8 de enero de 2010

CENTRALIDAD DE LA FAMILIA EN LA VIDA HUMANA



¿QUÉ ES LO QUE ESTÁ MAL EN NUESTRAS FAMILIAS?

La familia se encuentra en crisis. Signos de ello: El aumento de los divorcios, del número de familias “disfuncionales”, de niños nacidos al margen del matrimonio, de familias incompletas y el disparo de los índices de la delincuencia, etc.

La familia ya no es –como antes— transmisora de cultura y valores. Ahora la cultura y los valores los adquieren los niños, adolescentes y jóvenes, de los Medios de Comunicación, el Internet, la calle y la escuela. Por ello, para las nuevas generaciones –por lo regular— la “sacralidad” del Matrimonio es muy relativa... todos tenemos parientes divorciados o separados. En la mentalidad mundana, el Matrimonio vale sólo si las cosas van bien. Se ha desvinculado el ejercicio de la sexualidad del compromiso y del amor, por lo que se le reduce –por supuesto que no siempre— a la satisfacción de “necesidades” personales. El Matrimonio ya no es el marco cotidiano de seguridad y estabilidad en el que la familia transmite cultura y valores humanos y cristianos.

Si el Matrimonio es ahora una institución de “conveniencia”, entonces ¿Cómo podrían los padres de familia educar en la sacralidad del Matrimonio? ¿Cómo hacerles entender a los hijos que cuando se casen lo hagan para toda la vida y que elijan bien? ¿Cómo decirles que el Matrimonio en la Iglesia es un compromiso ante Dios? ¿Cómo explicarles que Jesús prohíbe el divorcio? (cfr. Mc 10, 1-12; Mt 5,31-32; Lc 16,18) La respuesta es el buen testimonio.


¿QUÉ ES LO QUE ESTÁ BIEN EN NUESTRAS FAMILIAS?

A pesar de todo, la familia es aún “la meta” de la abrumadora mayoría de las personas. Es decir, se le valora por encima de cualquier otra institución. La familia es sin duda algo deseable para todos.

Es claro, entonces que el aprecio que se le tiene de alguna forma ayuda a preservarla. Sigue siendo el espacio más benigno para todas las personas, el mejor lugar para educar y para ver madurar a niños y adolescentes. El mejor lugar para nacer, vivir, aprender, crecer y morir.

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