16 de agosto de 2012

RELATOS CHILENOS 3

RELATOS CHILENOS III


“EXCURSIÓN” A LA COMUNA DE LA FLORIDA

Desde la JMJ de Toronto reafirmé mi intención de algún día –si Dios me lo concedía– ir a Chile y conocer este maravilloso país. La verdad era muy difícil que algún día la Providencia de Dios pusiera en mi camino la posibilidad de un viaje así; como pueden ver Chile no queda ‘de camino’ a nada, no hay parientes por allá ni cuestiones de trabajo, pero –en forma sorprendente– la oportunidad llegó. Y por supuesto que no iba a desperdiciar la ocasión de conocer este país ni de visitar a un chavo que conocí en esta Jornada Mundial De La Juventud: a Ernesto Fernández De León. Con él hice amistad, a pesar de que nos tocó convivir poco. (Con el transcurrir de las cosas y los acontecimientos, Ernesto estuvo unos meses aquí en Aguascalientes construyendo la Pastoral Juvenil en la Parroquia y lo hizo bien, lástima del poco tiempo que pasó entre nosotros.) Bueno, pues ésta era la oportunidad de buscarlo; de modo que le dije a mi amigo Cristóbal López que me ayudara a localizar la dirección. Se agenció un gran mapa del Área Metropolitana de Santiago, muy bien hecho y detallado; pero sucedió lo de siempre: la parte que buscas es –precisamente– la que está borrosa por los dobleces y el uso (¥+%|>¶~$|¶{*>#). Pues ni modo, con mapa o sin mapa habría que ir a buscar la dirección mencionada.

Y ahí vamos –recuerdo bien que era Julio del 2003– por toda la avenida Vicuña McKeena –que creo atraviesa Santiago y su área metropolitana– y vamos preguntando a cada rato para orientarnos. Por cierto acudimos a unos ‘Carabineros’ y hasta eso –lo que sea– nos orientaron bien. Me causa risa que los santiaguinos conducen sus autos “mordiendo” dos carriles: las llantas de un lado ‘pisando’ más allá de la orilla del otro carril por el que el 90 % del auto va rodando (¿?). Para que vean que dondequiera se ‘cuecen accidentes’. Recuerdo también la extensa Avenida Vespucio. Ahora, a los años, me tocó ver que “El Metro” (el publicitado “Transantiago”) ya se amplió hasta más allá de aquellos barrios que eran ya el fin del área urbana, ‘la orilla’. Cuando recorres kilómetros y kilómetros, puedes ir viendo los contrastes poco a poco: por uno y otro lado casas bonitas y sólidas que se van transformando kilómetro a kilómetro de recorrido en casas más descuidadas y precarias, hasta ver basura, pobreza y abandono. Como en cualquier gran ciudad, hay suburbios elegantes y suburbios de miseria. Santiago es más o menos del tamaño de Guadalajara, unos 6 millones de habitantes, para un país de 17 millones aproximadamente.

PASAJE GUAYATIRE

La dirección a la que vamos era ‘Pasaje Huayatire’ o ‘Guayatire’ o algo parecido. Me dice Cristóbal que ‘el rumbo’ por el que queda esa dirección es algo rudo… Bueno, pues ni modo… Un día sábado –en el que Cristóbal no trabaja– muy temprano, emprendimos –en el auto de Cris– la excursión a “La Comuna De La Florida”. Si mal no recuerdo de algún modo era el lado opuesto –geográficamente– de la Comuna ‘fresa’ de “Las Condes” donde él vivía. Esta parte de la Comuna de La Florida –en lo socio-económico– es todo lo contrario a Las Condes. Pudimos observar la pobreza, la falta de empleo, los jóvenes desocupados y alcoholizados en las esquinas, los niños caminando semi-desnudos por las calles, perros callejeros por doquier, malos olores, graffitti en cada espacio al alcance, autos viejos y destartalados circulando y la precariedad en los servicios públicos.

Me pude dar cuenta de que el gas doméstico y la gasolina son muy caros, y en invierno, ¡Vaya que cala el frío!. Un frío que se siente hasta los huesos y que se mete por cualquier rendijita (recuerden que estamos casi al pie de Los Andes). La gente pobre compra tanquecitos de gas de 10 kgs –a precios de lo que acá costaría uno de 30 kgs– y se ocupa mucho para alimentar los pequeños calefactores portátiles que debe haber en casa para soportar el gélido ambiente. Muchas viviendas son de madera vieja con techo de lámina de níquel (chapa le llaman). La energía eléctrica está también el doble de cara que en México… Los alimentos cuestan un 60 % más. Claro, en Las Condes y las partes “ricas” de la Capital no hay esos problemas, pues las casas no le piden nada a las de las mejores colonias de la Ciudad de México, Guadalajara o Monterrey, por decir algo.

En fin, anduvimos de allá para acá y acullá, viendo y pacientemente preguntando a uno y a otro de los transeúntes y nadie nos orientó… No “sabían” dónde quedaba la dirección. Tal vez no quisieron decirnos dónde quedaba ese famoso ‘pasaje’, al pensar que perjudicarían a quien buscábamos si lo encontrábamos, pues debo reconocer que Cristóbal tenía finta de abogado y además su poco chileno acento daba la impresión de que tal vez fuera un extranjero pernicioso y poco amigable. (ja ja ja… Para cuando se entere de este comentario ya pasó mucho tiempo)

Recuerdo que vimos la Parroquia llamada ‘La Santa Cruz De Mayo’. Sí, la iglesia parroquial se veía muy modesta y deteriorada como el barrio mismo donde se encontraba. En ese primer viaje no pude contactar a Ernesto. Años después cuando lo contacté y lo visité me di cuenta de que pasamos por su casa al menos dos veces. Sin embargo la excursión valió la pena por haber tenido la oportunidad de conocer ‘la otra cara’ del ‘Gran Santiago’, pues siempre en las guías de turistas de todas las ciudades –y tal vez con justa razón– sólo se enseña y promociona ‘lo bonito’, lo ‘nice’.

ESTEREOTIPOS CHILENOS

Algo jocoso –desde mi ‘mexicano punto de vista’– es que para la mayoría de los chilenos, si eres mexicano, “debes ser” bajito, muy moreno, de rasgos indígenas, venir del DF y hablar con acento ‘chilango’ usando a cada rato el ‘manito’. No creían que yo fuera mexicano. También, si eres mexicano, “debes ser” muy bueno para cantar con mariachi y de seguro que a escondidas tomarás mucho Tequila Cuervo antes de irte a dormir. Me contó entre risas Cristóbal que cuando llegó –en alguna ocasión– le preguntaron sobre el Tequila Cuervo y él dijo –claro en sentido cómico– que sí, efectivamente, que en cada casa mexicana debía haber una botella de ese Tequila porque se usaba mucho para curar a los niños que se raspaban o se cortaban en accidentes domésticos y así evitaban una infección. La idea de la mayoría parecía ser que sólo esa marca de Tequila existía. Y la idea de Cristóbal es que esa marca es alcohol y no agave… Claro que está muy equivocado, porque una botella de ese Tequila tiene más agave que una de Coñac… ¡Díganme lo contrario!…

Los Chilenos –sin importar su clase social– en verdad reconocen y aman a Chespirito y sus personajes, en especial al Chapulín Colorado… Entonces –si eres mexicano– de seguro que debes conocerlo y platicar seguido con él. ¿Me creerán que en el Paseo Ahumada –en pleno centro– venden “chipotes chillones” y gorritos del Chavo del Ocho?. También por supuesto que quieren y conocen a ‘Cantinflas’ y ven novelas mexicanas de esas que hacen llorar. Para ellos de los equipos de fútbol mexicano sólo cuentan tres: Guadalajara, América y Cruz Azul. En la medida en que chilenos han jugado en otros equipos los van conociendo… Pero sólo los anteriores los entusiasman un poco, porque para entusiasmo futbolero pues “El Colo-Colo”, que me simpatizó a mi también.

PALABRAS…

Obvio, como en cada uno de nuestros países, me encontré con palabras ‘raras’, curiosas y hasta misteriosas. El ‘tonito’ chileno es muy diferente al mexicano o al uruguayo. Es como más ‘cantadito’ pero a la vez ‘cortante’, como que en la última sílaba de cada palabra ‘le dan la vuelta’ y suben y bajan el tono. Lo que aquí refiero por supuesto que no es con el afán de denigrar sino sólo de dar a conocer.

Los chilenos cuando van al cine no comen palomitas como los mexicanos sino ‘cabritas’ saladas y dulces por supuesto; y no les ponen salsa picante hasta ahogarlas como nosotros… Se morirían o necesitarían un transplante urgente de estómago. Cuando los niños llegan del ‘colegio’ a casa (público o privado, gratuito o de paga, no importa) se cambian el uniforme y se quitan sus zapatos y se ponen sus ‘zapatillas’ para ir a jugar fútbol… Pero no son de ballet, sino tenis como los nuestros… Y si a alguien le huelen lo pies es porque no se ha cambiado ‘las medias’, ni se ha duchado. En el parque o en el ‘parabús’ (parada del camión urbano) de ‘la locomoción’ (transporte urbano) ‘las cabras’ mientras esperan a que llegue el suyo charlan… ¿'Las cabras'? Sí… Pero no crea que es una especie rara de animalitos que han bajado de Los Andes, no. ‘Las cabras’ son las muchachas y ‘los cabros’ los muchachos… Digamos los adolescentes. Y cuando se gustan pues andan de “pololos” o sea de novios.

En Chile la gente no gasta dinero, ¡No señores! En Chile se gasta ‘plata’… Es el nombre genérico que se le da al dinero. Allá los policías son llamados ‘carabineros’ (me imagino que viene del italiano ‘carabineri’ o algo así). Al niño o niña pequeños les llaman ‘guagua’… Nada que ver con lo que significa en Cuba, donde ‘guagua’ viene siendo como camión urbano. Entonces es común escuchar que se le debe dar a ‘la guagua’ el chupete (¿Chupón?) porque está llorando. Y al Padre o Madre o abuelos se les llama –sin sentido peyorativo– ‘viejo’ o ‘vieja’ o ‘viejos’. Es común escuchar a alguien preguntar: “Pero, ¿Qué querí?” Traducido “Pero ¿Qué quieres?”. Y cuando vas a la tienda de abarrotes, como en Uruguay, vas al ‘almacén’ aunque sea pequeño muy pequeño. Y lo que compras no son víveres o comida, no haces el mandado sino que compras ‘mercaderías’. Y compras no en abonos sino en “cuotas”. Los jóvenes chilenos pueden hablar delante de ti y no les entiendes una sola palabra porque usan modismos del lenguaje de la calle, los pegan y los pronuncian súper rápido… Los afroamericanos se quedan viendo ante esa habilidad lingüística.  En los centros comerciales se juntan bandas muy grandes de adolescentes vestidos a la usanza de los personajes de caricatura japonesa (¿Manga?); cada uno trae un botón con la cara del personaje del cual vienen ataviados… Las máquinas de baile estaban muy de moda. Hay muchos niños y jóvenes en Chile, a diferencia de Uruguay.

Algo realmente cómico era ver cómo muchos iban “al Jumbo” (es el nombre de la entonces Cadena de supermercados más grande del país) y llenaban sus carritos hasta arriba, saludaban a los amigos y conocidos, charlaban con ellos, se daban la vuelta y luego en forma furtiva y discreta dejaban su carrito lleno y se iban. La imagen; nadie quiere aparecer como pobre, menos los de la clase media.

LOS ANDES, LA GEOGRAFÍA Y LA IDENTIDAD CHILENA

Desde cualquier punto del país –no sólo de Santiago– si ves hacia el Oriente, puedes divisar la cordillera De Los Andes. Es majestuosa. Y todo el año se ve nevada. Es en verdad una belleza natural única e increíble. Los atardeceres son especialmente hermosos por los destellos que surgen del encontrarse el sol con las nubes, el aire de las montañas y los picos nevados. En muchas áreas del país el agua que  toman los chilenos viene de los deshielos de La Cordillera, lo que le da un sabor dulzón y único.

Aparte de Santiago, sobresalen también por su tamaño e importancia Valparaiso y Viña Del Mar, ciudades situadas sobre el litoral. Por supuesto que “La Cordillera” es uno de los factores más importantes no sólo de la geografía chilena sino también de su Historia, folclor, forma de vida y manera de pensar. Recordemos que el país (unos 760,000 kms cuadrados aproximadamente) tiene 4,300 kilómetros de longitud y su anchura promedio es de 175 kilómetros. Su ‘morfología’ es entonces, precisamente, como la de un chile o ají. Así por lo mismo tiene largos y amplios litorales: muchas playas y mucha pesca. Chile no se entiende sin Los Andes.

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