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30 de julio de 2011

ADIOS A LAS VACACIONES

REGRESO A CLASES


Aquí en México, ya dentro de poco, los estudiantes empezarán el regreso a clases. En estos días podemos observar cómo en la mayoría de las tiendas departamentales, en el comercio informal y aún en farmacias, los estantes se encuentran llenos (atiborrados hasta el tope) de artículos escolares: Cuadernos de diversos tamaños y tipos, lápices de colores, bolígrafos, juegos de geometría, libros de texto, diccionarios, mochilas con y sin rueditas. En fin, el comercio y el ambiente están impregnados de ese aroma clásico del regreso a clases ya inminente.


También, y como complemento, las tiendas ya promocionan calzado y ropa, para que los alumnos estén debidamente preparados al gran día. Hay gran emoción, sobre todo entre los que entran por vez primera y los que cambian de etapa. También los padres de familia tienen mucho que ver: como siempre por la temporada están gastando porque deben proveer lo necesario para la vida escolar. Aparte de comprar útiles y ropa adecuada, se tienen que preparar para cuotas y colegiaturas.


En muchos estados el ‘apoyo’ gubernamental a la educación consiste en regalar uniformes y útiles escolares. Y los maestros como siempre en lo suyo: quejándose de que ganan ‘muy poco’ y piden más. Desde afuera, por desgracia, vemos estadísticas que nos hablan de cómo la educación empeora poco a poco.


Todos coincidimos en que vivimos en nuestro país una dramática CRISIS EDUCACIONAL. Pero al unísono, la coincidencia es que, de los que hablan, nadie tiene la culpa. Siempre la culpa la tienen ‘los otros’, sí, siempre los otros.


Los padres/madres de familia dicen que los culpables son los maestros; los maestros que el gobierno y los padres… El gobierno dice que los demás… El gobierno Federal dice que los Estados y éstos que el Federal. Y la educación cada vez peor… Y todos “contemplamos en forma casi estoica” cómo poco a poco se sigue deslizando con mayor velocidad por el tobogán de la mediocridad, que no sólo afecta lo educativo sino también la vida social y personal, pasando por el deterioro de la vida familiar. El país que tenemos es producto de la educación que no tenemos en todos los ámbitos. En el colmo se confunde escolarizar con educar.


La Iglesia dice que todos tienen la culpa y se excluye a sí misma, dando sus razones… Unas válidas y otras no tanto. Desde mi punto de vista TODOS TENEMOS LA CULPA DE UNA U OTRA FORMA. Y bueno aquí está el problema. La cuestión es ¿QUÉ VAMOS A HACER? No qué no hicimos. Obviamente a los maestros no les sugiero algo pues no creo que tengan humor de aceptar sugerencias. Pero si creo bueno sugerir algunos puntos a los padres de familia. Y aquí están mis puntos:


1.– Asegúrese de que su hijo se Levante temprano, para que se bañe, se cambie y desayune, antes de ir a la escuela. No caiga en la cultura de la mediocridad de levantarlo 10 minutos antes de la hora. Esto lo puede hacer responsable y lo encamina a la excelencia.


2.– Enséñele a cuidar sus cosas y a realizar trabajos limpios y bien hechos.


3.– Organícele un horario para comer, descansar, estudiar, jugar y dormir.


4.– No permita que vea televisión ó escuche música mientras estudia ó hace tareas.


5.– Haga que los hermanitos respeten un ambiente de silencio a la hora en que su escolar estudia y hace tareas.


6.– Elogie sus buenas calificaciones y trabajos bien realizados. Pero no caiga en premiarlo POR CUMPLIR CON SUS DEBERES Y OBLIGACIONES. PREMIE EN FORMA MODERADA Y PROPORCIONAL EL ESFUERZO EXTRAORDINARIO SOLAMENTE.


7.– Esté en comunicación con sus maestros.


8.– Hágale entender que él/ella es el primer beneficiado/a de su éxito escolar.


9.– Enséñele a pensar en el futuro. Ayúdele a “soñar” en metas nobles y hasta heroicas.


10- Enséñele que el éxito futuro es producto del esfuerzo presente y no resultado de la suerte.


Y lo más importante Usted como padre/madre de familia ha de inculcarle a su escolar valores humanos (respeto a los demás, orden, limpieza, cortesía, honestidad, respeto a la palabra dada, apegarse a la verdad, etc.) y también valores cristianos (amor a Dios y al prójimo, caridad, sacrificio por Jesús, amor a la humanidad como respuesta al amor de Dios).


Querido padre de familia: No es suficiente con mandar a la escuela con zapatos y cuadernos nuevos… Es un poco más complicado. Pero todo esfuerzo tendrá su recompensa en el futuro, que está más cerca de lo que pensamos. Como Jesús, demos la vida, no sólo cosas o cuadernos. Y dar la vida —en este caso— es emprender una tarea muy difícil y que requiere esfuerzo y perseverancia: EDUCAR EN LOS VALORES CRISTIANOS. ¡QUE EMPIECE EL AÑO ESCOLAR!.


PBRO. ROBERTO SÁNCHEZ DEL REAL.

11 de marzo de 2010


SER CATÓLICO AHORA Y AQUÍ

IMPORTANCIA DE LA EDUCACIÓN EN LA FAMILIA

En todas las culturas el papel de la familia ha sido siempre importante para transmitir la cultura e identidad propias. Uno es mexicano culturalmente hablando, si crece en un ambiente mexicano, aunque viva fuera de México. Así sucede con la mayoría de los hijos de mexicanos en Estados Unidos. Es el caso –también-- de los judíos en la mayoría de los países del orbe: Se es judío argentino o norteamericano o mexicano o francés o brasileño, pero judío al fin.

En el hogar no sólo se da el proceso de “Transmisión y Recepción-asimilación” de la herencia cultural, religiosa o étnica sino también lo que se llama en sentido privativo “la educación” es decir el apropiarse de ciertas reglas de conducta por las que el individuo se rige sobre todo cuando convive con los demás. De aquí la expresión: “Este niño es muy educado” o aquella otra: “Esta persona es muy maleducada”

Algo similar sucede con nuestra identidad “Católica”. Hay católicos mexicanos o argentinos o españoles o alemanes. Al fin católicos. Pero poco a poco –por influencia de la cultura contemporánea –que en muchos casos es abiertamente anticatólica-- nuestra identidad se va desvaneciendo y hasta confundiendo y todo esto porque, al no ser nosotros los católicos UNA SECTA FUNDAMENTALISTA Y ESTAR ABIERTOS AL MUNDO, recibimos toda clase de influencias.

Por ello, para conservar nuestra identidad cristiana, la familia ha de funcionar como el elemento que purifica y discierne los impactos sociales y culturales que recibimos de parte de la sociedad y los medios de comunicación, especialmente en el caso de los niños y adolescentes. Los padres de familia no pueden dejar entrar a casa TODO LO QUE HAY EN LA CALLE. Han de cerrar la puerta a lo que se opone a su identidad y valores... y esto es precisamente lo que no han hecho, porque el ambiente avasalla y abruma.

Y aquí es en donde hemos fallado, como familia y como Iglesia. No hemos sabido ni hemos querido hacer esa labor de intensa educación en la fe que las nuevas generaciones requieren, por motivos diversos; Falta de tiempo, falta de instrucción, dejar libertad a los hijos para que crean lo que quieran y no "imponerles" una fe, etc.

Un gran número de familias se han perdido en la búsqueda del comfort y lo material. Y nosotros, el clero y los laicos comprometidos en el trabajo apostólico, nos hemos perdido en planes de papel, intereses secundarios, triunfalismos anacrónicos y cuentas alegres. Y sobre todo cuentas alegres. Aunque las estadísticas digan que somos el 75 %, no lo somos. Los católicos que en verdad viven su fe en la Iglesia no pasan de un 20 % y estoy siendo optimista. ¿Solución? Educación en la fe en el hogar y no sólo catecismo sabatino.

No lo dudemos: EL FUTURO DE LA IGLESIA SE JUEGA EN LAS FAMILIAS, MAS QUE EN LOS TEMPLOS Y LAS SACRISTÍAS.

20 de enero de 2010

NO CONFUNDIR REPRESION CON DISCIPLINA

CUANDO LA DISCIPLINA SE CONFUNDE CON REPRESIÓN EN EL SENO DEL HOGAR

        Por razones obvias, que tienen que ver con la evolución política del país, cada vez nos identificamos más con la libertad y la democracia. Y eso es positivo: Se acabaron los tiempos del gobierno que mandaba y los ciudadanos que obedecían aún en contra del sentido común. Por otro lado, la mayoría de los padres de familia --de los 50 a los 35 años aproximadamente-- fueron educados como niños cuya opinión no valía y con castigos frecuentes y humillantes muchas veces.

      Por ello, en los hogares de hoy se ha desarrollado un inconsciente rechazo a la disciplina, alentado por el sistema escolar, que atinadamente les habla a los niños de derechos pero NUNCA de obligaciones y deberes. Los Derechos son considerados algo sagrado -y lo son-. En contraparte las obligaciones son vistas como algo "bonito" que sería deseable cumplir, a voluntad, como un bello pero inútil adorno: Como las estrellitas que nos ponían en la frente... en el kinder, sí.


      Y todo mundo se escandaliza porque sube la criminalidad. Pero no se habla de lo principal: En nuestras familias ya no educamos en los valores ni la ética, mucho menos en la Caridad Cristiana. A lo mucho se educa en las habilidades "útiles", es decir, en aquellas a las que se puede sacar provecho. Se tiene miedo a sonar "obsoleto" y es complicado poner el ejemplo: Disciplina es una mala palabra. Prohibido hablar de ella. "NO SE VAYAN LOS NIÑOS A TRAUMAR" como se dice popularmente.



      Muchos padres evaden su responsabilidad... les hablan a los niños de "portarse bien" en la escuela "porque si no, el maestro los regaña", no porque es su deber portarse bien. Quien llama la atención es "enojón" y "no quiere a los niños". Los padres de familia no miden el alcance de dejar a sus hijos sin formación en los valores porque están demasiado ocupados en conseguir dinero para darles todo a los hijos: Ya no educan, ahora dan cosas y quedan bien: Los padres "se mueren" por comprar la aprobación de los hijos.

     El maestro que corrige se convierte en el malo que no tiene "vocación" de educador. Y mejor no le entran al problema, prefieren la comodidad de ir con la corriente, pues el sindicato --por muy poderoso que sea-- no protege mucho contra la turba de padres indignados y de madres dispuestas a "pelear hasta con los dientes" porque a sus hijos se les llama "injustamente" la atención. "Yo sé lo que tengo en casa y mi hijo no es tan malo", afirman los progenitores en el 99 % de las veces que se ofrece dar testimonio sobre la santidad "ontológica" de sus retoños. Por su natural y profesional instinto de conservación, los profesores (y las profesoras) no quieren tener problemas, pues la mayoría de los padres no comprenden lo difícil de su papel.


     Y en cuanto a la Iglesia, les dicen a los niños que se porten bien "porque si no el Padrecito los regaña... o Dios los castiga". No les hablan del amor a Dios y su santidad (¿Qué será eso?) y de respetar el lugar santo y a las personas... no, el Cura y si se ofrece --hasta Dios-- son los malos de la película... ellos se lavan las manos, ellos son buenos porque "comprenden". Y si el niño está brincando en las bancas y gritando como Tarzán en plena Consagración, pues el Padrecito TIENE QUE AGUANTARSE, "Por eso la gente se va con los protestantes" (Ayyyy que mello¡¡¡¡¡) por lo regañones que son los padrecitos (y también las monjitas, pues no pueden faltar al reparto de utilidades) Por eso mejor "no vamos a Misa porque tenemos niños chiquitos" (Ajá...) No, no si la Iglesia anda "re-mal" por culpa de los Curitas.

     Igual pasará con la Policía, con el dueño del carro que el niño rayó... Los demás que no dejan pasar las averías de los angelitos son "los enojones, los malos, los delicados". Por ello la disciplina "no pega" ni es popular, pues es equiparada a la represión, en ese mundillo descerebrado --pero muy cómodo-- de la irresponsabilidad compartida entre padres e hijos. Ahora resulta que querer a los hijos es ser testigos mudos, complacientes y muy sonrientes de su propia autodestrucción.

     Los padres no piensan en el futuro sino en los próximos minutos; no conocen el concepto de "educar para la excelencia". Por desgracia el futuro reprobará a todos aquellos niños que fueron formados en la irresponsabilidad y la mediocridad. El niño educado en el cumplimiento del deber, la pulcritud y el respeto, con disciplina, será el dueño del futuro. El "educado" en la blandura de la irresponsabilidad sólo será peón de los tiempos, de las estructuras... y de los demás. Niños de papel de China (por débiles y por chafas) que no soportarán las tormentas de la vida.

     El problema ya nos alcanzó. Y las víctimas somos todos... hasta los victimarios. Solución: Padres de familia, vayan en contra de la corriente. Enseñen virtud a sus hijos... Jesús dijo: "Sean santos como su Padre es Santo..." No hay mañana.