25 de diciembre de 2012

EL NACIMIENTO DE JESÚS


¡FELIZ NAVIDAD!



SU NACIMIENTO NOS DA A TODOS RAZÓN PARA VIVIR

Hoy celebramos una de las fiestas más grandes para nosotros los cristianos… Y lo tenemos presente: Que Jesús nació, por obra del Espíritu Santo, de María la Virgen, para hacerse Hombre por nosotros y salvarnos… Eso lo sabemos…

Pero hoy nació –no sólo Nuestro Único Salvador– sino también quien le da sentido a nuestra vida, a todo lo que hacemos… Y parecerá muy seguramente a muchos exagerada ésta afirmación…

Pero veamos.. Sin Dios en nuestra vida –sin Jesús–, ser padres podrá ser sólo un accidente biológico, y en muchos casos hasta una ruda carga… Ser esposos se puede convertir en una  responsabilidad que, se podría pensar, no justifica el sacrificio y la generosidad hacia el otro, sobre todo en los momentos de aridez… Ser hermanos puede ser visto como una mera coincidencia genética… Ser parientes tal vez sea –bajo esta óptica– un mal impredecible y hasta indeseable… Ser amigos –en esta misma situación– será sólo confluir en gustos e intereses por un tiempo, hasta que el tiempo, el orgullo o las circunstancias acaben con esa amistad… Sin Él el Apostolado es una actividad proselitista, el servicio un romanticismo pasajero y estéril… Nuestro empleo, una forma en la que nos explotan… La justicia una utopía propia de ideologías totalitarias o ilusorias… Y ser cristiano, una forma subordinada de superstición.

Es Jesús el único que le puede dar sentido y plenitud a nuestra vida… Ser conscientes de que Jesús es la mayor prueba de que Dios nos ama, necesariamente transforma todo lo que hacemos y nos hace plenos como personas, que no son sólo cuerpos sino espíritus y cuerpos en una unidad total.

Con Jesús, ser padres nos convierte en imagen de Dios quien es también Padre… Ser esposos significa convertirse en miembros de una unión fecunda de amor… Ser hermanos se convierte en bendición inmensa que nos acompaña en el camino de la vida… Ser parientes nos convierte en amigos muy cercanos… Ser amigos significará en verdad ser hermanos con los que se comparte la vida –con sus dulzuras y amarguras– y se aminora la sensación de soledad propia de la condición humana… El apostolado es –así con esta premisa del amor de Dios– la oportunidad de gritar a los cuatro vientos que hemos descubierto que Dios nos ama…

Así pues celebrar La Navidad es celebrar el Nacimiento de aquel que nos quiere, que nos ama hasta el extremo… ¡No olvidemos! NAVIDAD no es una fecha, NAVIDAD es celebrar EL AMOR DE DIOS, POR CADA UNO DE NOSOTROS. FELIZ NAVIDAD.

PBRO. ROBERTO SÁNCHEZ DEL REAL.

1 comentario:

  1. También para Ud. Padre, una Navidad de profunda alegría y paz del corazón en la que la adoración al Niño Jesús llene toda su vida. Feliz Navidad

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