13 de junio de 2012

SUPERMÁN O LA MUJER MARAVILLA

A PROPÓSITO DE LAS ELECCIONES

Ando acá por Guadalajara, de visita a mi familia. Aquí en las elecciones no sólo habrá lo federal sino también la elección local de todo: Gobernador, Alcaldes y Diputados. Las calles lucen atiborradas de propaganda y de grupos de propagandistas que acosan a los automovilistas en todos los cruceros. Muchos de los candidatos son unos ilustres desconocidos, otros ya son muy conocidos aunque sea en apariencia. Un partido en especial ha puesto en marcha un plan de llevarnos por la senda de una “estetocracia”. ¿Qué es eso? Si, una palabra que acabo de idear: presentar candidatos visualmente atractivos. Diría, a propósito de este neologismo, que sería, algo así como: ‘que nos gobierne la gente bonita’. Como estamos en la época de lo visual, pues han optado por poner candidatos y candidatas jóvenes y caritas, que lucen una hermosa sonrisa y rostros sin arruga ni mancha (y no hablamos de una imagen de La Inmaculada Concepción de María) ni siquiera un barro; Ahhh! y de traje y corbata, seguramente para apantallar a los que creen que un traje o una corbata hace superior y “mejor” a la gente. Y muchos ciudadanos caen en la trampa… Sobre todo ciudadanas. Ya lo hicieron en Nuevo León, Zacatecas y ahora aquí: candidatos a gobernador bien peinados y maquillados. Y funcionó, gracias sobre todo a Televisa y Televisión Azteca y sus apéndices por cable. Y cuando les preguntan sobre aborto, drogas “matrimonios” homosexuales y demás, contestan, no desde su conciencia o convicción sino sobre lo que sería más rentable electoralmente. Los valores a votación: lo bueno es lo que la mayoría quiera (pobre de Kant).

Pero, al margen de ésto, ¿Qué es lo que el pueblo anda buscando?. Veo por doquier desorden en Guadalajara: mucha mucha basura, caos vial, contaminación a más no poder, ruido, baches, pero sobre todo un deterioro social inusitado: calles llenas de personas en situación de alcoholismo, drogadicción y prostitución. Veo como Guadalajara va teniendo poco a poco lo peor de las megaurbes, tales como Los Angeles ó la Ciudad de México. La solidaridad entre conciudadanos y hermanos (según eso el 97 % dirían ser cristianos en sus distintas marcas) es algo que va desapareciendo: todos atropellando los derechos de todos: pasarse los altos, tirar basura, fumar afectando a los demás, atravesar las calles donde no se debe, estacionarse en raya amarilla, invadir los lugares de estacionamiento para discapacitados, no respetar al peatón, asaltos, robos, drogas, trampa en los comercios, obscenidad en sus diversas formas, desprecio por el otro en todas sus variantes (desdén de los jóvenes hacia los viejos, machismo, feminismo, fanatismo, etc.).

Campañas de mentira: el ratero se presenta como honesto, el tonto como listo, el católico tibio y mediocre como santo canonizable ‘in subito’. Y hay hartazgo de la gente con un partido, pero también benevolencia imperdonable para otro. Muchos votarán -los más– con el hígado, otros a base de manipulaciones… Muchos votarán por conveniencia: conocen al hermano de un primo de un amigo que les va a conseguir “chamba” si gana tal o cual partido. Pocos, poquísimos, harán un análisis de la Historia, los candidatos y las hojas de servicios de quienes se presentan a elección. La mayoría repetirá como pericos lo que los medios dicen, sin analizar (que flojera) los argumentos y los hechos.

Para otros, todo está podrido y nada vale la pena y les da igual lo que salga o resulte. Siempre podrán culpar a los otros, porque ellos no se meten en “esas cosas sucias”.

Pero la gran mayoría, lo que anda buscando no es un gobernante o legislador que lo represente bien o sirva bien. No. La mayoría busca una nana que lo haga todo y que cargue con todas las responsabilidades: si resulta ¡qué bien!. Si no resulta: ¡todos los políticos son iguales y no sirven para nada sino sólo para robar!, dirán con ínfulas de sabiduría casi bíblica.

Si, buscan una nana que les dé, que les eduque (y bien) a sus hijos, que les ayude, que les facilite, que resuelva todos los problemas, hasta los que no le incumben. Y los candidatos se prestan: vota por mi y se acabará la corrupción (simón!!!), vota por mi y tendrás pensión, transporte gratis para estudiantes, oportunidades más ‘oportunas’, seguro popular más ‘seguro’, por arte de magia se acabará la violencia, como todo está detenido todo volverá a ser tan maravilloso como antes, etc. Los candidatos se prestan y prometen cosas que no debieran prometer. Todos afirman ser o Supermán o la Mujer Maravilla. El chiste es ganar como sea: con TV y gel o con mentiras… O todo junto. Ganar es lo que importa.

Muchos candidatos mienten a voluntad sobre el desempeño de las instituciones, según convenga: dicen mentiras A PROPÓSITO. Por ejemplo un candidato a senador dijo que “las reservas del Banco de México es dinero que está inútil y que se debería de gastar en bien del pueblo”. Está viendo la situación de España y de Grecia y no entiende para que sirven las reservas; es más estoy convencido de que pensará que cuando se habla de reservas se habla de barricas de roble blanco para que el Brandy tenga mejor sabor o algo así… O lo peor, sabe de que se habla, pero tiene que caerle bien a la gente e insinuar que ese dinero está ahí nomás sin ser aprovechado… Mentir y ganar votos. ¿El pueblo vende su voto?

Veo, por ejemplo, como las banderas políticas se cambian como si fueran trusas. Unos eran de un color, pero ahora son de otro porque el tío o el pariente es candidato de otro color: “¿Y las convicciones Apá? Mire m'hijo ese trabajo será suyo”…

En fin, muchos votarán, por lo que veo, por quien parezca ser la mejor nana. Si, una nana millonaria que nos dé todo (¡Viva España en tiempos de la zapatería!) y que nos resuelva todos nuestros problemas aunque luego estemos en la quiebra. Un candidato que invite a la responsabilidad perdería por barrida: por eso nadie anda con esa bandería. En las redes sociales se choteó a un partido familiar que trae como eje de su sesuda campaña lo de los vales de medicina ¡Que el gobierno te las pague! (es tan sencillo como surtir las farmacias de los seguros e issstes) y sacaron los jóvenes en la red, parodiando, algo así como: Si no tienes para el regalo del día de las madres: ¡Que el gobierno te lo pague¡. Demagogia.

Los mexicanos –sin darnos cuenta– estamos buscando quien se responsabilice por el deterioro social que todos hemos causado, desde el seno de familias irresponsables y rebasadas… ¡Pobres de nosotros! Queremos que alguien nos venga no a gobernar, sino que arregle nuestros problemas ¡para que nos hacemos¡. Los políticos no son la solución. Los padres y madres de familia que eduquen en el amor y la responsabilidad a sus hijos, esa si sería la solución. Vota por gobernantes y legisladores responsables y capaces, con valores cristianos… no por hadas madrinas o genios de lámpara. No te ilusiones por nanas que te sustituyan en la resolución de los problemas que hay en casa. Piensa, analiza y vota en conciencia.

PBRO. ROBERTO SANCHEZ DEL REAL.

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