19 de abril de 2012

LA IGLESIA SIGUE CRECIENDO

ONCE COMUNIDADES DE ANGLICANOS EN CANADÁ ENTRAN, EN ESTOS DÍAS, EN LA IGLESIA CATÓLICA

TOMADO DE RELIGION EN LIBERTAD

Se trata de grupos de la ACCC, una pequeña iglesia de anglicanos conservadores creada en 1977 y separada de la Comunión de Canterbury. Estas comunidades formarán parte del ordinariato anglocatólico de EEUU y Canadá hasta que el país pueda tener uno propio.

El arzobispo de Ottawa, Terrence Prendergast lo resumió exultante: “Hoy, después de medio milenio, los hermanos separados ya no están separados. Somos hermanos gozando de la misma mesa del banquete. ¡Aleluya!”.

Con estas palabras, él y 700 feligreses que llenaban la catedral de Ottawa, capital de Canadá, recibían este pasado Domingo, fiesta de la Divina Misericordia, a 30 antiguos fieles de la “Anglican Catholic Church of Canada (ACCC)”, una de las comunidades anglicanas que han querido entrar en la Iglesia Católica aprovechando la estructura de los Ordinariatos creados por Benedicto XVI, manteniendo aspectos de su liturgia y patrimonio cultural.

Mientras tanto, otro grupo de 20 ex-anglicanos era acogido en la catedral de Victoria, en la costa atlántica del país. Allí les recibían 600 fieles católicos y el obispo local, Richard Gagnon.

Entre estos 50 nuevos católicos, se encontraban 6 ex-clérigos de la ACCC y dos de sus tres obispos, Peter Wilkinson y Carl Reid. Todos ellos son, ahora, laicos católicos. Pero es de esperar que en los próximos meses sean ordenados como sacerdotes católicos dentro del Ordinariato de la Cátedra de San Pedro, que por ahora cubre el territorio de EEUU y Canadá. Es casi seguro que cuando los anglocatólicos de Canadá alcancen un número adecuado y una economía sostenible, podrán tener su propio ordinariato.

Se pueden ver fotos de estas ceremonias llenas de gozo aquí:

Dos grupos que se adelantaron Entre diciembre y enero se adelantó a esta celebración la parroquia entera anglicana de Saint John the Evangelist, de Inglewood, Calgary, con 70 feligreses y sus dos pastores, los reverendos Lee Kenyon y John Wright, acogidos por el arzobispo Collins, de Calgary. Hace pocos días el Ordinario anglocatólico para EEUU y Canadá, Jeffrey Steenson (un antiguo obispo episcopaliano, casado, que se hizo católico en 2007) visitó a esta parroquia y bautizó a la hija del ex-reverendo Kenyon… que pronto será el padre Kenyon, sacerdote católico.

En Toronto, el cardenal Thomas Collins recibió a la pequeña semilla del Ordinariato allí ya el 18 de diciembre pasado: cuatro ex-anglicanos.

A estas cuatro pequeñas comunidades locales (aunque una parroquia anglicana media, en Canadá, no suele tener más de 80 feligreses) se le sumarán otras próximamente en este enorme país, donde las distancias complican mucho la logística de una realidad tan dispersa.

Los grupos que vendrán Un grupo de la ACCC ingresará en la Iglesia Católica este 22 de abril en Oshawa, Ontario, recibidos por el obispo auxiliar de Toronto, Vincent Nguyen. Otro grupo de la ACCC, radicado en el territorio Mohawk de Tyendenaga, será recibido por el arzobispo de Kingston, Brendan O´Brien. El grupo de Kitchener-Waterloo, Ontario, lo acogerá el obispo de Hamilton, Douglas Crosby.

Y después se recibirán los grupos de las ciudades de Vancouver, Edmonton, Montreal y Sydney.

Estos grupos surgen de la ACCC, una comunidad anglicana conservadora que nació en 1977 cuando algunos sacerdotes y feligreses de la Anglican Church of Canada se separaron de esta iglesia y de la comunión con Canterbury por su deriva liberal en temas sacramentales (ordenación de mujeres) y morales. Aunque en 2010 la ACCC pidió ingresar en el Ordinariato anglocatólico, algunas parroquias y clérigos luego se echaron atrás.

Aunque los grupos del Ordinariato empiezan pequeños, son comunidades dinámicas, comprometidas y evangelizadoras, acostumbrados a la austeridad de medios, y con capacidad de atraer conversos, especialmente a las personas de ambientes anglicanos decepcionados con el progresismo cada vez más radical de esta denominación.

Anglicanismo “progre”, a la baja. Aproximadamente un 7% de los canadienses se autodefinen como “anglicanos” (unos 2 millones de personas), la mitad en la región de Ontario, pero la Anglican Church of Canada, progresista, está en una profunda crisis, con apenas unos 642.000 practicantes, según un informe de 2010, y a la baja. Hay, sobre todo en Ontario, muchos “anglicanos” meramente sociológicos.

Un 46% de la población canadiense (13 millones de personas) se declara católica, aunque sólo un 27% de ellos acude a misa. El país, muy secularizado, cuenta además con un 27% de “no afiliados” (en la práctica, “no religiosos”) y un 7% de ateos.

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