13 de mayo de 2010

BRECHA GENERACIONAL QUE COMPLICA LA VIDA FAMILIAR


LA BRECHA GENERACIONAL
SE ENSANCHA EN EL SIGLO 21
Y HACE DIFÍCIL LA COMUNICACIÓN EN LA FAMILIA

* II *

LA PROLIFERACIÓN EFICAZ DE LAS TELECOMUNICACIONES: Lector, recuerda si había celulares cuando tenías 6 años. Si eres menor de 20 años si los conociste como parte de la infancia, pero si eres mayor no. La televisión y la radio se han masificado. Están “adentro” de nuestros hogares y se han constituido en fuentes no sólo de información sino también –y sobre todo-- de formación. Por desgracia han venido a llenar un vacío que no debería de darse, un vacío creado por la ausencia –tal vez inconsciente y hasta involuntaria-- de los padres.



Ante ello, el protagonismo de los padres de familia ha venido a menos; por desgracia ante la avalancha de información, los mismos padres de familia en la CASI generalidad de los casos han claudicado de su papel tan importante. YA LOS PADRES NO INCULCAN SUS VALORES A LOS HIJOS SINO QUE DEJAN QUE LOS MEDIOS Y LA SOCIEDAD OCUPEN SUS LUGARES COMO FORMADORES PRIMORDIALES DE ÉSTOS.

Ante esto, es lógico que los valores morales no sean ya tan apreciados y ni siquiera tomados en cuenta. Los medios, como una industria constituida y consolidada, van a lo suyo: Vender. Los nuevos paradigmas ahora son: Tener cosas caras y exclusivas, comer, beber, viajar, estar a la moda, divertirse, ver televisión y cine, etc.

Sin embargo –a pesar de la crítica anterior-- consideremos que los medios por sí mismos son neutros moralmente hablando, pues lo mismo pueden propagar valores que antivalores. Juan Pablo II se valió de ellos para difundir los valores del Evangelio y para hacer escuchar la voz de la Iglesia... y los arrastró a sus fines de evangelización, los aprovechó. No en vano Radio Vaticano es una de las estaciones más escuchadas del orbe; no en vano Stereo Mendel es una de las estaciones más gustadas y apreciadas de Aguascalientes.



NOS HEMOS DEJADO AVASALLAR POR LOS MEDIOS, QUE POR LO REGULAR NO BUSCAN PROPAGAR VALORES SINO AUMENTAR LOS CEROS EN SUS FACTURAS. SON NEGOCIO, ANTE TODO, Y ELLO NO ES EN SÍ MISMO MALO. Aquí tendríamos ya que hablar de la ética de la comunicación. Muchos la conocen y la viven, muchos no... para éstos la frontera ética es el negocio y no otra cosa.

FRONTERAS FAMILIARES POROSAS Y VULNERABLES: Es cierto que vivimos en sociedad y que las familias se han de interrelacionar con los demás. Pero la televisión –sobre todo-- se ha infiltrado en la familia. Es ya por desgracia el miembro más importante de la misma... su opinión cuenta, pesa, dirige. Y eso es precisamente lo que le está dando en la torre a la familia. Los mismos padres de familia ven a la Televisión como parte imprescindible de la vida familiar y hasta como herramienta de esparcimiento. Ya la actitud, ejemplo y palabra del padre dejan de ser referentes principales, para pasar a ser sólo elementos de fondo difusos, en la formación de la identidad y sendero existencial de los hijos.

Los padres han dejado de asumir en forma consciente su papel de “moldeadores” del carácter, valores y personalidad de sus hijos. Han dejado de “soñar despiertos” acerca del futuro de ellos y los ven sólo como “engranes” que se han de acoplar lo mejor posible a la maquinaria socio-económica, para que no sufran “y vivan bien”: LA TV DESPERSONALIZA Y MASIFICA.



Por desgracia los contenidos televisivos son poco analizados por la inmensa mayoría de los progenitores y educadores... los más se dejan llevar por la urgencia de lo inmediato: entretener, sin pensar en consecuencias de largo plazo. Todos nos quejamos de la violencia pero la toleramos y la fomentamos vía programación diaria, que llega a nuestros hogares con pocas restricciones de nuestra parte... da pereza analizar y autorizar o prohibir.

Para los padres de familia inconscientes es “cómodo” que exista la TV, pues hay algo con que entretener a los hijos: La cultura del ocio (“entretener”) triunfa contundentemente sobre la cultura del desarrollo humano y espiritual (“formar”) ¿Debe la TV sustituir a los padres como fuente primordial de transmisión de valores y fragua de identidades? La respuesta es obvia: NO. Pero lo hace. La TV nos impone ritmos de vida, valores de referencia, cosmovisiones y panoramas existenciales previsibles hasta el absurdo: No pareciera que ésto pueda cambiar, pues la misma TV se ha erigido como signo y paradigma de actualidad, progreso y contemporaneidad inevitables. Es innegable: La TV es tan importante como en su momento lo fue la rueda.



Para ponerle límites a su poder avasallador, tendríamos que salirnos de los esquemas e ir contracorriente y eso es en verdad una proeza que pocos valoran y pocos creen realizable. Es más cómodo quejarse que hacer algo. Pocos se dan cuenta de lo que está pasando: No vamos hacia una cultura de lo que sea... nos llevan y aún pagamos por ello. ¿Somos esclavos teleridigidos? La mayoría sí... aunque duela reconocerlo.

La familia así se convierte –perdón por la expresión-- sólo en un criadero. Deja de ser hogar, deja de ser escuela, deja de ser templo, deja de ser semilla de Nación e identidad de pueblo.

PBRO. ROBERTO SÁNCHEZ DEL REAL.

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