6 de marzo de 2012

SER VALIENTE CON CRISTO

TRES MONJES REBELDES


Es el título de mi libro favorito. Y, mire querido y sufrido lector que –modestia aparte– he leído cientos… No como un personaje de la política que –en una feria del Libro– fue incapaz de decir el nombre de uno solo; como siempre dicen los que poco o nada leen, afirmó haber leído La Biblia… Ojalá. Bueno, volviendo al libro, la traducción al Español ha tenido varios tirajes, hechos por la Editorial Herder (España). Creo que últimamente ha salido alguna nueva edición aquí en México. El título del original en Inglés de esta “historia-novelada” es “Three Religious Rebels”. Su autor –junto con otros dos libros que hacen toda una saga– es el Padre M. Raymond –un monje norteamericano– de la Trapa de Nuestra Señora de Getsemaní en un pequeño pueblo del estado norteamericano de Kentucky. Y vea Usted si no es mi libro preferido: lo he leído como unas diez veces. Y voy por la que sigue, pues siempre le encuentro cosas nuevas e interesantes.

¡Dígame, si no es verdad!, pero el título no suena atractivo, pues al hacer alusión a monjes, creemos, en forma espontánea y generalizada, que NECESARIAMENTE TENDRÁ QUE SER UN LIBRO ABURRIDO.



UN LIBRO EMPOLVADO Y APARENTEMENTE ABURRIDISÍSIMO

Perdonen el neologismo-regionalista que he usado como último adjetivo, en este subtítulo, pero aún no pierdo mi “hablar tapatío” y, además, en verdad en mi prejuicio inicial sobre la obra literaria de la que trato, decir sólo aburrido sería pobrisísimo (¡Otra vez!) Bueno, vamos mejor al libro: la primera vez que lo vi, con una portada negra y naranja, poco atractiva por cierto, fue en la Biblioteca del Convento Franciscano de Guadalupe, Zac., en el noviciado. Sí, yo era ahí novicio franciscano en 1986. Vi el libro y lo hojee, pero quiero ser sincero –como no tenía “monitos” y si muchas muchas letras– lo dejé de inmediato aterrado y al borde del colapso intelectual, con el firme, solemne y espontáneo voto hecho a Nuestra Señora de Guadalupe (patrona del convento y llamada por el pueblo “La Preladita”) de NUNCA, NI POR EQUIVOCACIÓN, –aunque fuera el único libro sobreviviente de diluvio cataclismo o armagedón– TOMARLO DE NUEVO EN MIS MANOS Y LEERLO. No cumplí tal voto –me confieso terrible pecador–. Tal vez deba investigar, por ello, mi situación canónica. Rompí ese voto y lo he roto en repetidas ocasiones.

No fue sino hasta como veinte años después, en una visita relámpago, ya ordenado como sacerdote del clero diocesano de Aguascalientes, que pasé de nuevo por aquella biblioteca, por casualidad, y entonces de reojo reconocí aquella portada tan sencilla y simple –como ya dije– en colores negro y naranja con fondo y letras blancas… Es el mismo libro, lo vuelvo a ver ahí a simple vista, arrumbado, empolvado, pero con sus hojas blancas muy bien conservadas (signo de no ser un libro muy popular o de que los novicios franciscanos cuando leen se lavan las manos muy bien; no como los monjes benedictinos de la Obra de Umberto Eco ‘El Nombre De La Rosa" que pasan los pergaminos mojando sus dedos en la lengua…. Ughhhhjjj!!. Aunque, ¡menos mal que no es en la lengua del monje sentado en el pupitre contiguo!).

Hice memoria y recordé aquel voto de nunca tocarlo ni por equivocación, sin embargo y muy a mi pesar, sentí curiosidad por leerlo (A fin de cuentas, ¿Que podría perder? Además si no me gusta pues simplemente lo boto y ya, pensé) me atreví y lo pedí prestado; y pensé que no me lo prestarían por ser externo. Pero me lo prestaron. ¡Tarde se me hacía por llegar de regreso a Aguascalientes a empezarlo! Lo leí en dos dias, lo devoré. Y al poco tiempo de acabarlo lo inicié de nuevo. Resultó ser un libro interesante, entretenido, lleno de valiosos conocimientos sobre la vida monacal y el mundo del siglo XII. Pero sobre todo, en verdad, es un libro muy inspirador. ¡Cómo me había equivocado! Resultó ser todo lo contrario a los que pensé. UN LIBRO AMENO Y QUE ENSEÑA MUCHOS VALORES CRISTIANOS.

SU CONTENIDO

Este libro es parte de lo que se puede llamar con toda propiedad una saga. Los protagonistas de ésta no son los vikingos o los güelfos, sino los monjes Cistercienses (Trapenses se les llama en América). Inicia con la narración del momento en el que Roberto –de sólo quince años– se enfrenta a su padre (Teodorico) al decirle que quiere ser monje… Tiene en ese trance ante sí la posibilidad de ser armado caballero. Renuncia a esa gloria por Cristo.

Está divido en tres partes muy entrelazadas entre si: las vidas de San Roberto Abad de Molesme, San Alberico y San Esteban Harding. Recordemos el “ambiente” de la época: Es la edad media, el feudalismo es el sistema en boga, la Iglesia se encuentra en situación de oscuridad por el vicio de la investidura laica (los cargos eclesiásticos se compran y venden), el camino a la “gloria” –la fama y la riqueza– pasa por el campo de batalla. La caballería es la profesión de mayor lustre y prestigio, por ello los jóvenes sueñan con ser armados caballeros. Las acciones suceden en Borgoña, Francia, en el siglo XII. Y la trama en sí es la narración de cómo este monje Benedictino idealista –San Roberto de Molesme– funda una nueva Orden, disidente de la rama principal, que se encuentra bajo la esplendorosa observancia cluniacense. Pero él no busca reprochar al gran Cluny su aburguesamiento ni falta de ardor en la observancia de la Regla de San Benito, sino simplemente vivir en una forma valiente la caballería en el claustro, es decir, vivir una observancia generosa y estricta, en medio de un mundo que tiende a olvidarse de Dios, aunque lo invoque, le rece y parezca seguirle. Veamos sólo una pequeña parte del diálogo entre Teodorico --el padre-- y nuestro joven idealista, Roberto:

Le dice Teodorico al joven Roberto: -Hijo mío, en estos tiempos la Iglesia necesita combatientes. Los necesita mucho. Y la otra noche, Tú me recordaste que hace algún tiempo tuvo lugar cierta elección en Roma… Ahora tenemos un Papa que se llama Benedicto IX… ¡Antes era Teophiláctico! Imagina, Roberto. ¡Un niño de doce años en la Silla de San Pedro! La Iglesia de Dios está necesitada de santos que equilibren esa monstruosidad. ¿Me oyes? ¡Necesita santos! Tú ardías por alistarte en lo que llamas “la más noble Caballería”. ¡Pues sigue ardiendo! No nos resultes un fuego de paja. Tienes que arder firmemente. ¡Tan firmemente como el sol y las estrellas! ¡Arde, hasta que te consumas totalmente! Si te vas a entregar a Dios, entrégate por entero o no te entregues. ¡Sé santo!.
(pág. 37).
También nos presenta un poco sobre San Bernardo De Claraval, que ingresa al Monasterio con 32 de sus hermanos, primos, un tío y amigos. Parte importante y central de la trama es cómo vivir, para mantenerse fieles a la observancia de La Regla. La Orden crece y crece, se expande y estará luchando por no perder su perfil penitencial, su frescura e hidalguía.

EN RESUMEN

Este magnífico libro, aparte de que nos lleva a un pequeño tour por la Edad Media, nos ayudará a soñar, a creer que, en medio del mundo que se olvida de Dios, nosotros, todos los cristianos, podemos ser “Valientes con Dios”. Y termino con una frase de San Benito –padre espiritual de nuestros “Tres Monjes Rebeldes”– que nos será de mucha utilidad vivir, por venir de un auténtico guía de vida cristiana: NO PREFERIR ABSOLUTAMENTE NADA A CRISTO.

PBRO. ROBERTO SANCHEZ DEL REAL.

3 comentarios:

  1. Padre Roberto, gracias por compartir tu agradable e ilustrativo comentario de tu vida de fe, y de tu afición a la literatura. DTB.

    ResponderEliminar
  2. hola padre roberto, a mi me gusta leer. lo buscare para comprarlo. gracias por compartir.
    Le doy gracias a Dios por compartir todas sus enseñanzas, acabo de terminar una semana de evangelizacion impartida por usted y le doy gracias a Dios por esta oportunidad.
    Que Dios lo bendiga

    ResponderEliminar
  3. Hola padre, que coincidencia verdad? que el personaje del libro sea su tocayo, estoy convencida de que todo está perfectamente planeado por Dios, al grado de que lo ocurrido hace siglos o a miles de km de distancia, influye en la vida de todos :) Claro que vale la pena la batalla por el Rey de Reyes, somos la iglesia militante y la batalla es diaria.
    Sabe que sería buenisísimo? (jeje, también soy tapatía) hacer una biblioteca en el templo de libros de calidad; como este que comenta, para que nos cultivemos un poco. DLB
    Atte: Ludovica

    ResponderEliminar