29 de junio de 2012

RELATOS MEXICANOS IV

LA CAPILLA DE JESÚS DE NAZARETH

Ese es el nombre del templo que se hizo ahí en la Unidad República. Lo empezó el P. Alfonso Sánchez. Mi abuelita andaba ahí muy metida en tooooddddooo lo que tuviera que ver con la Iglesia. Se empezó desde nada. Y mucho tiempo fue el techo de lámina, por lo que era muy caliente. El padre predicaba muy bien, muy claro. No era como los demás. ¡No sé!, pero algo tenía este padre que lo veía diferente. Recuerdo que formó –con los que quisieron entrarle– una cooperativa de consumo; dabas al principio no sé si $ 50.00 y ya luego tenías derecho de ir a comprar el mandado con las cosas mucho más baratas (y bien pesadas) que en la tiendita de la esquina; esto permitía que la gente ahorrara un poco al comprar su mandado. No falto el atarantado (o atarantada) que dijera: “El padre es comunista”… Yo al oír ese comentario me asusté y hasta temblé… Por eso después de oír eso, a propósito, iba más al templo, adrede saludaba al padre, me le quedaba viendo a la cara y me ponía a pensar en lo que decían… Yo no sabía que era eso de “es comunista” pero al padre yo le veía la cara “normal” de buena gente. Luego investigué y en la Enciclopedia de la escuela salía –en la definición– la cara de Carlos Marx con sus barbas… No, no, el padre no se parecía. Opté por pensar que estaban locos porque el padre me parecía buena gente.

Luego, un día, preguntó quiénes no sabían leer y organizó clases para ellos. Entre los que él enseñó a leer estaban mi abuelo y mi abuela y muchos muchos señores y señoras de la edad. Después un día pidió que fuera una persona por familia y les dio una Biblia a cada uno. Dijo preferir eso que hacer un templo en donde se junte gente que no sabe nada de Dios. En ese entonces –lo recuerdo muy bien porque ir a una librería a preguntar por una Biblia era como preguntar ahora por un kilo de kriptonita– la única que se podía conseguir era importada de España (la Nácar Colunga) que era cara en verdad. El padre enseñó, a todo el que quiso, a leer la Biblia y a buscar los libros y capítulos y todo eso. Las críticas arreciaron contra el padre. Muchos estaban enojados porque en la fiesta patronal no había castillo ni cohetes ni tambora… ¡Háganme el favor!. Al padre lo cambiaron por desgracia (la grilla, la grilla injusta) pues seguían diciendo que era comunista (¡Que noooo! ¡Sabeeee! Como decimos acá en Aguascalientes). A pesar de que yo no entendía mucho de lo que pasaba, me dieron ganas de ser como él y de hablar como él. Tenía como ocho ó nueve años. Pero, luego pensaba sobresaltado, ¿Y si decían que también yo era comunista?… Pues ese era el problema… Me veía al espejo, y respiraba tranquilo: ¡No tenía cara de comunista sino de niño! Ufffff!.

LA ESCUELA REPÚBLICA MEXICANA

Esa escuela queda a dos cuadras de mi casa ¡Arriba la UR! (Unidad República). Y obvio, es a la que asistían la mayoría de los niños del rumbo (niños y niñas). Mi hermana a esa iba también. Yo –¿Recuerdan?– estudiaba en el Colegio Isabel La Católica. Era un buen plantel: nuevo, con buenos maestros, cierta disciplina, buena participación de los padres de familia. Y a unos pasos. Estaba y me sentía muy bien en el Colegio, a pesar de tener que caminar, pero me cambiaron a la escuela, por lo que les decía de la ‘ola’ de incertidumbre que se levantó contra las escuelas particulares: hubo rumores de que se cerraban, así lo daban a entrever las declaraciones del entonces secretario de Educación Pública Porfirio Muñoz Ledo, quien desde antes y hasta ahora sigue en la nómina del gobierno. Pero bueno eso ya es otra cosa, perdón. no me quedó de otra que ‘hacer de tripas corazón’. Adiós a mis compañeros de juegos, adiós a Mauricio, Gabriel, Esthela, Ana Rosa, Calixto y Miguel Angel.

SEXTO AÑO

Llegar a una escuela ‘de gobierno’ viniendo de un colegio tiene en verdad sus ventajas: estás acostumbrado a más disciplina, tienes mejores conocimientos porque en el colegio los grupos son de la mitad de alumnos, te acostumbras a hacer tareas, sabes trabajar en el salón y sabes obedecer al maestro porque en un colegio (al menos en el que yo estuve) nunca faltan por huelgas o juntas. Llegue, entonces, a sexto, en el turno matutino. Mi maestra se llamaba Tere… Y me quería mucho (¿Para qué me hago el disimulado?) lo que tenía sus ventajas… Y desventajas también. Había un buen ambiente en el grupo. Ahora recuerdo a varios compañeros: Quique, Jorge (el muñe), Gerardo Mora, Alejandro, Ricardo, Irma, Martha López y Memo. Y pasaban cosas cómicas, como que, por ejemplo, Memo en algunas ocasiones llegaba con la cara rayada: sus hermanas lo rayaban cuando estaba dormido, porque –a su vez– él las había rayado un día anterior o les maltrataba sus muñecas (esas son las versiones que oí hace un poco menos de un año, de parte de su hermana Imelda).

Había en verdad gran rivalidad con el turno de la tarde… Y de nuevo –lo de siempre–: que dizque los de la mañana éramos los ricos y ellos los pobres (¡Oooohhhhh qué historia tan triste!). Pero era lo mismo que se presentaba entre los del Colegio y los de las escuelas: la mayoría íbamos muy bañados, cambiados, peinados (me peinaba mi mamá con limón o jitomate… Prefería el limón porque las semillas las encontrabas más fácil par quitártelas y que no se notara el fruto), además de boleados Y desayunados.

Me tocó ir a representar a la Escuela en el concurso de la Zona Escolar… Claro que los envidiosos dijeron que fui por ser el ‘chiquiado’ de la maestra Tere (¡Hablen víboras!); nunca dijeron que era el mejor en Geografía, Español, Ciencias Sociales, que me defendía en Matemáticas y que SIEMPREEEE llevaba mis tareas.

LA MISA

Cuando sucedió esto de La Misa, ya estaba en primero o segundo en la secundaria. Pero quiero consignarlo antes de que se me olvide. Tenía como 13 años, y en una ocasión mi madre me estaba mandando a Misa. Le dije que no iba (¡Que no quiero, que no y que no!). Mi abuelita escuchó y me dice: “Hijo, te quiero contar algo. Pero no lo tomes como regaño. ¡Ven, siéntate aquí conmigo!”. Obedecí y fui a donde ella estaba sentada; me dispuse a escucharla. Siguió con una narración que me sorprendió. Fue muy notorio cómo se le iluminaba la mirada al tiempo que iba narrando: “Cuando yo era niña, creo que tenía como cuatro años, mi papá el domingo nos levantaba –a mi y a mis hermanas y hermanos– muy temprano, como a las cuatro de la mañana, y nos decía ‘hijos levántense para ir a la Santa Misa’. Y mi mamá cargaba en unas bolsas el lonche que había preparado el día anterior para todos; íbamos por las veredas –aún oscuro– con los ojos bien abiertos, para no caernos, porque no podíamos prender lumbre, para que no nos vieran los soldados que andaban por la sierra. Ya cuando amanecía, mi mamá nos servía de desayunar, mientras mi papá prendía una fogata para calentar la comida. Como en media hora desayunábamos y a seguir caminando. Unas veces la Misa era en un lugar otras veces en otro. Llegábamos como a eso de las doce y nos íbamos juntando con otras familias que venían de otros lados. Luego ya el padre salía de un escondite y confesaba a los que necesitaban, para luego celebrar La Santa Misa. Después jugábamos con otros niños, mientras los señores vigilaban y las señoras calentaban la comida; comíamos y a regresar cada quien a su rancho. Llegábamos a la casa como a las diez de la noche –muy cansados pero contentos– a dormir. ¿Cómo ves, hijo?. Yo nada más te platico esto para que veas que el templecito ni está lejos ni la Misa se tarda tanto”.

Al termino de la narración me sentí como un tonto. Ya jamás falté a Misa. Esta historia de mi abuela me enseñó lo que es –en verdad– amor a Dios: hacer las cosas aunque cuesten y cansen, con gusto, con voluntad. Le doy gracias a Dios de que, toda la vida, estuve muy cerca de ella. ¡Gracias Dios por esa gran bendición!…

2 comentarios:

  1. ...ejemplarizante historia de una abuela de fe... en mi país la fe cristiana se conservó en muchos hogares gracias a esos viejitos que conocieron a Cristo por medio de sus padres y familiares... benditos abuelos y abuelas!!

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  2. Se me escapan los detalles de la historia contemporánea de México.
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    Al ser extranjero no sabría hubicarlo tal y como ubicaría los nombres de colectivos en la época de la Segunda República Española (años ´30) o sucesos de aquel entonces...
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    Sé que en los años ´20, en México hubo persecuciones contra la Iglesia y surgieron los cristeros, que fue como una especie de revuelta de los Macabeos contemporánea,contra la sanguinaria persecución del gobierno contra los católicos mexicanos, pero tampoco sé mucho más de México...
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    Un cordial saludo y que Dios le bendiga:
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    Javi
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