11 de diciembre de 2010

El Adviento y La Navidad

DINÁMICA EXISTENCIAL
Y CELEBRATIVA DEL ADVIENTO Y LA NAVIDAD

No podemos tener una certeza firme sobre la fecha de nacimiento de Jesús. En el mundo de las Iglesias Ortodoxas --Rusa, Griega, Copta, Caldea, Siro-Malabar, Melquita y otras-- se afirma con determinación, que lo más probable es que Jesús haya nacido en Enero. Otros afirman que no pudo haber nacido en los meses que coinciden con el invierno, pues en el relato bíblico en que se habla de los pastores que cuidan rebaños y que reciben el anuncio del Ángel sobre la Natividad, se tiene un indicio de que fue en una época más benigna del año, pues no es posible apacentar rebaños en los fríos meses del invierno, por lo que pudo ser al inicio de la primavera. En el frío clima invernal, los rebaños se guardaban en cuevas y establos, ante la inclemencia de la temporada.

JESÚS, JOSÉ Y MARÍA


Es claro que la Iglesia celebra el Nacimiento Del Señor en invierno porque sobre todo desde el siglo IV --cuando dejó de ser perseguida por el Imperio Romano-- busca dejar el mensaje claro de que --para nosotros los cristianos-- el único sol victorioso y eterno, y que es digno de adoración, es Cristo; por ello, tal celebración se pone en el solsticio de invierno: La Navidad. Con toda intención se sobrepone a la fiesta pagana del sol, transformándola en una fiesta cristiana. Así es como se fija la fecha arbitraria del 25 de diciembre.

De alguna forma, celebrar la Navidad, es rememorar un hecho del PASADO. La celebración por supuesto que es en el aquí y el ahora, es decir, el PRESENTE. Y TODO LO QUE EL CRISTIANO HACE --referido a Cristo-- TIENE SENTIDO DE FUTURO, de escatología, de concurrencia a la vida futura, que será la vida plena del Reino de Cristo.

Por todo lo anterior, cuidado: Celebrar la Navidad no es recoger las miles y miles de hojas que --desde entonces-- han caído del calendario. Celebrar la Navidad, tampoco es CONSERVAR UNA TRADICIÓN ni mucho menos fomentar un indicio cultural. No. Celebrar la Navidad ha de ser --para el cristiano sin importar de la marca que sea-- prepararse a vivir y celebrar la SEGUNDA VENIDA DE CRISTO, bien que se dé el fin de los tiempos, bien que a cada uno nos lleve a su presencia en la forma que sea.

Y sobre todo, cuidado con diluir el sentido de la Navidad, haciendo a los niños el centro de la misma, con una celebración o fiesta infantil. Y, ante la realidad que se impone, saquemos a la Navidad de la esfera comercial. ¿Cómo se puede hacer esto? Les propongo algo chocante, duro y antipático: No regalemos cosas a nuestros seres queridos y amigos. Regalemos nuevas actitudes, regalemos al mensajero, a Cristo. Desandemos el camino que nos ha llevado a convencer a los niños que una feliz navidad es un tiempo en el que se han recibido juguetes caros ó suculentos dulces y platillos... ¡Qué difícil será volver al sentido primigenio de la Navidad¡ PODEMOS INTENTARLO AÑO POR AÑO.


Pbro. Roberto Sánchez Del Real.

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