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11 de marzo de 2010


SER CATÓLICO AHORA Y AQUÍ

IMPORTANCIA DE LA EDUCACIÓN EN LA FAMILIA

En todas las culturas el papel de la familia ha sido siempre importante para transmitir la cultura e identidad propias. Uno es mexicano culturalmente hablando, si crece en un ambiente mexicano, aunque viva fuera de México. Así sucede con la mayoría de los hijos de mexicanos en Estados Unidos. Es el caso –también-- de los judíos en la mayoría de los países del orbe: Se es judío argentino o norteamericano o mexicano o francés o brasileño, pero judío al fin.

En el hogar no sólo se da el proceso de “Transmisión y Recepción-asimilación” de la herencia cultural, religiosa o étnica sino también lo que se llama en sentido privativo “la educación” es decir el apropiarse de ciertas reglas de conducta por las que el individuo se rige sobre todo cuando convive con los demás. De aquí la expresión: “Este niño es muy educado” o aquella otra: “Esta persona es muy maleducada”

Algo similar sucede con nuestra identidad “Católica”. Hay católicos mexicanos o argentinos o españoles o alemanes. Al fin católicos. Pero poco a poco –por influencia de la cultura contemporánea –que en muchos casos es abiertamente anticatólica-- nuestra identidad se va desvaneciendo y hasta confundiendo y todo esto porque, al no ser nosotros los católicos UNA SECTA FUNDAMENTALISTA Y ESTAR ABIERTOS AL MUNDO, recibimos toda clase de influencias.

Por ello, para conservar nuestra identidad cristiana, la familia ha de funcionar como el elemento que purifica y discierne los impactos sociales y culturales que recibimos de parte de la sociedad y los medios de comunicación, especialmente en el caso de los niños y adolescentes. Los padres de familia no pueden dejar entrar a casa TODO LO QUE HAY EN LA CALLE. Han de cerrar la puerta a lo que se opone a su identidad y valores... y esto es precisamente lo que no han hecho, porque el ambiente avasalla y abruma.

Y aquí es en donde hemos fallado, como familia y como Iglesia. No hemos sabido ni hemos querido hacer esa labor de intensa educación en la fe que las nuevas generaciones requieren, por motivos diversos; Falta de tiempo, falta de instrucción, dejar libertad a los hijos para que crean lo que quieran y no "imponerles" una fe, etc.

Un gran número de familias se han perdido en la búsqueda del comfort y lo material. Y nosotros, el clero y los laicos comprometidos en el trabajo apostólico, nos hemos perdido en planes de papel, intereses secundarios, triunfalismos anacrónicos y cuentas alegres. Y sobre todo cuentas alegres. Aunque las estadísticas digan que somos el 75 %, no lo somos. Los católicos que en verdad viven su fe en la Iglesia no pasan de un 20 % y estoy siendo optimista. ¿Solución? Educación en la fe en el hogar y no sólo catecismo sabatino.

No lo dudemos: EL FUTURO DE LA IGLESIA SE JUEGA EN LAS FAMILIAS, MAS QUE EN LOS TEMPLOS Y LAS SACRISTÍAS.

13 de enero de 2010

REGLAS DE EDUCACION PARA LOS HIJOS



RECUERDE,
TIENE 6 AÑOS PARA EDUCAR A SU HIJO (A)

    Si en los primeros seis años Usted no le inculca a su hijo o hija valores humanos y cristianos, tales como el respeto, la obediencia, el orden y el amor a Dios, después ya será muy difícil que los adquiera. NO COMETA EL ERROR DE “ESPERARSE” A QUE EL NIÑO CREZCA O ENTIENDA PARA EDUCARLO Y CORREGIRLO. DESPUÉS YA SERÁ TARDE.
    No deje que su hijo haga todo lo que quiera porque después Usted mismo pagará las consecuencias. Un niño necesita límites claros. USTED DEBE EJERCER LA AUTORIDAD, NO SE DEJE MANIPULAR. Si su hijo no tiene límites claros después será muy difícil que entienda que hay cosas que no debe hacer.

SOLUCIONES PARA NUESTRAS FAMILIAS

    La única forma de rescatar lo mejor de la familia es la profundización en la vida de fe de sus miembros. Sólo por criterios sobrenaturales será suficientemente valorada la institución familiar. La Familia no puede ser un lugar en donde reine el egoísmo o la indisciplina. El testimonio de los padres es esencialmente importante. Si para Usted Dios no es importante, tampoco lo será para sus hijos.
    Recuerden los padres que los primeros seis años en la vida de todo niño son los más importantes. Los padres de familia no pueden seguir educando a sus hijos en base a emociones y sentimientos, y mucho menos en forma de referéndum, es decir, buscando el acuerdo de sus hijos al estilo de muchos gobernantes. El reto es formarlos con equilibrio y generosidad –pero racionalmente—en la disciplina y el asumir los valores humanos y cristianos de la obediencia, la disciplina, el respeto, el orden, la limpieza, la generosidad y la honradez. El testimonio de los padres es primordial.
RECUERDEN LOS PADRES:
1.- Ustedes (Padre y Madre) son quienes tienen la autoridad en la familia. Ustedes mandan. La familia no es una democracia.
2.- Los primeros seis años son los más importantes en la vida de sus hijos. Es el momento más propicio de la educación.
3.- Se les ha de corregir desde la más tierna infancia, no hasta que son ya un problema.
4.- La Televisión les quita a Ustedes autoridad y la atención de los niños.
5.- Debe haber reglas claras en el hogar. Y se deben respetar siempre.
6.- Cumpla siempre a sus hijos lo que les dice.
7.- Cuando corrija no piense sólo en el momento presente, piense en el futuro. No descargue en ellos su enojo o frustración. No haga diferencias, no tenga “chiquiados”.
8.- Si en verdad ama a sus hijos, debe enseñarles a ser disciplinados y ordenados, pues La disciplina y el orden son forjadores de fortaleza y resistencia.
9.- No grite ni discuta con sus hijos. No rebaje su autoridad. Ejérzala adecuadamente. Mande con sabiduría y tino.
10- No trate a jóvenes de 15 años como niños de 6, ni a la inversa.
11- No se disfrace de “amigo” de sus hijos. Sea en verdad padre o madre. Los amigos son sustituibles, Usted no.
12- Cada vez que Usted dice una cosa y hace otra desgasta su autoridad y pierde el respeto de ellos.
13- Llame la atención tres veces y a la cuarta aplique –siempre—una sanción.
14- Recuerde que los castigos no han de tener como origen el que Usted está enojado, sino la desobediencia del niño.
15- Las sanciones han de ser adecuadas a la edad del niño y a la falta cometida.
16- Tenga en mente que Usted ha de educar para la vida, no sólo para el rato de dificultad.
17- Recuerde que ser buen padre o madre no significa dejar que sus hijos lo manejen a su antojo.
18- Recuerde que Usted tiene más años y más sabiduría que sus hijos. Sus hijos no son “más listos” que Usted, esas son tonterías.
19- Conforme su hijo va creciendo, adecue la forma en que lo trate. A más años y muestras de madurez más libertad y responsabilidades.
20- Ser buen padre o madre no depende de lo que digan sus hijos, ni siquiera de los resultados. Depende del amor y la inteligencia que haya puesto en su educación.