9 de noviembre de 2013

DEFENDER CON LA ESCRITURA EN LA MANO

NECESIDADES ECLESIALES DE HOY

¿PASTORAL Y APOLOGÉTICA?

AVANCES PASTORALES

Han pasado ya varios años –en el mundo de La Pastoral– en los que en nuestra Diócesis de Aguascalientes han adquirido ‘carta de ciudadanía’ conceptos tales como asamblea, consejo, programación pastoral, sectorizar, evaluar, prioridad, objetivos, calendarizar, etc. Y en todos los ámbitos se hacen programas y planes. Se ha avanzado sin duda, aunque lentamente; el camino se ha empezado a recorrer a pesar de las resistencias de no pocos laicos y sacerdotes que quieren seguir trabajando ‘como antes’. Todo ello nos ha hecho mejor Iglesia, a pesar de todo.

LA PLAGA DE LA ‘SIMULACIÓN PASTORAL’

Por desgracia también ha ido echando raíces un fenómeno (vicio) paralelo: la ‘simulación Pastoral’ que busca simplemente llenar evaluaciones y hacer creer que se trabaja bajo los nuevos lineamientos pastorales y teológicos, aunque no sea así. A veces ni siquiera se trabaja, no importan criterios viejos o nuevos. Cuando se habló de evangelizar en muchas parroquias se hizo UNA EVANGELIZACIÓN con una asistencia muy limitada y campechanamente se afirmó, que se había cumplido el reto de hacer de esa parroquia una comunidad ‘Evangelizada y Evangelizadora’ como lo pide el documento de “Aparecida”. Cuando se exigió la constitución y funcionamiento de consejos parroquiales, en muchas parroquias se ‘hicieron’ los consejos… Aunque no representan en verdad a los fieles, o no sesionan o lo hacen allá cada 6 meses… Y la transparencia en el manejo de los recursos, en la gran mayoría de los casos, sigue siendo una deuda de las parroquias y párrocos con sus fieles.

Y así por el estilo: en muchas parroquias SI EXISTEN LOS SECTORES, pero sólo en un plano; y se afirma que esa parroquia YA ESTÁ SECTORIZADA… Aunque sólo lo sepa el párroco… Y quien hizo el plano.

HACIA EL DESPEÑADERO DE UNA REALIDAD INSOSPECHADA

Mientras tanto, las realidades demográficas y sociológicas avanzan –en sentido contrario al deseable–, haciendo que nuestra Iglesia esté cada vez más abrumada… Y continúa perdiendo a muchos de sus hijos a manos del proselitismo fanático y sectario, y de la cultura contemporánea que ha logrado estigmatizarla como una institución enemiga del Hombre, porque no acepta las ‘agendas’ secularistas (aborto, divorcio, drogas, ideologías de género, ‘revisión’ del concepto de matrimonio, etc.)

Y seguimos –indolentemente– en nuestra ya conocida dinámica en la que conviven EN FORMA EXTRAÑA AUNQUE CONCERTADA el trabajo concienzudo de algunos con la simulación pastoral de no pocos. Y las ya mencionadas agendas secularistas, atizadas por políticos que buscan sólo votos y poder, siguen inexorablemente –en forma lenta pero segura– su SILENCIOSA IMPLEMENTACIÓN. Y ni siquiera alcanzamos a intuir –mucho menos a pensar– aunque sea en forma aproximada, lo que todo ello implica para el futuro de la Iglesia Católica Mexicana en el mediano plazo.

Es difícil desempeñar cargos en un ambiente en el que se ha perdido la auténtica identidad eclesial: no es fácil cuando se ha perdido el concepto de ser Iglesia y no meramente una ‘organización’ de promoción de una fe o credo x. Es necesario contemplar la Doctrina para no olvidar lo que somos, pero se impone ver la realidad –tal cual ésta es– para no quedarnos sólo en documentos y deseos a veces tan buenos como estériles, a los que falta el oxígeno y el agua de la honestidad y el sacrificio pastorales para en verdad dar frutos de vida eterna.

FRUSTRACIÓN, COMBUSTIBLE DE LA SIMULACIÓN PASTORAL

La mayoría de los pastores de la Iglesia –lo afirmo bajo mi propio riesgo y convicción– no han comprendido lo complejo de la situación actual. No alcanzan a intuir todo lo que hay detrás DE LA INDOLENCIA Y POCO INTERÉS EN LAS COSAS DE DIOS… NO SE HAN DADO CUENTA DE QUE NO SE TRATA DE FLOJERA SINO MÁS BIEN DE AUSENCIA DE UNA FE VERDADERA. Todo se atribuye a la pereza, a la televisión y la diversión. No alcanzan a percibir que se trata de algo mucho más grave: EL PROCESO DE TRANSMISIÓN DE LA FE HA QUEDADO TRUNCO. En las familias ya no se transmite la fe… Sólo hábitos o costumbres que pueden aceptarse o rechazarse, pensando que ello no afecta la cualidad interior y espiritual de la persona. La libertad (siempre buena en sí misma) es el excipiente (c.b.p) por medio del cual se suministra a los pueblos de hoy LA INDOLENCIA E INDIFERENCIA HACIA SU DIOS Y CREADOR. Esa indolencia lleva también el falso ropaje de liberalidad y cultura.

Ante la pobre respuesta, la mayoría de los pastores de la Iglesia opta por encerrarse en lo rutinario, pareciera que optaran por hibernar. La frustración pastoral lleva así a la simulación: NO SE AQUILATAN LAS CONSECUENCIAS DEL NO EVANGELIZAR Y NO CATEQUIZAR, y se escoge el camino del poco esfuerzo y la improvisación.

DEFENDER: REGRESAR A LOS RUDIMENTOS DE LA FE

Aún ante los propios documentos eclesiales (Vaticano II, Puebla, Santo Domingo, Aparecida) atreverse a hablar de Apologética podría parecer ir en reversa, ir contra el sentido de la Historia, las ‘tendencias teológicas’ y de algo tan cristiano como el Ecumenismo. Se da por hecho que los fieles ya han conocido y reflexionado profundamente sobre ‘El Depósito de la Fe’ a tal grado que la hace (a la Apologética) una materia con sello antidiluviano y arcaico. Se le considera como algo de mal gusto, como algo que habría que esconder.

A nuestros fieles les falta seguridad en lo que creen y lo que conocen de La Iglesia. NO LES HEMOS DADO ESA SEGURIDAD… Hoy más que nunca necesitamos aparte de evangelizar, instruir a los fieles en los conceptos básicos de la sana apologética, con matriz bíblica. Debemos regresar a la Apologética sólida y práctica… Mientras no lo hagamos, muchos de los fieles (los que se van a las sectas sobre todo) seguirán creyendo cosas tan absurdas como que los Sacramentos son inventos de los sacerdotes, que la Iglesia desprecia la Biblia y en las sectas la siguen al pie de la letra, que el Papa es sólo el jefe de la Iglesia pero no el auténtico sucesor de Pedro, que Dios prohíbe las imágenes cuando es tan sencillo demostrar que no es así, etcétera.

Me pregunto para qué sirven homilías con ‘tono ecuménico’ en una colonia popular cuando los protestantes y testigos de Jehová agreden (y a domicilio) a nuestros fieles, ridiculizándolos y tratándolos de idiotas manipulados. No creo que sirva mucho… Creo que más bien estorba. Y no se trata de llamar a la intolerancia sino al respeto y a formar en una eficaz instrucción en la fe. Esos que agreden a nuestra gente sencilla, ¿son dignos del nombre de ‘hermanos’ cuando con saña y mala fe lo que diseminan es odio, que hace lo suyo a falta de cultura básica cristiana? No creo.

Necesitamos formar en la apologética básica a nuestros fieles… Que sepan que nuestra Iglesia no es una iglesia ‘chafa y desechable’ sino la única fundada por Cristo y los Apóstoles hace casi dos mil años.

PBRO. ROBERTO SÁNCHEZ DEL REAL.

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