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22 de agosto de 2011

PARA DIOS NADA ES IMPOSIBLE

Agustín Torres se convirtió en la Jornada Mundial de Denver


Un antiguo pandillero de EEUU confiesa a peregrinos en la JMJ


Agustín Torres se crió en una familia hispana de Texas, sin fe. Después de ver morir amigos suyos, en la JMJ de Denver se convirtió. Hace 11 años que es Franciscano de la Renovación y ahora confiesa en inglés y español en el barrio de San Blas.


Actualizado 21 agosto 2011


Pablo Ginés / ReL


Agustín Torres, de 35 años, sacerdote y Franciscano de la Renovación desde hace 11 años, confiesa a la puerta de Virgen del Mar, parroquia obrera del barrio de San Blas.


Se crió en Texas en una familia de origen mexicana sin fe, muy implicada en luchas sindicales muy politizadas, en la órbita de partidos socialistas. Él vivió una juventud de ocio y «demasiada fiesta», ligado a las bandas juveniles. Una vez incluso le dispararon: “noté la bala a mi lado, pero incluso me pareció emocionante; así de inconsciente era yo”.


Pero después vio morir amigos en bandas o por las drogas y, una noche, en una discoteca, pese a la buena música, el alcohol y las chicas, se dio cuenta que eso no daba la felicidad. Empezó a hacerse preguntas.


Un amigo, seminarista, le invitó a ir a la JMJ de Denver. Allí se convirtió, y después entró en los Franciscanos de la Renovación, una orden nueva de predicadores callejeros, muy activos en el trato con jóvenes y a la vez alegres y exigentes en ayunos y oraciones.


«El otro día un chico vino a confesarse repasando una lista de pecados en su iPhone, y conozco otros que rezan el breviario también del iPhone», comenta. Pero también es consciente de que “los chicos están conectados siempre, y las ocasiones de pecado, sobre todo sexual, son más abundantes”.


En su experiencia, lo que los jóvenes piden a la Iglesia es que sea exigente. «Ellos saben cuándo les intentan vender algo, y el mensaje de Cristo les suena con frescura, con autenticidad, porque ven que incluye dificultades, y eso les inspira. Saben que la espiritualidad verdadera es difícil pero bella», asegura.


“Estos jóvenes entran en oración profunda”
Al lado del fraile descansa, con un zumo y dos madalenas, el obispo Rolando Tria, de Infanta, una diócesis pequeña de Filipinas. Ha predicado con pasión y buen humor durante una hora a 600 chicos de lengua inglesa y de todo el mundo. Veterano de cinco JMJ, Tria está convencido de un rasgo de la «generación Benedicto XVI» que definió el martes el cardenal Rouco en la misa de apertura: «Estos jóvenes son capaces de entrar en oración profunda con facilidad, dejando a un lado las distracciones del mundo; lo he visto muchos países, se nota una mayor conciencia en la adoración, en la Palabra de Dios. Es un nuevo momento del Espíritu Santo», afirma.


“El Señor de las moscas” y “1984”
Sorcha, Anna y Lydia, tres chicas de Oxford de 16 años, nos cuentan que son entusiastas de dos libros sobre disutopías que leían ya sus padres y abuelos: «El Señor de las Moscas», de William Golding, y «1984», de George Orwell.


Por estos libros entienden lo que el Papa ha predicado tantas veces: que las utopías sin Dios ni moral llevan al desastre y la tiranía. Aimee Fishwick, de California, tiene solo 15 años y lo que más le impresiona de la JMJ es «la sensación de ser comunidad», la unidad de tantos países y culturas.


A su lado, dos chicas de Malta, Maria Spiteri, de 18 años, y Ann Marie Bonnici, de 23, explican que están intercambiando direcciones de correo electrónico y Facebook con jóvenes de otros países. Se ven como «una comunidad mundial».


TOMADO DE RELIGION EN LIBERTAD

21 de agosto de 2011

EL PAPA ANIMA A LOS SEMINARISTAS: NO DEJARSE INTIMIDAR POR EL MUNDO

Misa en la Catedral de la Almudena con los seminaristas


Benedicto XVI: «No os dejéis intimidar por un entorno en el que se pretende excluir a Dios»


Como en las JMJ de Sidney y Colonia, el Papa alienta a 4.500 jóvenes en su camino al sacerdocio.


Actualizado 20 agosto 2011 – 11:10


El Papa Benedicto XVI presidió esta mañana una Misa en la Catedral de Santa María la Real de la Almudena con la presencia de unos 4.500 seminaristas diocesanos y religiosos de diferentes partes del mundo y a los que pidió no dejarse “intimidar por un entorno en el que se pretende excluir a Dios y en el que el poder, el tener o el placer a menudo son los principales criterios por los que se rige la existencia”.


Este acto sigue la pauta seguida en las últimas Jornadas Mundiales de la Juventud (Sidney y Colonia), en las que el Santo Padre ha querido convocar a los seminaristas a un acto específico en el que animar y alentar a los jóvenes en su camino al sacerdocio.


Las claves de la preparación en el seminario
Durante su homilía centrada en la identidad sacerdotal y en la etapa previa al Sacramento del Orden, el Santo Padre -quien acaba de cumplir su sexagésimo aniversario de ordenación sacerdotal- aconsejó a los candidatos al sacerdocio que esos años deben ser de “silencio interior”, de permanente oración, de constante estudio y de inserción paulatina en las acciones y estructuras pastorales de la Iglesia".


Santos y pecadores
Al reflexionar sobre los destinatarios del don del sacerdocio, el Papa señaló Dios, “no tiene reparo en hacer de pobres y pecadores sus amigos e instrumentos para la redención del género humano. La santidad de la Iglesia es ante todo la santidad objetiva de la misma persona de Cristo, de su evangelio y de sus sacramentos, la santidad de aquella fuerza de lo alto que la anima e impulsa. Nosotros debemos ser santos para no crear una contradicción entre el signo que somos y la realidad que queremos significar”.


Benedicto XVI exhortó a los seminaristas a vivir los años de la formación “con profunda alegría, en actitud de docilidad, de lucidez y de radical fidelidad evangélica, así como en amorosa relación con el tiempo y las personas en medio de las que vivís” y expresó que “el sacerdote ha de fructificar en toda clase de obras buenas”.


Celibato, vida austera y obediencia
Al subrayar la necesidad de que el sacerdote se configure e identifique con Cristo, el Pontífice resaltó que la disponibilidad a Èl “es la que inspira la decisión de vivir el celibato por el Reino de los cielos, el desprendimiento de los bienes de la tierra, la austeridad de vida y la obediencia sincera y sin disimulo”.


Más adelante, el Papa alentó a los candidatos a sacerdotes a afrontar el reto de su misión “sin complejos ni mediocridad, antes bien como una bella forma de realizar la vida humana en gratuidad y en servicio”.


No dejarse intimidar
“No os dejéis intimidar por un entorno en el que se pretende excluir a Dios y en el que el poder, el tener o el placer a menudo son los principales criterios por los que se rige la existencia”.


“Puede que os menosprecien, como se suele hacer con quienes evocan metas más altas o desenmascaran los ídolos ante los que hoy muchos se postran. Será entonces cuando una vida hondamente enraizada en Cristo se muestre realmente como una novedad y atraiga con fuerza a quienes de veras buscan a Dios, la verdad y la justicia.


Dos requisitos: Certeza de la vocación y decisión
Durante la homilía, el Santo Padre hizo a los seminaristas un llamamiento a un serio discernimiento de su vocación: “Abrid vuestra alma a la luz del Señor para ver si este camino, que requiere valentía y autenticidad, es el vuestro, avanzando hacia el sacerdocio solamente si estáis firmemente persuadidos de que Dios os llama a ser sus ministros y plenamente decididos a ejercerlo obedeciendo las disposiciones de la Iglesia”.


Finalmente les exhortó a despojarse de “todo deseo mundano, de manera que no os busquéis a vosotros mismos, sino que con vuestro comportamiento edifiquéis a vuestros hermanos”.


Gran parte de la comunidad sacerdotal, formada por el Séquito Papal, 90 obispos españoles, 30 obispos extranjeros, rectores de los seminarios y sacerdotes españoles, concelebraron la Eucaristía que comenzó con el saludo al Santo Padre por parte del Sr. Cardenal Arzobispo de Madrid y un seminarista.


TOMADO DE RELIGION EN LIBERTAD