21 de febrero de 2012

TIEMPO PROPICIO PARA VOLVER A DIOS

LA CUARESMA EN ESTE 2012

 


Este miércoles 22 –Miércoles de Ceniza– inicia la Cuaresma. ¿Qué es la Cuaresma? Un tiempo de CUARENTA días, en el que los cristianos de la Iglesia Católica, nos preparamos para celebrar la Pasión, Muerte y Resurrección Gloriosa de nuestro Salvador y Señor Jesús. En la Biblia, el número cuarenta significa penitencia, purificación y conversión. (Gen 7,1-4) Cuarenta fueron los días y las noche del Diluvio en que El Señor hizo llover sobre la tierra porque la humanidad se había olvidado de su Hacedor; cuarenta fueron los años que estuvo el Pueblo de Dios vagando por el desierto, en purificación por su rebeldía y falta de Fe; cuarenta fueron los dias que Jesús pasó en ayuno y oración antes de iniciar fortalecido en El Espíritu su predicación (Mt 4,1-11). Cuarenta eran los dias que los impuros debían hacer penitencia, para reintegrarse a la comunión del Pueblo de Israel, cuando trasgedían La Ley de Dios.

SIGNOS DE LA CUARESMA

El primer signo –por cierto no el más importante– es la Ceniza, que se recibe el Miércoles en que se inicia este tiempo litúrgico. En la antigüedad, para expiar los pecados y reconocer la culpa, los penitentes se cubrían de ceniza la cabeza, o la vertían sobre sus alimentos; y la ceniza está intrínsecamente ligada a la tierra de donde surge: la ceniza nos recuerda que somos tierra, materia débil y finita.

El ayuno es también un signo importante. Pues nos ayuda a recordar cuán débiles somos; nos facilita –al sentir el hambre– que somos seres en necesidad siempre, en contingencia.

Las mortificaciones voluntarias, nos ayudan a unir esas pequeñas cruces de la vida y convivencia diarias a la cruz salvadora de Cristo. No se trata de masoquismo sino de penitencia.

El color morado, signo de tristeza, de recogimiento, de penitencia y hasta cierto punto de luto, nos recuerda que el tiempo que vivimos es diferente a los demás, de introversión espiritual que ha de facilitar un movimiento de búsqueda personal e íntima para considerar qué es lo que hemos de cuestionar y replantear en nuestra vida.

LA PALABRA DE DIOS EN LA CUARESMA

Nos ha de guiar a la reflexión sobre cómo hemos caminado en el sendero de Cristo. En este tiempo nos hace escuchar de nuevo a los profetas que –enviados por Dios– reprendían al Pueblo, no con el fin de menospreciarlo sino de hacerlo volver al camino de la observancia de los Mandamientos. Pero no una observancia farisaica e hipócrita que hace de lo santo razón para la humillación de los otros –llena de soberbia– sino una observancia que arranque del corazón humano con brío y con celo por las cosas de Dios.

EL CORAZÓN DE LA CUARESMA

El objetivo de la Cuaresma es la conversión. Volver a Dios. Pero no podemos volver a alguien si no estamos convencidos de que de Él nos hemos apartado. Por ello de nosotros depende vivir esta Cuaresma con autenticidad y ardor de verdaderos cristianos: seguidores, que no sólo admiradores del Señor. Convertirse es apartarse del error; cambiar en la práctica de conducta; cambiar de criterios egoístas y cerrados a criterios centrados en Jesús y sus enseñanzas que podemos conocer en la Sagrada Escritura.

VIVIR LA CUARESMA COMO LO QUE ES

De nosotros depende que vivamos esta Cuaresma en forma auténtica o sólo COMO UN TIEMPO COSTUMBRISTA O HASTA FOLCLÓRICO. NO, la Cuaresma no debiera ser UN INGREDIENTE CULTURAL DE NUESTRA MEXICANIDAD, NI SIQUIERA SÓLO UNA “TRADICIÓN CATOLICA”.

ES TIEMPO DE CONVERSION, TIEMPO DE VOLVER A DIOS. Si no tenemos la intención de convertirnos, no nos engañemos, la ceniza –de este Miércoles– no sirve absolutamente para nada. ¿ASÍ DE RADICAL? Si. Él dijo: “El que no está conmigo, está contra mi”. ¿Qué quiere Usted? ¿Quiere vivir la Cuaresma? O ¿Sólo quiere que le pongan ceniza? Lo primero sirve para Salvación por la sangre de Cristo, lo otro sólo nos ensucia la cara.

PBRO. ROBERTO SANCHEZ DEL REAL.

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