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15 de agosto de 2011

RELATOS URUGUAYOS 6

RELATOS URUGUAYOS 6


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NOTA ACLARATORIA:


Ya hace algunos meses desde que escribí RELATOS URUGUAYOS 5. Agradezco a los que han leído a propósito o por “accidente” (ya ven que en ocasiones uno anda más bien buscando otra cosa y el buscador te manda a x lugar…). Gracias a los que me han escrito algún comentario… Algunos de ellos con correcciones que agradezco. Pero —una vez más— les quiero recordar que estos “RELATOS” no tienen la intención de pontificar acerca de Uruguay. Supongo que los uruguayos saben más sobre Uruguay que “un mexicano”.


Con respeto a nuestros “chilangos”, déjenme decirles que no pretendo hacer lo que ellos, que van a un sitio ó ciudad y asumen “saber” más de ese lugar que los lugareños. Y por lo que oí, en muchas ocasiones en Uruguay, ese es un mal que comparten también algunos porteños (los habitantes y los oriundos del gran Buenos Aires) y también muchos Montevideanos. Estos “RELATOS” son sólo la expresión espontánea de “un mexicano” que le pide a Dios la gracia de un día poder regresar a Uruguay… En especial a Melo y Montevideo. Bueno, pues a lo nuestro.


VESPA


Uno de los rasgos más característicos del tránsito en las ciudades, pueblos y caseríos “del interior” es el gran número de motocicletas y bicicletas que circulan por las calles y avenidas. Son en verdad miles, y creo que muy prácticas y también económicas pues gastan poca nafta (sobre todo las bicicletas) y las refacciones son baratas. Es muy común el poder comprarlas en las mueblerías en cómodas “cuotas” (abonos) que pueden ser semanales o mensuales… Como si compraras un buró o una pequeña mesa. Quedé aterrado de lo baratas que son, comparativamente hablando. Y también el gran desorden que causan es muy “uruguayo” pues, muy “a la mexicana”, tampoco respetan las señales de tránsito y una buena cantidad de motociclistas nunca se pone el casco, que no recuerdo cómo se dice en uruguayo (muchos lo llevan atorado en un manubrio, por si se caen se lo pueden poner luego luego, supongo que para no lastimarse más de lo que ya se hayan lastimado). Y las llantas (cubiertas en uruguayo) son también baratas.


Y sorprende (bueno a un mexicano como yo) el alto porcentaje de viejitas (ellos son más secos y les dicen simplemente viejas) que tripulan una moto… Las abuelitas motorizadas, que van a la tienda (almacén le llaman aunque sea uno de esos que tienen menos cosas que el refrigerador de mi madre) por las mercaderías (mercancías) que necesitan para preparar la comida, es una estampa muy uruguaya. Y ya no se diga los gurís (niños y jóvenes en general) que usan las motocicletas para ir de un lado a otro; es una escena común ver a la entrada del “Liceo” (la Prepa) decenas y decenas de motocicletas. Me decía alguien que en los tiempos antiguos, no hace muchos años, nadie “rapiñaba” y que podías dejar tu moto y casco con toda tranquilidad en la “vereda” (banqueta). Bueno, es algo que se ha ido perdiendo en dondequiera, no sólo en Uruguay. Por desgracia en Uruguay hay “mucha bronca” también como en México con los menores que delinquen… Cuidado y se atreva alguien a corregirlos ¡Dios guarde la hora¡ No, son intocables por derechos humanos.


AUTOS


Por supuesto que también hay una buena cantidad de autos. Los hay de marcas que incluso en México no tenemos. Por ejemplo Citröen. Me sorprendió también ver que circulan autos hechos en Aguascalientes como el que nosotros llamamos ‘Platina’ de Nissan y que allá se comercializa como Renault bajo el modelo ‘Clío’ o algo así. Es común ver autos con muchos años de uso. Y en cuanto a camiones y maquinaria también se usan de marcas que en México no se encuentran. Por ejemplo, aquí yo nunca he visto un traxcavo marca ‘Samsung’. Una gran cantidad de los autos y camiones son a diesel y no a nafta.


La mayoría de los autos que circulan en Uruguay son hechos en Brasil y Argentina. No sé si ya haya cambiado el panorama, pero me quedé con la impresión de que el auto más usado es el Fiat, sobre todo el más pequeño. Y el VW sedán que ya no se hace tampoco en México se conoce allá como Fusca, creo es el nombre que recibió en Brasil. Uruguay no tiene fábricas de autos por lo que todos son importados. Podrá incluso hallar algunos muy raros como una pequeña pick up marca ‘Mahindra’ que es de la India.


ELECTRODOMÉSTICOS


Como en México, en Uruguay los electrodomésticos son muy apreciados… Pregúntele a alguna ama de casa y le contará como ama su ‘lavarropas’ (en ‘mexicano’ lavadora) y su cocina (estufa). Y por ser indispensables, las neveras (refrigeradores) son también codiciadas en verdad. Y las marcas que hay son muy diferentes a las de acá. Los televisores también son queridos y adorados en extremo. Me gustó ver algunas de esas cosas fabricadas en México. La mayoría de sus electrodomésticos son de Brasil, Argentina y China. También hay algunos que se hacen en el país. Creo que comparativamente son mucho más caros que en México, pero, para compensar, la comida es en verdad más barata allá, incluido el asado y los excelentes vinos de mesa. En cuanto a cerveza, creo que la Pilsen se defiende muy bien. El clima de Uruguay es noble. Pues llueve en cualquier época del año. En el tiempo de frío se vuelve un tanto gélido, con un frío húmedo que penetra por doquier, y que cala hasta los huesos como me decía Lala una amiga de Melo, por ello es muy común (sobre todo en “el interior”) que en las casas, las chimeneas funcionen y no sólo sean elementos arquitectónicos de las salas de estar… Es muy común que se cuente también con calentadores eléctricos de los más variados tipos. Sin embargo, la leña se usa mucho en campaña (no crean que en campaña política, así se le llama al campo) y en las ciudades del interior. Supongo que en Montevideo poco, por no estar a la mano.


Algo que me fascinó en Melo fue cómo Silvia usa el horno de su estufa (le dicen ellos cocina) cocinando delicias como panes, pastelillos, pizzas y otras cosas que, sin un buen horno, no salen, no se logran. En contraste el horno de mi estufa es ‘la bodega’ para las bolsas plásticas. ¡Que diferencia¡.


ORIENTALES


Me quedé con un ojo cuadrado (ya se me normalizó, no se preocupen) cuando escuché decir a alguien que ellos eran orientales. En mi ignorancia mexicana (recuerden que Uruguay no queda a la vuelta de la esquina sino a más de 7,000 kms) un oriental vendría siendo un chino o un japonés y hasta un vietnamita; pero nunca un uruguayo. A lo más, para mi un uruguayo era sólo sudamericano y casi casi argentino. Ya luego me explicaron un poco de su historia y peripecias… En verdad pobres, tuvieron que luchar contra mucha raza para ser lo que son: Contra los piratas Ingleses, contra los argentinos (¡Chés argentinos!) contra los Brasileiros y obvio supongo que contra los españoles y no recuerdo si también contra los portugueses… Nada más les faltó pelear contra los indios caxcanes de acá de México (a la mejor no se enteraron de que existía Uruguay sino también allá iban a fregar).


En fin, aprendí que eso de ser “orientales” tiene mucho que ver con ser DIFERENTES de los argentinos. Creo que tiene que ver con lo del nombre que tenían en la Colonia, algo así como “Provincia Oriental del Río de la Plata”, no estoy seguro… Por cierto, unos chicos casi me linchan cuando les dije que hablaban igual que los argentinos… “¡Pará, pará!” fue lo que me dijeron con vehemencia. Perdón!. Así pues, ellos son Orientales a diferencia de Argentinos y Brasileños. Ahhhh y tampoco les gusta que los confunda uno con paraguayos. Les confieso que para mi no había diferencia o más bien me sonaba igual Uruguay que Paraguay. República Oriental Del Uruguay. Ese es su nombre.


Moraleja: Hay Orientales que juegan Fútbol, que son en verdad carnívoros, que toman vino tinto, que también comen mucho arroz, pero que son, en su mayoría, de piel blanca y algunos de pelo rubio y ojos de color, que más parecen italianos o españoles que vietnamitas y esos son los Uruguayos: “Los Orientales de América del Sur”.


Pbro. Roberto Sánchez Del Real.

30 de julio de 2010

RELATOS URUGUAYOS 3

RELATOS URUGUAYOS III


(SI NO HA LEÍDO ANTES LAS PARTES 2 Y 1,
¿LE PUEDO SUGERIR VAYA HASTA ESAS ENTRADAS
PARA MEJOR COMPRENSIÓN?.
GRACIAS)



HABLAR “EN URUGUAYO”

Lo más lógico sería pensar que, si México y Uruguay son países de habla hispana, los términos y los modismos deberían de ser de lo más sencillo y similar para mexicanos y uruguayos. Pero no es así. El español que se habla en Uruguay está “salpicado” de vocablos (palabras, no se me asusten, pensando que me voy a poner “técnico” al escribir) interesantes pero incomprensibles para nosotros en principio... se mezclan voces y conceptos que vienen del portugués, del inglés, del italiano, del guaraní. Y yo hasta diría que hay muchos “argentinismos”... si es que el termino existe... sino, bueno pues lo invento y ya está, no hay problema (al fin y al cabo es mi blog ¿Nó?)

Y esas palabras y terminos diferentes los tenemos en el mundo tanto de los verbos, de las cosas y por supuesto de las comidas. Me imagino el “uruguayo” y el “mexicano” como dos formas diferentes de decir lo mismo, con acento muy peculiar y propio... el “uruguayo” salpicado de guaraní; el “mexicano” en contraparte salpicado de náhuatl. Compatriota (a propósito del Bicentenario) tal vez me equivoque en algunas palabras uruguayas, pues algunas son complicadas para nuestra forma de pensar. Disculpas de antemano.


PALABRAS Y URUGUAYISMOS

Como ya expresé en el relato sobre el “bidet” (el sanitario para enjuagarse después de hacer popó), estar listo, para el uruguayo es estar “pronto”, me imagino que esta palabra viene del italiano (cuando contestan el teléfono los italianos, no dicen “bueno” como nosotros sino “pronto” y no es que te estén carrereando para que ya les digas qué quieres porque están muy ocupados) Y no sólo uno está “pronto” sino también las cosas: La sopa está “pronta” o la tarea.

Los “gurís” (los chicos) no van a la prepa o al cebetis como nosotros, ellos , más elegantes, van al "Liceo”. Los niños no van al Kinder sino “a la jardinera”. Y todos tienen un uniforme igual: Túnica blanca con  "moña" azul ¿Qué? Bata blanca –como de médico-- y un moño enorme. En otra “entrega” hablaré un poco más sobre algunas palabras muy especiales para ellos. ¡¡¡¡¡Ahhh, y antes de que se me pase¡¡¡¡¡¡¡ y para empezar con las comidas y bebidas, ellos no comen cajeta, sino “dulce de leche”. Para ellos la cajeta es lo que ya no sirve de la comida y se desecha (¿Me entendés, che?)



Ellos al aguacate –que es muy caro-- le llaman “palta” como en la mayoría de los países sudamericanos. La toronja se llama “pomelo”. La fresa se llama “frutilla”. Y ya se mencionó el chile es “ají”, la calabaza (como las de halloween... que no se si va con doble e) se llama “sampayo”. El frijol, que consumen muy poco por cierto –es generalmente negro, para que veamos que no son racistas-- recibe el nombre de “poroto” como en Brasil. El maíz se usa muy poco en la cocina, porque como pontificó un amigo de “ayyyyá”, se usa sólo “para criar a los chanchos” (conocidos en México como puercos o cerdos) Bueno el maíz recibe el nombre de “choclo” pero cocido cuando es tierno (bueno de ésto no estoy muy seguro eh¡) Lo que si comen en Uruguay es “la polenta” un platillo de origen italiano, el alimento de los pobres: Es maíz quebrado muy finito, triturado, que se coce en agua hasta formar una pasta tipo puré. Es como quien dice el último recurso de alimentación. Y su alimentación tiene mucho de italianoide, por ello comen pizza en muchas muchas formas.



Ellos no conocen los cacahuates (voz azteca o náhuatl por cierto) sino “el maní”. Cuando decían maní, me sentía como transportado a esos países que crian elefantes. Se usa también como botana y en crema tipo “aladino”.

Ellos no comen pollo rostizado sino “al spiedo” (¿rotizado?) Spiedo creo que es italiano el término y es como decir a la rueda o al rehilete... total que los pollos igual dan vuelta ensartados en una varilla metálica y sudando grasa líquida que luego se usa para freir papas igual chips que rebanadas. Eso si, la base de su comida es la carne de res, muy muy buena por cierto. Los de clase media para arriba la acompañan con vino tinto –importado y nacional-- delicioso.



Los menos favorecidos por la economía lo acompañan de cerveza “Pilsen”... una Corona de por acá pues no, porque obvio es muy cara. Y como postre un pastel o pay... o un “ricardito”, que no es un enano que se llama Ricardo sino una especie de dulce bañado de chocolate y que a los niños les gusta mucho... viene muy formal el tal “ricardito” en su cajita de cartón... hagan de cuenta un huevo kinder, muy mono, muy formal, muy de caché (costaban $ 10.00 uruguayos en Tata, la tienda de autoservicio más grande de Uruguay) Todo pueblo y ciudad que se respete en el Uruguay tiene su Tata (nada que ver con el término mexicano indígena que significa papá) Una buena opción de postre uruguayo son los “alfajores” de la ciudad de Minas, capital de la Intendencia de “Lavalleja”.




EL MATE

Un buen día por decreto episcopal del obispado de Melo, me tocó cocinar para los padres y el obispo, y no supe qué hacer, por ello le pedí a mi hermana que me mandara la receta de las jericallas, que por cierto les gustaron mucho... y también los chiles rellenos (morrones, les dicen también) y su sopa de arroz a la mexicana. Son tomadores de buen café y por supuesto, claro, de “mate”.

Aún cuando no es exclusivo del Uruguay, porque lo mismo se toma en Argentina, Paraguay, Perú o Bolivia, el mate es todo un tema nacional. Un tema uruguayo que rebasa clases sociales, edades, credos religiosos, fanatismos deportivos, divisiones ideológicas, grados de educación y valores adquisitivos. El mate es la bebida nacional por excelencia. Aunque otros dirán que los vinos tintos. Es común ver al chico o la chica que van al liceo en su motocicleta (tipo vespa por lo regular) y cargan su bolso con libros y también su “set” de mate (termo con agua muy caliente, bombilla, provisión de yerba mate y vaso de vidrio con cubierta de cuero). En alguna ocasión le pregunté al padre Freddy si se tomaba también mate dulce... me miró como sintiendo mucha lástima por mi, y después de jalar aire y fijar su mirada, cual si yo fuera un hereje impenitente, me dijo: --“El mate dulce lo toman las viejas”. ¡¡¡¡Agghhh¡¡¡ me sentí desubicado, fuera de lugar.

Lo más exquisito por supuesto, como ya mencioné, es la carne de res. En Uruguay, cuando hablas de carne estás hablando de res, por excelencia. Algo muy uruguayo es invitar a los amigos a “un asado”. Se vende por kilos, y la verdad a un precio muy accesible. Aquí para unas 7 u 8 personas se gastarían unos $ 2,000.00 ó $ 3,000.00 pesos mexicanos de esa carne, de ese corte, que, para que les hecho mentiras, no supe de que parte de la res se trata. Allá sale como en una tercera parte. El anfitrión por lo regular es el encargado de cocinar la carne... en la chimenea o fogón (estufa le llaman) alimentada con buena leña... también se come buen chorizo, pero nada que ver con el que hacemos acá... es más fino... más carne que pellejos y grasa. Y claro el vino tinto. El tomar mate les ayuda a no engordar tanto por toda la carne que comen y el vino también. Supongo que les ayuda a controlar también el ácido úrico.

El mate allá es como la tortilla (de maíz) para nosotros. Para ellos la tortilla es de huevo o de acelgas, pero no de maíz. Para salir a lo que sea, el uruguayo “ortodoxo” de la escuela más pura y provinciana y sobre todo el arachano (de Cerro Largo) debe preparar su mate y cargarlo. “El que quiera venir en pos de mi, tome su mate de cada día y sígame” hubiera dicho El Señor... si hubiera sido uruguayo.

Acá en Aguascalientes, cuando regresé traté de ser un uruguayo adoptivo pero observante “de la diáspora” y busqué yerba mate (termo no hay problema para conseguirlo, bombilla tengo varias que compré) y después de mucho investigar, encontré la bendita yerba en Soriana (perdón por el comercial). Practiqué “mi nueva fe” por unos meses, fuí fiel al mate matutino, pero mi estómago no quiso facilitarme los cambios que se requerían para mi nueva nacionalidad afectiva... pensé –tras muchas resistencias-- en la opción “más humana” --una especie de epiqueya mexicana-- pero, tal vez de todos modos vergonzante, del estigmatizado mate dulce. ¡Sí, esa es la solución a mi disyuntiva digestivo-afectiva¡ pensé con entusiasmo y consuelo.

Pero, fue en vano. Por más que traté no pude a pesar de que le di vueltas y vueltas al asunto, justificando ante mi conciencia condiciones de exilio, de lejanía, de tolerancia, de caridad... ¡Imposible¡ ¡imposible¡ resonó en forma tronante y categórica en mi mente la voz apocalíptica del padre Freddy: --“El mate dulce lo toman las viejas”. Tuve que volver a mi viejo yo... No tomaré mate dulce, pues ello va a la esencia del género y sería todo un tema ontológico. Perdón Señor, perdón... Del mate dulce, ¡Líbranos Señor¡ Amén.




PBRO. ROBERTO SÁNCHEZ DEL REAL.