13 de enero de 2012

LA IGLESIA CATÓLICA DE AGUASCALIENTES

EN AGUASCALIENTES NECESITAMOS OTRO SAN ALBERTO HURTADO


ALGUNOS DATOS BIOGRÁFICOS:



Se preguntarán quién es este santo (Luis Alberto Miguel Hurtado Cruchaga S.J) Nace en Viña Del Mar, Chile, el 22 de enero de 1901, en el seno de una familia aristócrata, que se viene a menos, por la muerte prematura del padre, cuando apenas cuenta con 4 años. Asiste en la ciudad de Santiago, la capital, al Colegio San Ignacio de los jesuitas. En la juventud, buscando el bien de los mas pobres y los obreros ingresa a un partido (el conservador). Está, seguramente por las palabras de algún ilustre maestro, en verdad entusiasmado por el Magisterio de la Iglesia, en especial por la RERUM NOVARUM del Papa León XIII, que trata sobre la cuestión obrera y la necesidad de promover LA JUSTICIA SOCIAL. Piensa en ser abogado, pero no para enriquecerse sino para defender a los más pobres y explotados. Al tiempo ingresa en La Compañia de Jesus, en donde demuestra tener no sólo gran capacidad intelectual sino también gran celo por las cosas de Dios. Será ordenado sacerdote en Bélgica al final de sus estudios en Lovaina. Muere el 18 de agosto de 1952, víctima de la fatiga y el cáncer. Su Beatificación, por Juan Pablo II, es el 16 de octubre de 1994 y su Canonización el 23 de octubre de 2005 por Benedicto XVI. La Iglesia ha puesto su Festividad el 18 de agosto.

DE ESTUDIOSO A ENTUSIASTA FORMADOR DE JÓVENES

El Padre Hurtado muy pronto comprende la situación de la Iglesia Chilena; se da cuenta de cómo la ignorancia —en especial la religiosa— está más que extendida. Publica varios libros que causan revuelo por el enfoque tan franco que da a la situación de miseria de las masas obreras y la nula acción de la Iglesia Chilena en su favor; sus enemigos lo motejan de “cura rojo”. Enfrenta no pocos problemas por ello. Sus reflexiones y su convivir con el pueblo lo llevan a concluir que el catolicismo chileno es “devocional” pero poco dado a la lucha por soluciones prácticas a las miserias y sufrimientos de los más pobres (¡Cómo se parece al catolicismo mexicano actual!). Comprende que los jóvenes pueden ser la semilla de un cambio, dar un giro de lo meramente devocional a lo eficaz en la construcción del Reino. Al ser nombrado asistente nacional de la Acción Católica recorre todo el país y en verdad hace crecer a este movimiento que, en su momento, fue casi la única expresión de catolicismo militante. Sabe influir en los jóvenes, sabe ganarlos y reclutarlos para Cristo, sabe interesarlos en la lucha por la justicia y renunciar a las comodidades en pro del Evangelio.

EL “PATRONCITO” SE HACE PRESENTE EN LOS “PATRONCITOS”

Su vida espiritual lo lleva en verdad a tener a Jesús como centro de su vida y apostolado. No busca obispados (que estaban a tiro de piedra por su formación y vida ejemplar) ni cargos sino servir al “Patroncito” y hacer su voluntad. Sus largas meditaciones lo hacen valorar los sufrimientos de Cristo en la cruz. Fácilmente llega a las lágrimas al recordar la pasión y muerte de Jesús. Se da cuenta de la trascendencia del sufrimiento redentor y del gran valor que tiene cada persona por haber sido redimida por la Sangre de Cristo. Sabe que la dignidad no es cuestión de pesos y centavos sino de la común condición de hijos de Dios.

Poco a poco va descubriendo el rostro de Cristo sufriente en los más pobres, los enfermos, los desamparados, en los rechazados por su pobreza o aspecto. No hay en él repulsión hacia nadie. Se decide a aliviar el sufrimiento de los pordioseros de los que viven en la calle, sin importar su condición ni reacción. Sabe persuadir a los ricos para ayudar a los pobres. Sabe perfectamente que EL FONDO DE LA CUESTIÓN ES LA DIGNIDAD HUMANA QUE SE ESCONDE TRAS LOS HARAPOS. SABE QUE DETRÁS DE LA DIGNIDAD HUMANA NO RECONOCIDA ESTÁ EN VERDAD CRISTO DOLIENTE Y DESPRECIADO.

EL HOGAR DE CRISTO

Finalmente, con buen apoyo de la sociedad chilena, emprende la fundación de una institución que ha aliviado por décadas el sufrimiento de miles y que a todos ha dignificado, que ha permanecido a pesar del tiempo y que es un orgullo para los chilenos: EL HOGAR DE CRISTO. No solo fundó y sostuvo esta noble institución sino que se convierte en el alma de la misma, pues lo mismo da charlas en una estación de radio, convive con personas de sociedad o sirve en el comedor, toma una escoba o un trapeador para las faenas diarias… No se comporta con superioridad de patrón; no se siente benefactor sino servidor gozoso. Y les habla con cariño a todos: ricos, pobres o pordioseros, les llama “patroncitos”. Insisto, en ellos ve en verdad a Cristo y no a una persona necia o dificil de soportar o atender.

NUESTRA REALIDAD

Si comparamos nuestra ciudad de Aguascalientes con muchas otras ciudades, en verdad lo digo sin triunfalismos, veremos que hay menor pobreza material. Pero reconozcamos que también hay otra pobreza que lacera con mayor contundencia: la violencia.

Y ésta se produce muchas veces como reacción no pensada, de autodefensa, ante las agresiones de los demás. Violencia que se vive en el hogar, en la escuela, en el lugar de trabajo, en la calle. Violencia que se alimenta de malos tratos y humillaciones que se reciben en las oficinas, clínicas y aulas en donde se debería de ser atendido y ayudado. Violencia sufrida por nuestros ancianos a manos de sus mismos vástagos o nietos. Violencia de raíz sexista. Violencia alimentada por la pantalla —chica y grande— por el diario o la revista, por el lenguaje coloquial diario… Violencia contra los hijos al tener que enfrentar la vida en soledad sin el apoyo responsable de la pareja legal o casual. Violencia que nace de la desesperación ante la falta de oportunidades o el abuso de los poderosos… Violencia que se sufre tambien a manos de los iguales. Violencia que se exacerba ante el reto de tener que vivir una existencia aparentemente sin sentido ni valor. Violencia que nace de la rabia de no sentirse valorados por no ser “gueritos” con ojos de color… Violencia que nace del insulto proferido con desprecio cuando mal usamos el lenguaje y llamamos al otro “indio” o “chilango”… Violencia que se alimenta de la aparente ausencia de Dios, pues nosotros los sacerdotes y los laicos comprometidos, no hemos sabido mostrarlo, no hemos sabido enseñar a los demás a que lo amen. Violencia que alimentamos cuando no atendemos a nuestra gente en la parroquia “porque estamos muy ocupados”.

Sí, ¡Cómo hace falta un San Alberto Hurtado en este Oriente de la ciudad! Ahhh y faltaría también otro para atender Las Huertas, La Barranca, La España… Pero si al menos tuviéramos uno en toda la Diócesis lo podríamos compartir aunque fuera por Decanatos.

PBRO. ROBERTO SANCHEZ DEL REAL.

4 comentarios:

  1. Alejandro Miranda15 de enero de 2012, 2:08

    EXCELENTE... Como todos sus articulos :D

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  2. Alejandro Miranda15 de enero de 2012, 2:12

    Es muy interesante conocer a personas tan llenas de Dios, tan entregadas a El... Me fascina cuando dice que puede ver el rostro de Dios en los pobres y necesitados, como muchos de nosotros necesitamos hacerlo... El puede ver mas allá de los "harapos", de la imagen y de la apariencia... El cambia el sentido de la primera impresión... Y es correcto! La violencia en TODOS LOS SENTIDOS está acaparando el mundo actual, desde una palabra de chascarrillo hasta un genocidio tremendo! (SOBREVIVIR PARA CONTARLO :D)

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  3. Alejandro Miranda15 de enero de 2012, 2:17

    De verdad que Dios es lo máximo, y si nosotros pusiéramos de nuestra parte para que Actúe en nosotros, nos llenaría de bendiciones... Sólo hay que dejarlo entrar...
    Cada vez que pase por éste blog, dejaré unos cuantos renglones...
    Dios lo Bendiga P. Roberto, y muchas gracias por todo, ha sido un EXCELENTE amigo para mi!!
    Un abrazo
    :D

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  4. Ojala que nuestras autoridades eclesiasticas y gubernamentales y sobre todo nosotros mismos hagamos algo por nuestra sociedad, por que si no iremos como sociedades de paises ricos, hundidos en el materialismo y en la posicion egolatra de hacer lo que se te pegue la gana y tener la creencia de ser tu propio Dios, jajaja ojala y la gente esoterica tenga razon y haya un cambio de conciencia y mayor espiritualidad. Saludos y que Dios los bendiga y pues a hecharle ganas señores!!! Animo!!!, Carlos Guevara

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