pero por todos pido al Señor.


AL NOVICIADO

Finalmente un día nos dicen que estamos listos para entrar al Noviciado en la querida y casi mítica ciudad de Guadalupe, Zac. No todos vamos, por desgracia muchos buenos elementos deciden no ingresar… A soñar, a esperar. El Noviciado, créame, es OTRA HISTORIA, como decía una gordita en un viejo comercial de un banco de color rojo.
PBRO. ROBERTO SANCHEZ DEL REAL.