6 de mayo de 2012

CÁNCER EN LA IGLESIA

SIMULACION PASTORAL II

Ya hace algunas semanas escribía acerca de este terrible cáncer que afecta a la Iglesia. Y, lo califico de cáncer, porque es una enfermedad silenciosa y progresiva en el cuerpo de la Iglesia, que le hace un gran daño. Es un mal silencioso, mortal porque va debilitando a la Iglesia poco a poco y va matando, en forma sigilosa, una a una, sus células vivas (personas, organismos, comunidades, familias y parroquias).

Es un mal que no causa gran escándalo y que por ello, tal vez, pasa desapercibido. Por lo mismo, adormece, pues no libera las energías generosas que lo debieran combatir. Cuando nos percatamos de un mal reaccionamos con energía, pero cuando no nos damos cuenta simplemente no reaccionamos. Les decía que, para mi, Simulación Pastoral es –coloquialmente hablando– “hacer que se hace, sin hacer nada”; reunirse y no solucionar, trabajar sin comprometerse, perderse en estudios y diagnósticos, sacar muchas copias que no se leen, discutir sin llegar a soluciones, regirse por un ‘voluntarismo’ que defrauda a Dios, al mundo y a la misma Iglesia; llegar a la reunión sólo para que me vean, decir que sólo los otros han de hacer y corregir.

La peor forma de Simulación Pastoral, para mi, por ser la que mas influye en la dirección y marcha de la Iglesia, es la que practican los pastores (Obispos, Vicarios Episcopales, miembros de las Curias Diocesanas, Rectores de Seminarios, Decanos, Párrocos, Asesores Eclesiásticos, Capellanes, vicarios, etc.) Pero los laicos también la practican, y mucho: catequistas que no preparan su lección, miembros de Liturgia que no preparan su lectura, integrantes de las Pastorales tales como Juvenil y de Adolescentes que sólo van por pasearse o conseguir novio(a). Y también –por supuesto– hay que señalar la mala atención que se da en las Parroquias a los fieles, al no tomar en serio el apostolado que se tiene encomendado. Una buena parte de los laicos ‘creen’ (o quieren creer) que con asistir a Misa ya ‘siguen’ a Cristo: simulación también.

La forma típica de ‘evadir responsabilidades’ es culpar a la contraparte: los sacerdotes culpan a los laicos porque no trabajan, los laicos culpan al sacerdote porque nunca esta con ellos, los Decanos culpan a los sacerdotes porque no responden y los sacerdotes a los Decanos porque no organizan, etc. etc.

Otra forma lamentable de este mal es la discriminación por motivos pastorales… Y ¡vaya que hay muchas formas de discriminar!, pues ahora agregamos ésta. La discriminación pastoral es cuando el párroco no simpatiza con un Movimiento o Grupo y entonces, en forma discreta, le va negando espacios sin decir nada, incluso, para favorecer a sus preferidos; a los no simpáticos se les carga la mano en el trabajo, para que truenen, no puedan o ‘se vayan’. En fin, cuando se crea un ambiente negativo contra un Movimiento y sus miembros, sin importar sus aportes a la vida de la Iglesia, cuando se les trata sólo a base de ‘fobias pastorales’, renunciando el párroco o el sacerdote, a comportarse como ‘padre’, que debiera acoger a todos.

CONSECUENCIAS DE LA SIMULACION PASTORAL

1.- La Iglesia se va alejando de su gente, se va burocratizando; se convierte sólo en una institución más del espectro actual. 2.- Su voz se pierde entre el murmullo de muchas voces que tienen más poder para hacerse oír. 3.- Los problemas, al no resolverse, se complican. 4.- Crece la franja de ‘católicos’ sin atención y por ende de indiferentes. 5.- Avanzan las sectas. Se va ‘acorralando’ a la Iglesia, por la apatía de sus fieles. 6.- Los ateos y sus aliados van, poco a poco, incidiendo cada vez más en la cultura y la vida social y política, imponiendo sus ‘valores’ y logrando plasmar sus ideas en legislación, haciendo que los valores de Cristo sean considerados obsoletos y hasta opresivos. 7.- La presencia de la Iglesia se va diluyendo en la sociedad. Cristo no es predicado. 8.- Cristo es menos conocido y no es amado.

ESTE ES UNO DE LOS PEORES MALES PASTORALES DE NUESTRO TIEMPO EN LA IGLESIA: LA SIMULACION PASTORAL. ¿Qué hará Usted? ¿Hacer que no pasa nada? ¿Seguir simulando? ¿Comprometerse con Cristo y su Iglesia?. ¡No se haga, ya decídase por Cristo!…

PBRO. ROBERTO SANCHEZ DEL REAL

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