5 de junio de 2012

PAZ QUE NECESITAMOS

PAZ PARA MÉXICO

SITUACION DE LAS FAMILIAS

Delincuencia, violencia en todas sus especies, enfermedades mentales, adicciones, tragedias personales y familiares, egoísmo rampante, menosprecio por los derechos del ‘otro’, sobrevaloración de los derechos propios, agresividad, discriminación contra la mujer, discriminación contra el indígena, discriminación contra el más pobre, tendencias suicidas, invalidez social, falta de integridad moral, invalidez espiritual… Todo lo anterior y más son el fruto de familias que sólo ‘mantienen y alimentan’ pero no educan a sus miembros jóvenes. Todo lo anterior es resultado de dejar para después la tarea de corregir a los hijos, ‘cuando crezcan’. Y es lo que estamos viviendo.

En la mayoría de las familias se camina –sin pausa– hacia el matadero de la autodestrucción. Es tal la maraña de la situación familiar, social y cultural que mamá y papá no ‘perciben’ el peligro y no ven más allá de sus narices y –con sus actitudes– colaboran involuntariamente a esa destrucción, no por mala fe, sino por incapacidad para ‘ubicarse en el campo de la realidad’. La mayoría de las familias ‘consumen’ cultura de la TV, que tiene un alto contenido de programación ‘basura’ basada en lo que puede provocar ‘raiting’ pero no valores humanos ya no digamos espirituales. La mayoría de las familias no ‘crean’ cultura ni transmiten valores, es más fácil anestesiarse que pensar o discernir: vamos al matadero con los ojos cerrados; vamos a la deshumanización.

¿DERECHOS Y SÓLO DERECHOS?

Y es que los medios y algunas instituciones nos han vendido la especie de los derechos por encima de las obligaciones. Por ello el divorcio –legal y sobre todo afectivo– es visto como opción y aparente solución que prima sobre el bienestar de la prole. Sí, como ni la vida humana ni el matrimonio son considerados como sagrados, sino como desechables, los cónyuges ahora tienen ya como eje principal de su convivencia y vida el bienestar no de los hijos sino el propio. EN LA PRÁCTICA HAN HECHO DE LA FAMILIA UN ENTE INCOMPLETO EN EL QUE LOS HIJOS NO CUENTAN NI PESAN EN ABSOLUTO, sobre todo a la hora de tomar decisiones.

Por esto, educar y formar no es ‘La Prioridad’. La falta de compromiso se justifica aduciendo ‘la necesidad’ que tienen los cónyuges de –sobre todo– ser felices antes que pensar en el bien de los hijos. Claro que lo ideal sería que se lograra el bienestar y felicidad tanto de los cónyuges como de la prole. Pero sacrificarse por la prole parece ya impensable, por el derecho ‘irrestricto e irrenunciable a la felicidad’ que siempre se argumenta para justificarlo todo: la agresión, el egoísmo, la separación, la infidelidad y el divorcio.

SE ELIGE EL NO COMPROMISO O LA AMARGURA SOBRE EL HEROÍSMO

Sí, el sendero más transitado –cuando hay problemas en el matrimonio– es el de la evasión y el rompimiento: aislamiento, separación y divorcio. Los padres y madres que –cuando viene la separación– eligen quedarse en la familia –por el bien de los hijos– la mayoría de las veces no saben cómo transformar esa decisión noble en acción eficaz, heroica y gratificante. No es fácil. La actitud por lo regular es de ‘sacrificio involuntario’: ‘tengo que’. No hay la decisión de vivir –voluntaria y alegremente– un sacrificio que se acepta con generosidad por un bien mayor y mejor: la integridad y felicidad de los hijos.

Y –por desgracia– la imagen del padre está tan devaluada, que muchas mujeres consideran al varón necesario sólo para la procreación. Muchas señoras practican un nuevo deporte: antes era ‘tírenle al negro’, bueno pues ahora es ‘tírenle al padre’. Esto trae como consecuencia niñ@s psicológica y afectivamente inválidos, dañados. Cada vez más niñ@s crecen sin la figura paterna, poniendo así uno de los principales ingredientes que se necesitan para desarrollar futuras adicciones, inmadureces afectivas y deformaciones de la personalidad. ¿Cuándo entenderán los propios padres y también las madres la CENTRALIDAD Y NECESIDAD ABSOLUTA de la figura paterna en el proceso de positiva autovaloración del hij@?. ¿Cuándo dejarán unos y otras de sentirse víctimas para pasar a ser responsables?.

Se piensa en forma errónea que con llenar a los hij@s de cosas (dinero, celular, computadora, ropa de marca, TV, etc.) con eso se les hace felices. Se pone el tener por encima del SER PERSONA. En forma por demás miope los padres piensan que poner reglas claras de disciplina que se hagan respetar es ‘reprimir’. Por ello tenemos niñ@s de plastilina, dúctiles ante cualquier embate o sugestión de la cultura dominante que adora el egoísmo y bienestar y conduce a la frustración de la mediocridad y la soledad existencial.

Se confunde amor con permisividad y no se forma al hij@ en el deber y la disciplina, por no tener problemas y no complicarse la vida: para no perder su hipotético-futuro amor. No se comprende que la disciplina es resultado del esfuerzo y la voluntad diarias. En forma por demás miope, los padres creen que los demás habrán de ‘adorar’ al nuevo astro que resurgirá de entre las tinieblas: el propio vástago, carente de virtudes humanas y habilidades de quien ha trabajado y se ha esforzado. No comprenden que ellos serán los primeros DAMNIFICADOS por la falta de arraigo de sus hij@s en los valores verdaderos.

Los suicidios van aumentando de la mano de padres y madres que no se comprometieron en la educación y formación en el amor de Cristo a sus hijos… Siempre el abandono (desentendimiento) –aunque no sea formal– es más cómodo que ‘estar siempre’ codo a codo con los hij@s. Los suicidios van aumentado de la mano de padres y madres que en forma errónea hacen de ell@s el centro del universo, no formándolos así, para la vida real: vida real en la que todo cuesta, en la que hay fracasos, dificultades e imperfecciones y en la que –a pesar de todo– con esfuerzo nos tenemos que sobreponer. Vida real en la que NO SE TIENE A UNO MISMO COMO CENTRO sino a Dios. Vida real en la que se debe cultivar la capacidad DE TOLERANCIA ANTE LA FRUSTRACIÓN –precisamente– por medio de la disciplina y el sacrificio, para poder vencerla y así crecer en madurez y plenitud.

¿COMO RECUPERAR LA PAZ QUE EN MEXICO HEMOS PERDIDO?

El regreso de la paz a México no se dará por el ejército, la policía o los políticos sino por medio de esposos dispuestos a priorizar el amor a los hij@s –en perspectiva de un futuro que se construye hoy– por sobre la propia satisfacción y realización inmediatas: si, en base a sacrificio personal a la manera de Cristo, quien muere para que nosotros tengamos vida; por esposos que entiendan que su éxito es haber formado en los valores de Cristo a su prole.

¿Qué haremos en una Parroquia para ayudar a este plan de paz que pasa por la familia?

1.- Reformar la formación pre-matrimonial para que ayude a reflexionar sobre lo serio que ha de ser el matrimonio. Una preparación que entrene sobre cómo en verdad amar al cónyuge. Una formación que ‘abra los ojos’ a los futuros esposos acerca de la importancia de formar –ya desde los primeros años de vida– en los valores de Cristo a los hijos.

2.- Evangelizar con el Kerygma.

3.- Enseñar a orar y meditar. Enseñar a leer la Biblia, especialmente los Evangelios, como forma de escuchar a Cristo.

4.- Reformar la Catequésis infantil para que ayude a los niños a comprender El Amor de Dios y la importancia de la familia y el matrimonio.

5.- Fomentar la consejería matrimonial con personas no sólo de buena fe sino competentes.

6.- Fomentar, entre las familias, la comprensión, difusión y práctica de los valores domésticos básicos en los primeros años de vida.

7.- Fomentar los valores democráticos, tales como respeto al voto, aceptación de la voluntad de las mayorías, respeto por las minorías, saber discutir sin enemistarse con el adversario, etc.

Y USTED ¿QUÉ HARÁ?

PBRO. ROBERTO SANCHEZ DEL REAL.

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